Historia 


Tres crímenes, tres misterios

Repasando la historia de España podemos encontrar muchos misterios. Entre ellos destacan tres crímenes que siguen sin resolverse.

 El primero de ellos es el de Francisco Pizarro. A pesar de su incultura, tuvo un gran tesón y logró conquistar el Imperio Inca, y precisamente fue su ambición la que le llevó a la muerte con una “estocada en el cuello” en una emboscada en su residencia peruana. Esta fue la versión oficial hasta que en 1984 un equipo de antropólogos forenses analizaron sus restos afirmando que no murió de una única estocada sino que los restos dejaban ver que habían sido cuatro las que le propiciaron la muerte.

Quedaba así patente que Pizarro murió de una manera dolorosa. Sin embargo, no se sabe quiénes fueron sus asesinos ni cuántos fueron.

Otro de los misterios es la desaparición de Jesús de Galíndez (profesor de la Universidad de Columbia y delegado del PNV). El 12 de marzo de 1956 Galíndez desapareció de su vivienda de Nueva York sin dejar rastro.

Galíndez

Galíndez

El hecho cobra relevancia porque el desaparecido trabajaba para la Federación de Sociedades y había ayudado con anterioridad de la CIA y al FBI en su lucha contra los nazis, primero, y contra el franquismo después.

El FBI fue el encargado de intentar descubrir el paradero de Galíndez quien fue declarado fallecido el 30 de agosto de 1963 ante la falta de pistas. Según el FBI el dictador dominicano Trujillo fue el que ordenó el secuestro y asesinato de Jesús de Galíndez quien había sido activista contra la dictadura de la República Dominicana. Sin embargo, no hay datos ciertos que demuestren la participación directa de Trujillo.

Por último, se encuentra la muerte de Juan de Escobedo al que asesinaron el 31 de marzo de 1578 comprometiendo al monarca Felipe II.

Escobedo era secretario personal del gobernador de los Países Bajos y hermanastro del rey, don Juan de Austria. Fue asaltado en la madrileña calle Mayor por seis individuos que le dieron muerte a cuchilladas.

Para algunos la muerte fue liderada por el secretario personal del rey, Antonio Pérez, al descubrir que Escobedo estaba robando de las arcas públicas. Igualmente, se decía que Escobedo había descubierto que Pérez era amante de una de las amantes del Rey, algo que comprometía el futuro de Antonio Pérez.

Sea como fuere, nadie esclareció el crimen. Todo el mundo quedó en silencio para no verse comprometidos.

Via | Muy Interesante

Imagen|Galíndez 

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