Actualidad Jurídica, Derecho Internacional, Jurídico 


Trump y la Convención de Ginebra

No ha transcurrido tan siquiera un mes desde su promulgación, y el nuevo Presidente, Donald Trump  ha comenzado a adoptar medidas que han afectado a millones de personas de todo el mundo, bien con visados aprobados y ya usados o bien, pendientes de aprobación.

Dicha medida es consecuencia de la orden ejecutiva que aprobó Trump hace casi dos semanas por la que cancelaba los visados e incluso la entrada de aquellos ciudadanos pertenececientes a los Estados de Siria, Libia, Irán, Irák, Sudán, Yemen y Somalia durante 90 días, así como la entrada de todo refugiado durante 120 días, trayendo consecuencias tales como la prohibición de entrada de personas que ya tenían sus visados concedidos y dispuestos a entrar en EEUU, o bien una vez dentro de éste, arrestados y devueltos a sus países de origen. Además, la entrada de refugiados Sirios había sido suspendida de manera indefinida.

Si bien Trump podría haber optado por ejercer las opciones de denuncia o terminación de los tratados internacionales que le obligan respecto de los refugiados o migrantes, antes de llevar a cabo sus medidas, ha optado por hacerlo de la forma que ya todos conocemos. Tales sucesos, han escandalizado a la comunidad internacional en su conjunto, e incluso ha tenido que salir la Presidenta Merkel a escena, para recordarle la Convención de Ginebra de 1951 y su Protocolo de 1967 (del que forma parte los EEUU,), que regula el estatuto jurídico del refugiado, y por el cual, prohíbe, taxativamente, TODA DEVOLUCIÓN y/o expulsión, además de estar obligado todo mandatario a proporcionar ayuda a todo refugiado por motivos humanitarios.

Así, dicha convención, en su artículo 33 dispone que:

1.Ningún Estado Contratante podrá, por expulsión o devolución, poner en modo alguno a un refugiado en las fronteras de territorios donde su vida o su libertad peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social o de sus opiniones políticas.

2.Sin embargo, no podrá invocar los beneficios de la presente disposición el refugiado que sea considerado, por razones fundadas, como un peligro para la seguridad del país donde se encuentra o que, habiendo sido objeto de una condena definitiva por delito particularmente grave, constituya una amenaza para la comunidad de tal país.

He ahí, con las palabras seguridad del país, donde se concentra la mayor argumentación que esgrime en un principio Trump a la hora de legitimar su veto migratorio.

Finalmente, tal y como se preveía, ha ocurrido que gracias a una decisión de una jueza federal, (por las que sus interpretaciones tienen peso legal bajo el principio stare decisis, pudiendo suspender su aplicabilidad hasta el esclarecimiento de la legalidad o inconstitucionalidad como han esgrimido en este último caso muchos juristas estadounidenses), ha quedado finalmente suspendida dicha prohibición de entrada de refugiados o migrantes que se disponen a entrar a los EEUU.

RELACIONADOS