Neurociencia 


Trastornos del sueño (I): El insomnio

insomnioLos artículos anteriores los dedicamos a hablar sobre la función y características del sueño normal. En los siguientes vamos a tratar los principales trastornos del sueño.

De una forma muy general podemos clasificar los trastornos del sueño en tres grandes grupos: Insomnio, Hipersomnia y Parasomnia.

En este artículo vamos a centrarnos en el primero de ellos: El Insomnio

El insomnio es una falta de tiempo de sueño o una insuficiente calidad del mismo. Se define como la presencia repetitiva de dificultades para conciliar o mantener el sueño, despertares precoces o sensación de sueño poco reparador o de baja calidad a pesar de disponer de unas condiciones adecuadas.

Existen distintos tipos de insomnio y múltiples clasificaciones del mismo, algunas de las clasificaciones que normalmente se utilizan son las siguientes:

Por un lado podemos distinguir entre insomnio de inicio o de conciliación que hace referencia a los problemas que se dan para iniciar el sueño y el insomnio de mantenimiento cuando las dificultades se dan para mantener el sueño, produciéndose despertares nocturnos o despertando definitivamente de manera precoz consiguiendo un tiempo total de sueño escaso.

En segundo lugar y en función de su duración, podemos diferenciar entre insomnio transitorio, que es aquel que se produce durante un corto periodo de tiempo de duración menor a un mes y el crónico, cuando se prolonga más allá de un mes.

Por último, atendiendo a las causas se puede diferenciar entre insomnio primario que son aquellos casos en los que no se puede identificar una causa clara del trastorno y secundario cuando se produce como síntoma o secuela de otro trastorno o por el consumo de sustancias o fármacos.

Consecuencias del insomnio

Las consecuencias de la falta de descanso que produce el insomnio se manifiestan a lo largo del día causando síntomas cognitivos como lentitud a la hora de procesar información, problemas de memoria, atención, concentración, etc. fatiga o sensación de malestar general, debilidad, cambios en el rendimiento escolar o sociolaboral, alteraciones del estado de ánimo o del carácter como irritabilidad, somnolencia y disminución de la energía, motivación o iniciativa.

Tratamiento

En el tratamiento del insomnio hay que tener en cuenta su origen, gravedad y duración. Actualmente existen dos tipos de tratamientos para el insomnio que no son excluyentes y suelen utilizarse en conjunto. Estos dos tipos de tratamiento son: el farmacológico y el no farmacológico.

Dentro del tratamiento farmacológico podemos incluir: benzodiacepinas

Los hipnóticos. Que son sustancias que producen somnolencia y facilitan la aparición y mantenimiento del sueño. Dentro de este grupo encontramos las benzodiacepinas que ejercen su acción a través de la interacción con el GABA-A y los fármacos “Z” (zolpidem, zaleplom y zoplicona) que se fijan al mismo receptor GABA-A que las benzodiacepinas, aunque tienen otra estructura y son útiles para la inducción del sueño.

Algunos estudios que comparan estos dos tipos de hipnóticos sugieren que los fármacos “Z” son más eficaces, con menos riesgo de tolerancia y dependencia, y no disminuyen el sueño profundo de ondas lentas, mientras que las benzodiacepinas disminuyen la duración de la fase 1, aumentan la duración de la fase 2, pueden llegar a suprimir totalmente las fases 3 y 4 de sueño profundo, y aunque no modifican las fases del sueño REM, si suelen aumentar el tiempo de latencia hasta la aparición del primer episodio de sueño REM.

En un segundo grupo encontramos los antidepresivos de efecto sedante. Como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación de serotonina y noradrenalina.

En lo que respecta al tratamiento no farmacológico, podemos hablar de:

Medidas higiénicas como evitar el consumo excitantes del SNC, hacer ejercicios de relajación antes de acostarse, evitar comidas copiosas por la noche, limitar el uso de la cama para el tiempo de sueño, realizar ejercicio físico por las mañanas o primera hora de la tarde, evitar las siestas, tomar baños relajantes, mantener unas condiciones ambientales adecuadas, etc.

Intervenciones conductuales: estas intervenciones buscan modificar las creencias y actitudes que mantienen el insomnio, modificar los hábitos no saludables y reducir la activación del SN. Algunas de estas intervenciones son las terapias de relajación, la restricción del sueño, el control de estímulos y el tratamiento cognitivo.

Via | Medicina del sueño. Editorial médica Panamericana, 2009.

Imagen | InsomnioBenzodiacepinas

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