Neurociencia 


¿Trastornos cerebelosos?

Cerebelo

Cerebelo humano

En las últimas dos décadas ha ido apareciendo un número creciente de investigaciones que han centrado su atención sobre la posible participación del cerebelo en funciones no motoras, entras las que se encuentran las funciones afectivas, emocionales, conductuales y cognitivas.

Las funciones cognitivas que quedan afectadas tras una lesión cerebelosa son muchas y muy variadas; sin embargo, los mecanismos concretos por los cuales el cerebelo afecta a la cognición aún no se conocen.

Las evidencias a favor de la implicación del cerebelo en los diversos procesos cognitivos provienen de los estudios con técnicas de neuroimagen, los cuales demuestran la activación de regiones cerebelosas frente a diferentes demandas cognitivas. Además, estos estudios han demostrado una fuerte asociación entre diferentes anormalidades estructurales y determinados cambios cognitivos y comportamentales propios de trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia, el autismo y la hiperactividad.

Cerebelo y esquizofrenia.

Existen evidencias de que los pacientes con esquizofrenia tienen alteradas las conexiones corticocerebelares, lo cual produciría la aparición de los síntomas propios de la enfermedad (Andersen et al, 1996)

Además, los estudios de neuroimagen muestran una reducción del vermis cerebeloso, la cual está presente en la esquizofrenia desde el principio de la enfermedad y se incrementa con el paso del tiempo, lo cual podría relacionarse con la fisiopatología de ésta. No obstante, estos datos no se observan en todos los estudios realizados. Por ello, se hace patente la necesidad de seguir investigando con el fin de esclarecer la relación existente entre el cerebelo y este trastorno.

 

Cerebelo y autismo.

El cerebelo es una de las primeras regiones implicadas en esta enfermedad, aunque los resultados de los estudios aún son controvertidos.

Según Rapoport y Courchesne (2000), el autismo puede estar relacionado con una hipoplasia de los lóbulos VI y VII del vermis cerebeloso, aunque los hallazgos no han sido replicados.

Asimismo,otros estudios,han encontrado ensanchamiento del IV ventrículo, pérdida de células de Purkinje en el córtex cerebeloso lateral e inferior y disminución del número de neuronas en los núcleos cerebelosos profundos. Además, los estudios con resonancia magnética funcional muestran evidencias a favor de la existencia de cambios en la estructura del cerebelo en estos pacientes en comparación con sujetos sanos, lo cual podría relacionarse con los síntomas propios de este trastorno.

 

Cerebelo y TDAH.

Aunque los estudios realizados han dado lugar a un progreso notable en la definición del sustrato neuronal del trastorno, la escasez de estudios longitudinales ha dificultado el desarrollo de una hipótesis unificada que explique sus rasgos clínicos. Existe un creciente interés en establecer el papel del cerebelo en este trastorno. Las alteraciones estructurales del cerebelo son uno de los rasgos más constantes, sobre todo reducciones en el volumen general, y en particular, del vermis cerebeloso, concretamente de la zona superior. Asimismo, los estudios de resonancia magnética han detectado volúmenes cerebelosos menores en niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad en comparación con individuos sanos. Sin embargo, todavía debe establecerse la especificidad regional y la progresión longitudinal de estas diferencias.

 

Conclusiones.

En las últimas décadas, los estudios con lesionados cerebelosos y las nuevas técnicas de neuroimagen amplían la vieja concepción del cerebelo como un mero regulador de la función motora, relacionándolo en la actualidad con el funcionamiento cognitivo de orden superior.

Hoy, se sabe que el cerebelo contribuye de forma activa al aprendizaje de tareas motoras y no motoras. Así, las hipótesis actuales acerca del papel del cerebelo tienden a considerarlo como un órgano que realiza una función global, como un sistema temporizador interno, un sistema corrector capaz de anticipar, prevenir y rectificar errores que pueden producirse en la conducta, ya sea esta motora, cognitiva o afectiva.

Tal vez la base para comprender las funciones cognitivas del cerebelo no se encuentre en que el cerebelo contiene funciones, sino que ponen en relación la intención con la acción en los planos cognitivo, emocional y conductual.

No obstante, hasta el momento los datos son controvertidos, por lo que se hace patente la necesidad de seguir investigando con el fin de esclarecer el rol de esta estructura en relación a las diferentes funciones y trastornos psicológicos.

 Vía|

  • Delgado-García, J. M. (2001). Estructura y función del cerebelo. Rev Neurol, 33(7), 635-642.
  • Koziol, L. F., Budding, D., Andreasen, N., D’Arrigo, S., Bulgheroni, S., Imamizu, H., … & Yamazaki, T. (2014).
  • Barrios, M., & Guàrdia, J. (2001). Relación del cerebelo con las funciones cognitivas: evidencias neuroanatómicas, clínicas y de neuroimagen. Rev Neurol, 33(6), 582-591.

En QAH| El cerebelo más allá del dominio motor2327

 

RELACIONADOS