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Triatlón y discapacidad en Galicia

Hace un mes  la triatleta Susana Rodríguez publicaba en su muro de Facebook una despedida, al menos temporal, del circuito de pruebas sprint con drafting en Galicia. El motivo: la Federación Gallega de Triatlón (FEGATRI) le comunicaba que no podría participar con su tándem y su guía, imprescindibles para que la triatleta albina y con discapacidad visual pueda competir en la disciplina que la ha hecho ganadora de campeonatos de España y de Europa o quedar quinta en los pasados Juegos Paralímpicos de Río 2016. El Comité de Jueces de la FEGATRI alegaba que el tándem de Susana no reúne las características de las bicicletas especificadas en el reglamento de las pruebas del circuito autonómico e invocaba “motivos de seguridad”. Irónica resulta la alternativa propuesta, cual es la de hacer carreras específicas para la triatleta, argumentando que desde el año 2016 el paratriatlón es deporte olímpico pero olvidando que para hablar de carrera deben competir más de un atleta y no solo ella, como sería el caso, y que la consecuencia directa es excluir a la deportista de las competiciones ordinarias por el hecho de su discapacidad.

La noticia desconcierta si se tiene en cuenta que la participación de Susana en este tipo de carreras ha sido habitual en los últimos años sin que nunca se haya planteado problema alguno ni se haya puesto en riesgo la seguridad de ningún participante. Esta circunstancia se salvaba hasta ahora ordenando la salida de la triatleta un minuto después del resto de los competidores. Desconcierta, además, porque la prohibición se plantea justamente en su tierra, Galicia, sin que ninguna otra comunidad autónoma la oponga actualmente. Pero, sobre todo, porque supone una contravención de los principios que nuestra legislación vigente propugna especialmente respecto del deporte federado. Así, la Ley 10/1990, de 15 de octubre, Ley del Deporte indica que el deporte, como factor fundamental del desarrollo integral de la personalidad, constituye una manifestación cultural que será fomentada por los poderes públicos del Estado (art. 1) y considera de interés para el Estado el deporte de alto nivel. La Ley regula las federaciones deportivas, entre cuyos objetivos se encuentran también sensibilizar,  promocionar, facilitar el deporte recreativo, lúdico y también el competitivo y que deberán además desarrollar acciones inclusivas en concordancia con las directrices emanadas en 2004 de la asamblea general del International Paralympic Committee (IPC) en El Cairo, donde nació la propuesta de incluir los deportes paralímpicos dentro de las federaciones deportivas internacionales de cada deporte, lo cual ya ha sucedido en la federación de triatlón.

Levantarse tras la dura caída.

La Federación Gallega de Triatlón ha propinado un duro golpe a la triatleta Susana Rodríguez.

 

Por su parte, el Plan Integral para la Actividad Física y el Deporte en el Estado Español – Plan A+D” (CSD, 2009) ha concretado entre sus tres grandes objetivos para el futuro el generalizar la práctica del deporte y la actividad física para los ciudadanos y ciudadanas con discapacidad, con preferencia en un entorno inclusivo y en un marco próximo a su contexto social y familiar. En este sentido, conviene recordar que no es lo mismo deporte adaptado que deporte inclusivo. Aquél consiste en adaptar una disciplina deportiva a las necesidades de la persona con discapacidad mientras que en éste la persona con discapacidad practica un deporte de forma recreativa junto a personas sin discapacidad. En este caso son las personas las que se adaptan al deporte, y no el deporte a ellas. Así lo ha venido haciendo Susana hasta la fecha al participar en estas pruebas donde las reglas son iguales para todas las personas, con o sin discapacidad, pero con los ajustes razonables que ella precisa -tándem, guía y tiempo de salida- para poder participar en igualdad de condiciones con los demás.

Por último, contraviene lo dispuesto en el art. 30-5º de la Convención de Naciones Unidas sobre Derechos de las Personas con Discapacidad (CNUDPD) que ordena a los Estados parte garantizar y promover la participación de las personas con discapacidad en actividades deportivas generales a todos los niveles en igualdad con los demás.

La resolución adoptada por la FEGATRI evidencia  que las Federaciones viven como una imposición la inclusión de los deportes paralímpicos en sus organizaciones pues aquélla no concreta los problemas de seguridad aludidos e inexistentes en otras CCAA y desconoce el concepto ajuste razonable obligado por imperativo de la CNUDPD. Desgraciadamente, no constituye un hecho aislado como muestra el Informe anual emitido por la Oficina de Atención a la Discapacidad (OADIS) en 2014 donde se constató que la Federación Española de Ciclismo (RFEC) dejaba fuera de competición de Bicicletas todo terreno (BTT) los tándem por no estar expresamente aceptados en el Reglamento de la Unión de Ciclistas Internacional (UCI) y ello pese a no estar tampoco prohibidos. Tampoco en aquella ocasión se detallaron los problemas técnicos o de seguridad igualmente alegados.

Lejos de cumplirse las imperativas prescripciones legales favorables a la inclusión se concluye que sólo la voluntad individual o colectiva la están permitiendo en casos contados dejando como consecuencia una clara y proscrita discriminación por razón de discapacidad.

 

* Imagen|Susana Rodríguez en competición.

* En QAH|Triatlón. ¿Cónoces sus beneficios?

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