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Triple frontera o el paradigma de la patrulla perdida

Netflix ha estrenado en marzo  Triple frontera, un thriller dirigido por J.C. Chandor. La película relata la historia de un grupo de veteranos de guerra reunidos para robar la fortuna de un peligroso narcotraficante depositada en su escondite en la jungla en la triple frontera entre Brasil, Argentina y Paraguay. La película contiene todos los ingredientes propios de una historia de aventura: violencia y escenas trepidantes de acción. Es el retrato de unos perdedores que intentan aprovechar la última oportunidad para salir del fracaso de sus vidas pero también es la historia de una amistad.

El director nos remite al mejor cine bélico y de acción de los años 70 y 80 que a su vez se inspiraba en películas míticas de los 50 y de los 60.

El cine ha contado multitudes de historias sobre grupos enfrentados a un sinfín de calamidades para sobrevivir y/o alcanzar un objetivo determinado. A veces estas películas han sido un pretexto solamente para estudiar las reacciones humanas ante situaciones extremas o simplemente se han convertido en un puro espectáculo donde imperaban la acción y los efectos especiales.

John Ford con La patrulla perdida (1934) creó un precedente imprescindible que no ha perdido su vigencia por ser un estudio psicológico de los integrantes de una patrulla en una situación límite. Su obra maestra Centauros del desierto (1956) es un mítico western que relata la desesperada búsqueda por parte un grupo liderado por John Wayne, de unas niñas raptadas por los comanches.

Richard Brooks dirigió en 1966 Los profesionales, otro soberbio western que reúne un magnifico plantel de actores encabezado por Burt Lancaster como el jefe de unos mercenarios contratados para liberar a la mujer de un hacendado tejano de las garras de un grupo de revolucionarios mejicanos.

En 1974 Sam Peckinpah revoluciona el cine del oeste con su impactante Grupo salvaje. Es la historia de unos perdedores que después de haber fracasado en un intento de robo son perseguidos despiadadamente por el ejército mejicano y cazadores de recompensas.

En la década de los 60 tres películas destacan como referentes de cine bélico que revindican el protagonismo del grupo como ente colectivo.

Doce del patíbulo (1961) es un clásico imperecedero. Reúne un reparto impresionante de actores para narrar la aventura de unos presidiarios a los que se le da la oportunidad de salvarse del patíbulo a cambio de participar en una operación suicida durante la II Guerra Mundial.

Los cañones de Navarrone (1961) es puro entretenimiento. Buenas interpretaciones al servicio de un guión bien armado y un canto al heroísmo de un grupo de soldados en su intento de reducir la superioridad del ejército alemán en el mar Egeo en la II Guerra Mundial.

El desafío de los águilas (1968) es otra inolvidable película de rescate que transcurre durante la II Guerra Mundial con un joven Clint Eastwood de coprotagonista.

Clint Eastwood también participó en Los violentos de Kelly (1970) uno de los grandes blockbuster de la década de los 70. El film participaba de la ola de desmitificación de la guerra que había iniciado la película M*A*S*H (1970) y contaba con mucho humor y acción las peripecias de un pelotón del ejército americano para apropiarse de una remesa de lingotes de oro escondidos por los alemanes.

Este tono marcadamente irreverente fue retomado en 1999 en Tres reyes. Esta película traslada la acción a la guerra de Iraq en 1991 y la fortuna de los alemanes se convierte en una reserva de oro kuwaití en poder de los iraquíes que el grupo protagonizado por Georges Clooney intentan robar.

Otras películas bélicas reflejan las tribulaciones de los soldados en diferentes guerras.

En Objetivo Birmania (1945) Raoul Walsh logra transmitirnos la angustia de unos soldados por sobrevivir a una misión muy peligrosa en la II Guerra Mundial. Es una lección de como con pocos medios se puede lograr un máximo rendimiento.

Samuel Fuller que ya nos había regalado una de las mejores películas bélicas en Invasión en Birmania (1962) sorprendió a todos con su vigorosa Uno Rojo: división de choque (1980) un apasionante relato de los avatares de un escuadrón americano por los campos de batalla de Europa durante la II Guerra Mundial.

En 1998 Steven Spielberg dirigió Salvar al soldado Ryan. La película merecedora de 5  Oscar está considerada como una obra maestra del cine bélico. El capitán John Miller, interpretado por Tom Hanks tiene la misión de formar una patrulla para rescatar al soldado Ryan que se ha extraviado tras las filas enemigas tras el desembarco de Normandía en la II Guerra Mundial. Las escenas de guerra son estremecedoras y el relato emocional impresiona.

Prestigiosos directores han ofrecido sus versiones personales de la guerra y de su impacto en un colectivo reducido de soldados. No podemos olvidar Apocalypse Now (1979) de Francis Ford Coppola, La delgada línea roja de Terence Malick,  La chaqueta metálica (1989) de Stanley Kubrick, Corazones de hierro (1989) de Brian de Palma o Malditos bastardos (2009) de Quentin Tarantino. Todas ellas son alegatos antibelicistas que resaltan la solidaridad de las personas ante la brutalidad de la guerra.

Imagen| Triple frontera

Vídeo| Triple fronteraCentauros del desiertoGrupo salvaje, Doce del patíbulo,  El desafío de los águilasLos violentos de KellyObjetivo BirmaniaSalvar al soldado RyanLa chaqueta metálica

 

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