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Tratamiento fiscal del pago de la cláusula de rescisión de los futbolistas

Es habitual, especialmente en los periodos en que las entidades deportivas pueden realizar fichajes, encontrarnos con noticias relacionadas con el cambio de equipo de un jugador. No teniendo, en muchas ocasiones, los datos publicados la precisión jurídica necesaria.

En el presente artículo, se tratará de explicar el tratamiento fiscal que tienen las operaciones que se llevan a cabo mediante el pago de la cláusula de rescisión del futbolista, especialmente tras la Resolución de la Dirección General de Tributos, de 18 de julio de 2016 (CV3375-16).

En primer lugar, hay que señalar que de acuerdo al artículo 41.2 de la Ley 10/1990, de 15 de octubre del Deporte, “las Ligas profesionales tendrán personalidad jurídica, y gozarán de autonomía para su organización interna y funcionamiento respecto de la Federación deportiva española correspondiente de la que formen parte”.

Para la participación en las competiciones oficiales, a nivel profesional; como cita la normativa aplicable, un jugador profesional tiene que estar inscrito en un club o Sociedad Anónima Deportiva (en adelante, SAD), y sólo puede estar inscrito en un club/SAD. Por tanto, para que un jugador pueda inscribirse en otro club/SAD tendrá que cancelar, previamente la inscripción con el anterior. Para ello existen dos posibilidades que conviene diferenciar:

  • Traspaso: Cada club/SAD puede transferir a otro los derechos de la inscripción y licencia de sus jugadores, siempre que exista acuerdo entre ambos clubes/SAD y el jugador.
  • Pago de cláusula de rescisión: Es posible rescindir la relación contractual entre el jugador y su club/SAD, liberándole de su vinculación con el mismo y de la inscripción a su favor, mediante el abono por parte del jugador de una determinada cantidad fijada contractualmente.

TRATAMIENTO FISCAL DEL PAGO  DE LA CLAÚSULA DE RESCISIÓN DE LOS FUTBOLISTAS

En estas operaciones entran en juego tres figuras impositivas (Impuesto sobre Sociedades, Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas e Impuesto sobre el Valor Añadido), por lo que conviene estudiarlas independientemente.

  • Impuesto sobre Sociedades

fichajesLa Orden del Ministerio de Economía de 27 de junio de 2000, por la que se aprueban las normas de adaptación del Plan General de Contabilidad a las Sociedades Anónimas Deportivas, define la cuenta 215, “Derechos de adquisición de jugadores”, correspondiente al inmovilizado inmaterial, como el “importe satisfecho por la adquisición del derecho a los servicios de un determinado jugador, que incluirá el importe a pagar a la entidad de donde proviene el jugador, conocido como «transfer», así como todos los gastos realizados que sean necesarios para la adquisición de este jugador”.

El pago del importe necesario para que el jugador profesional sea contratado por el nuevo club/SAD se realiza bien por parte de este, en el caso del traspaso, bien por parte del jugador en el supuesto de la cláusula de rescisión, si bien el importe de la misma le es aportado al jugador por el nuevo club/SAD.

Pues bien, la citada Resolución equipara ambas figuras, señalando que “teniendo en cuenta, por tanto, las condiciones económicas de ambos tipos de pagos, (…), el importe satisfecho por el nuevo club debe tener el tratamiento de un activo intangible que tendrá la misma naturaleza en ambos casos. Esto es, el pago realizado por el nuevo club al jugador para que este, a su vez, satisfaga la cláusula de rescisión tendrá el mismo tratamiento que corresponde al pago realizado por el nuevo club al antiguo, en caso de transferencia del jugador cuando existe acuerdo entre ambos clubes y no se hace uso de la cláusula de rescisión del artículo 16 del Real Decreto 1006/1985.”

Por tanto, el importe abonado por el Club constituye un activo intangible amortizable de conformidad con la normativa contable. Siendo dicho gasto por amortización, con carácter general, deducible en el Impuesto sobre Sociedades.

  • Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas

El artículo 16.1 del Real Decreto 1006/1985, de 26 de junio, por el que se regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales, señala que “la extinción del contrato por voluntad del deportista profesional, sin causa imputable al club, dará a éste derecho, en su caso, a una indemnización que en ausencia de pacto al respecto fijará la Jurisdicción Laboral en función de las circunstancias de orden deportivo, perjuicio que se haya causado a la entidad, motivos de ruptura y demás elementos que el juzgador considere estimable”. Añadiendo, que “en el supuesto de que el deportista en el plazo de un año desde la fecha de extinción, contratase sus servicios con otro club o entidad deportiva, éstos serán responsables subsidiarios del pago de las obligaciones pecuniarias señaladas.”

A efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas se debe aclarar que el pago de la indemnización, aun cuando los fondos provengan de un tercero, tendrá para el deportista la consideración de pérdida patrimonial, de acuerdo con el artículo 33.1 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (en adelante, LIRPF).

Dicha pérdida patrimonial,  tal y como señala el artículo 48 LIRPF, se integrará en la base imponible general, al no derivar de una transmisión.

Es decir, se considerará a la cantidad abonada para hacer frente al pago de la cláusula de rescisión como un activo intangible para la entidad deportiva adquirente; al igual que sucede en los traspasos.

De todo ello, de acuerdo con la  Resolución que se citó con anteroridad, se puede deducir que “el abono al deportista profesional de una cuantía equivalente al importe de la cláusula de rescisión no responde a una finalidad remuneratoria que permita entender que nos encontramos ante una contraprestación que deriva directa o indirectamente de una relación laboral, presente o futura, sino que se trata del pago de una cantidad necesaria para que el club o entidad deportiva pueda adquirir un activo autónomo, intangible, transmisible y valorable económicamente como son los derechos federativos sobre el deportista profesional, cuya titularidad corresponde exclusivamente a un club o entidad deportiva, lo que determina la consideración de dicho pago en el Impuesto sobre la Renta de la Personas Físicas con arreglo a su verdadera naturaleza y, por tanto, debe calificarse como ganancia patrimonial, de acuerdo con lo establecido en el artículo 33.1 de la LIRPF antes reproducido, a integrar en la base imponible general del Impuesto”.

  • Impuesto sobre el Valor Añadido

En lo que respecta a la posible existencia o no de una entrega de bienes o de una prestación de servicios sujetas al IVA; en el caso de que la indemnización la asuma un tercero, es preciso aclarar que dicha figura impositiva es un impuesto general sobre el consumo de bienes y servicios y que, la sujeción al mismo precisa la existencia de un acto de consumo en el sentido del sistema comunitario del IVA (STJUE, de 29 de febrero de 1996, Asunto C-215/94).

Por ello, de acuerdo con la mencionada Resolución, “el importe de la indemnización no supone la contraprestación de ninguna operación sujeta al Impuesto que pudiera realizar el jugador a favor del club que asume su desembolso. Por tanto, cabe concluir que de la cuantía satisfecha al jugador por el club para que el jugador haga efectiva la misma, no se deriva operación alguna sujeta al Impuesto sobre el Valor Añadido”.

Vía | RDGT

Imagen | Mercado de fichajes

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