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Truco o suerte

A menudo nos planteamos si no será la vida una cuestión de suerte. Es cierto que factores como la valentía, la fuerza de voluntad, la determinación, la resiliencia… son fundamentales, pero todo trae consigo un elemento muy importante: el azar. De todos es sabido que hay personas que nacen con estrella, y que, por el contrario, otros no dejan de correr tras ella toda la vida, para alcanzarla en pequeños momentos, y ver cómo se esfuma cuando menos lo esperan. Frustrante, sí. Pero estoy convencida de que eso es, precisamente, lo que nos hace la vida más digna.

 

fe_aleaLa suerte puede condicionarte en ciertos momentos, y todos envidiamos en silencio a los que les va mejor que a nosotros, pero con el tiempo uno aprende que, con más o menos suerte, eres tú quien determina si quieres que el paso de tus días esté marcado de lamentos, de arrepentimientos, de cobardías, de miedos… o si por el contrario prefieres que los obstáculos que se vayan cruzando en tu camino no sean sino oportunidades que te brinda la vida para ser feliz; porque aunque esa estrella que algunos poseen en tu caso brille por su ausencia, eres valiente, eres inteligente, eres más fuerte de lo que crees, eres fiel a ti mismo, y, aunque a veces se te olvide, sigues teniendo la ilusión de un niño de 4 años, ese para el que, según Darwin, la felicidad era, sencillamente, “hablar, reírse, y dar besos”.

 

De todo ésto he reflexionado en días como hoy, en los que me doy cuenta que a veces la vida tiene mucho de esa triste definición “una mala noche en una mala posada”, pero merece la pena no perder nuestra curiosidad innata por descubrir que nos deparará la mañana que sigue a esa penosa noche… Y si es en compañía de alguien que nos hace la vida más bonita, más sencilla, más auténtica, eso sí que es suerte.

 

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Vía| Texto cedido por la autora

Imagen| Alea iacta est, La buena suerte

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