Economía y Empresa 


Tres claves para la gestión del talento

Uno de los retos más importantes de las empresas, y a la vez uno de los más difíciles, es la gestión del talento de sus empleados. No es una ciencia exacta, sino que depende de las características concretas de cada organización y de su entorno: el número de empleados, su nivel de formación, el tipo de estructura jerárquica, las acciones de la competencia…

Sin embargo, podemos considerar tres claves que nos ayudan a reflexionar y tomar decisiones más adecuadas:

Tres claves para la gestión del talento

1. El principal recurso de una organización son las personas. Por más que esta afirmación sea un tanto manida, no por ello pierde su validez. Independientemente del producto o servicio que ofrezca la empresa, el principal recurso son los empleados que lo producen o lo prestan. Si nuestro bien es de calidad, y decidimos desatender el aspecto humano, lo perderá en poco tiempo. Y del mismo modo, si lo que buscamos es aumentarla centrándonos exclusivamente en el desarrollo técnico, fracasaremos. La motivación de los empleados, su autoestima, su identificación con la cultura y los objetivos de la organización, el sentimiento de equipo… son necesarios para aspirar a mejorar la productividad y la excelencia.

2. Desarrolla el talento interno. El talento es innato, pero a la vez puede ser estimulado. Los mecanismos de promoción interna, y las primas por consecución de objetivos, son muy adecuados para mantener y fomentar la motivación y la moral de los empleados, que estarán más dispuestos a demostrar el potencial que encierran si saben que será recompensado. Y la formación continua tiene que ser básica, incuestionable. En un entorno que evoluciona cada vez a mayor velocidad, permitir que los conocimientos adquiridos queden obsoletos es destruir talento. “Cambié al no cambiar nada” (Eddie Vedder).

3. Importa talento externo (cuando sea necesario). Esta clave es especialmente relevante en organizaciones donde el número de empleados es elevado, y la cultura muy marcada y orientada hacia el interior. Un ejemplo paradigmático son los equipos de fútbol, pero también es aplicable a otro tipo de  empresas. No hay que tener miedo a introducir en la organización talento del exterior, pero teniendo en cuenta que es necesario un proceso de adaptación: a nuestra cultura, a nuestros objetivos, a nuestros valores y a nuestra forma de concebir el trabajo. Y que es más importante la segunda clave: desarrollar el talento interno. Sin embargo, sería necio no reconocer que no siempre podemos encontrar dentro de la empresa el perfil concreto que necesitamos en un puesto concreto.

Como en todo lo relativo a la empresa, lo fundamental es aplicar el sentido común y ser realistas. Cada una es única, por lo que las respuestas a las preguntas que surgen también han de serlo.

Existe algo mucho más escaso, fino y raro que el talento. Es el talento de reconocer a los talentosos.” (E. Hubbard)

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