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Tristeza

tristezaSupongo que empezar este artículo titulándolo “Tristeza” e intentar hablar de ella en una sección dedicada a la felicidad, no es el mejor comienzo que podrían tener estas líneas. Sin embargo, este mes quiero utilizar este espacio para reivindicar el papel que la tristeza tiene en nuestra vida. No quiero hacer apología de la tristeza, ni que nadie termine de leer este artículo con la sensación de que os animo a sentiros tristes. No es esa la idea, sino más bien, la de dejar de temer ese sentimiento que a veces nos acompaña sin saber muy bien por qué.

¿Quién no se ha sentido triste en algún momento? Unas veces con motivos y otras sin aparente razón, la tristeza se apodera de nosotros de cuando en cuando. Es parte del juego que nos toca vivir. La tristeza forma parte de nosotros tanto como lo hace la felicidad y por eso no entiendo el porqué  de esa absurda idea que últimamente trata de hcernos desear una felicidad permanente y constante en nuestras vidas tan imposible como innecesaria. ¿Vivir en un estado permanente de completa felicidad? Llamadme escéptica pero no me lo creo. No compro la idea de un estado ideal, me parece del todo imposible, irreal e inalcanzable. Y como he dicho antes, totalmente innecesario.

Este moderno pensamiento que nos invita a estar siempre alegres y contentos, a no darnos el lujo de sentir tristeza de vez en cuando, no hace sino incentivar un miedo que le da a la tristeza una dimensión que no tiene. Dentro de los límites normales y saludables, sentirse triste es totalmente lícito. Sentir tristeza es normal y la principal prueba de ello es que a todos nos ocurre. No defiendo un estado permanente de felicidad como tampoco lo hago con la tristeza. Tampoco defiendo un término medio ni el equilibrio entre ambas, pues el estado positivo ha de prevalecer siempre en nosotros. Lo que trato de explicar es que, en mi humilde opinión, nadie debe asustarse por tener momentos de tristeza, es más, creo que para poder ser realmente feliz y apreciar esa sensación como se merece, es necesario pasar por momentos en los que nuestra sensación sea exactamente la contraria. 

Me cansa la cursilería de según qué corrientes que últimamente nos invitan, mediante frases supuestamente inspiradoras, a estar siempre en un estado de absoluta felicidad. Quizás es que soy demasiado realista, pero creo firmemente que la primera condición para poder ser feliz, es ser consciente de que la vida no es un camino de rosas. La vida está llena de problemas y retos a los que enfrentarnos cada día. Tratar de vivir en un estado ideal no hace sino frustrarnos y llevarnos a un mundo de mentira. La realidad es la que es y solo siendo capaces de adaptarnos a ella, conseguiremos vivir tranquilos y disfrutar de esa felicidad que viene de las cosas pequeñas y de todo lo que nos alegra la vida de forma natural.

Así que en esto, como todo en la vida, no perdáis el tiempo en lo que no tiene razón de ser y centrar vuestras fuerzas en alcanzar todo lo que de verdad os haga felices. Sin poses y sin mentiras, apostando por todo lo que es de verdad.

Imagen| Colores

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