Historia 


Trabajar el Hierro: La Forja en la Península Ibérica durante la Alta Edad Media (I)

El empleo de los metales se debió, sobre todo, a la necesidad del hombre de utilizar objetos de prestigio y ostentación más resistentes al calor y al frío (hechos en cobre, bronce y sobre todo hierro).

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Taller de herrero medieval

El hierro es un metal que abunda en la naturaleza pero su extracción no es fácil  con medios rudimentarios, al igual que trabajarlo debido a su dureza. El uso del hierro se data hacia el 3600 a.C. en la zona de Anatolia, unido a las primeras civilizaciones de la humanidad. Es un material que requiere altas temperaturas para su fundición ( 1500 º C), para conseguir ser maleable y resistente.

El uso de los metales repercutió, a partir de la generalización del hierro, de diversas formas en la conformación de la civilización humana: se intensificó la producción agropecuaria produciéndose una especialización en el trabajo; aumentaron los intercambios y se institucionalizó la guerra. Se vinculo a la mitología de los pueblos de la Antigüedad, siendo  símbolo de algunos dioses, como por ejemplo, el dios romano Vulcano, el dios nórdico Thor o  el celta Lug, que aparecen representados iconograficamente con un martillo, yunque o metal candente.

Como material artístico no comenzó su proyección hasta nuestra era, se utilizó en diversas artesanías e industrias popularizándose, es decir, es difícil marcar la frontera entre arte y artesanía en objetos como verjas o rejerías, entre otros trabajos férricos, aunque el más conocido es la forja de armas. Hablaremos de los elementos metálicos decorativos en arquitectura, la rejería.

La forja del hierro y el trabajo con metales como arte aplicada no esta demasiado investigada. Encontrará su periodo de florecimiento en la Península Ibérica durante los siglos XI-XII, pero hasta ese momento hay toda una evolución.

Tras la caída del Imperio Romano, sera con las invasiones de los pueblos indogermánicos cuando aparezcan las primeras industrias metalúrgicas. Durante los siglos VI-X apenas se tienen noticias sobre esta cuestión,a penas referencias que aparecen en documentos como el “Código de Alarico” y las “Sentencias de Paulo”, en las cuales, se indica que  se continua trabajando el hierro con las formas de explotación y extracción romanas.

En la Hispania visigoda una de las principales industrias fue la férrica. Apenas han llegado hasta nosotros piezas de este periodo, exceptuando algunos frenos de caballería, fíbulas y broches de cinturón, que podríamos hablar de una unión entre forja y orfebrería en muchos casos. El elemento base de la forja, la reja, en este periodo no se conserva, aunque se supone que continuarían utilizando la misma técnica que la época romana. Con la invasión musulmana, en 711, se abandonaran las explotaciones mineras y el funcionamiento de hornos de reverbero (donde se ablanda el metal para el forjado), excepto las zonas de Cartagena, Huelva y Murcia. Ya con la aparición de los primeros reinos cristianos en la zona norte, se utilizaron hornos y fraguas con el único fin de la fabricación de armas para la guerra.

Hasta el siglo X los hornos de reverbero siguen vigentes, con la ampliación de los territorios cristianos y su repoblación, el trabajo del hierro comienza a tener gran importancia. En este momento se perfeccionan técnicas y aparecen nuevas aplicaciones, hasta este momento  su uso era la cerrajería, reforzamiento de puertas y ventanas, frenos de caballería, fíbulas, broches de cinturón unido a veces a las artes decorativas.Una de las técnicas que se extiende rápido por el norte peninsular es la denominada “fragua catalana”, este sistema aparece primero en la zona de Cataluña de hay su apelación. Quizás debió tener origen en la zona de Inglaterra o Alemania pero se extendera por toda Europa.

Fragua catalana

Fragua catalana

Dicho procedimiento (fragua catalana) consistia en una excavación o crisol, revestida de ladrillo refractario, el espacio así concebido se rellenaba de carbón vegetal encendido hasta la altura de la tobera de entrada de aire. Encima se ponía el mineral, procurando alternarlo con capas de carbón que se mojaba cada poco para que la combustión fuera rápida; al mismo tiempo se activaba aquella con la inyección de una corriente de aire, obteniéndolo por medio de un fuelle. Al cabo de 6 horas el hierro se iba acumulando en el fondo del crisol; disolviéndose solo una parte insignificante del carbón. Este hierro líquido obtenido es el que se denominaba “hierro cedab” bastante puro aunque aún contenida algo de mezcla de carbón. Por ello el hierro cedab se depuraba hasta conseguir el hierro pudelado, más puro, maleable  y sin riesgo  de quebrarse a ninguna temperatura. Éste es con el que se trabaja batiéndole en caliente sobre el yunque con el martillo. (1)

Los metalúrgicos no habían podido obtener la licuefacción y que el martillo del herrero no había conseguido suprimir del todo las rugosidades, burbujas y materias terrosas que el hierro presentaba hasta la aparición de estas fraguas. De esta manera se puede entender el alcance de la importancia del sistema de ·fraguas catalanas” y que constituyen la base de una robusta industria de hierros forjados artísticamente. En el siglo XI (ya pleno rendimientos) es el sistema de soldadura a la calda, por casualidad, al intentar algún forjador caldear dos piezas juntas, hallándose con que el fuego había realizado una soldadura perfecta. Este sistema permite realizar con el metal más complicadas trazas.

Forja a golpe de martillo

Forja a golpe de martillo

La importancia de estos avances técnicos en el siglo X conllevo la creación de una nueva fuente de riqueza, trabajo y actividad artística igual de importancia que el resto de artes. En cuanto a las aplicaciones del hierro será en la arquitectura de los templos, oratorios, monasterios…ect., esencial en el siglo XI, que luego seguirá siendo una constante en los templos religiosos hispanos hasta hoy. Este predominio de la rejería se inicia en los monasterios, donde los monjes explotan filones que tal vez por la guerra, estaban olvidados. La idea de protección pero a la vez se permita el paso de la luz y la visión, es propio de la Península, también utilizado por romanos y visigodos.

 

En colaboración con QAH| El Reto del Bardo 

Vía|Bonet Correa, A. (coord.): “Historia de Artes Aplicadas e Industiales en España”, ed. Catédra, 1982. Referencias en el texto  (1)

Olaguer-Feliu, F. de : “Arte medieval español hasta el año 1000”, ed. Encuentro, 1998. Referencias en el texto (2)

Más Información| Diego Barrado, L. : “Nacido del fuego: El arte del hierro románico en torno al Camino de Santiago”, ed. Mira, 1999.

Bango Torviso, I. :”SUMMA ARTIS: Arte prerrománico hispano: el arte en la España cristiana de los siglos VI-IX”, ed. Espasa, vol. 8-II, 2002.

Alcolea, S. : “ARS HISPANIAE: Artes decorativas en la España cristiana”, ed. Plus Ultra, vol. XX, 1975.

Imagen| Taller de herrero medieval; Fragua catalana; Forja a golpe de martillo

 

 

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