Coaching y Desarrollo Personal 


Tú decides…

Seguro que todos recordamos el relato de ese excéntrico profesor de filosofía que, ante la atenta mirada de sus pupilos, representaba la vida como un frasco de cristal que, de manera ordenada, iba rellenando con pelotas de tenis, canicas, arena y café hasta cubrir todos los huecos. Todo esto, para que sus alumnos reflexionaran sobre las cosas cruciales para su felicidad.

Si llenamos nuestra vida con canicas, no habrá espacio para las pelotas de tenis, para las cosas que realmente son importantes. En la vida, como en el frasco, todo tiene un orden que no podemos ni debemos alterar. Si gastamos todos nuestros esfuerzos en cosas que no valen la pena, estaremos llenando nuestra vida de arena y el espacio para las cosas verdaderamente importantes se verá reducido considerablemente.

Nuestros días transcurren prestando demasiada atención a las cosas pequeñas y descuidando en exceso las valiosas. Anclados en la procrastinación, enrevesando y trabando nuestras acciones como se traban estas consonantes, vamos tachando días del calendario. Añoramos y nos lamentamos de tiempos pasados. Planificamos el porvenir, para asegurarnos de que sea nuestro espacio de confort, y mientras nos olvidamos de lo que nos acontece en el presente.

Hay cosas que sólo podemos comprender si miramos hacia atrás, pero sólo podemos vivirlas si miramos hacia adelante. Como si de una leyenda se tratara, no importa que nuestro tránsito por la vida sea corto o largo. Lo realmente importante es que esté bien escrito. Somos los únicos responsables de crear o no nuestra propia leyenda marcada por sus retos, por sus logros; marcada por sus esperanzas, anhelos y expectativas… En definitiva, marcada por la suma de nuestras pequeñas y grandes elecciones.

Como decía John Lennon, “la vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otras cosas. El día que no veas pasar nada ante tus ojos habrá terminado tu misión, porque la vida no te permite ensayos y, cuando se baje el telón, la obra se habrá terminado.

Sé agradecido con esta hermosa aventura que es vivir y hazte amigo del tiempo, para que no te sorprenda con su inevitable paso. Sólo si estás vivo sabrás que tu misión aún está inacabada. Vive como si cada día fuera el último, porque a lo mejor lo es, y, ¡no te olvides¡, selecciona qué parte del mundo, de tu mundo, estás dispuesto a atender y qué parte, dejar escapar. Establece prioridades y ocúpate de las pelotas de tenis y de las canicas, porque el resto es solo arena.

Imagen| Canicas

En QAH| ¡O tempora…!¿Vivimos el presente?

Vídeo| YouTube: Imagine

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