Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Toulouse-Lautrec, un cronista social

Uno de los posters realizado por Toulouse Lautrec en 1895.

Uno de los posters realizado por Toulouse Lautrec en 1895.

Henri Toulouse Lautrec (Francia,  1864-1901), es el cronista de la “Belle Époque”. Su formación como pintor se inició en 1882 en el estudio de René Princetau, amigo de su padre, que supo orientar y aconsejar al joven artista. En 1884 Henri fue a vivir al barrio de Montmartre,  donde tuvo vecinos como Edgar Degas.

La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos le llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente habitual de burdeles y cabarets, como el Salon de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le Chat Noir o el Folies Bergère. Los dueños de los cabarets le pedían que dibujara carteles  para promocionar sus espectáculos, algo que entusiasmó mucho a Lautrec, ya que en sus largas noches en estos rincones dibujaba todo lo que veía y lo dejaba por las mesas. Al contrario que el incomprendido Vincent van Gogh, Lautrec llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura al óleo.

Su pincel fotográfico retrataba implacablemente la vida parisina en las postrimerías del siglo XIX. De él puede decirse que pintaba lo que vivía. Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su obra. No sólo pintaba a los poderosos y aristócratas sino también  a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas.

Al contrario que los artistas impresionistas, apenas se interesó por el género del paisaje, prefiriendo ambientes cerrados, iluminados con luz artificial, que le permitían jugar con los colores y encuadres de forma subjetiva. Muy observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y comediantes, y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que rechazaban en voz alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.

Uno de los posters dedicado a su amiga y bailarina Jane Avril.

Uno de los posters dedicado a su amiga y bailarina Jane Avril.

Tuvo grandes amigas como la bailarina Jane Avril, a la cual dedicó varios cuadros y carteles. Este mundillo de vicio y extravagancia fue un refugio para Lautrec, quien se sentía rechazado por la nobleza a la que pertenecía por origen. Su minusvalía (padeció una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos y que le impidió crecer más de 152 cm), causaba rechazo en los salones chic, mientras que en Montmartre pudo pasar desapercibido y dar rienda suelta a su bohemia. Criticaba a todos aquellos que reflejaban paisajes en sus cuadros, ya que él opinaba que lo que verdaderamente valía la pena eran las personas, el pueblo.  Las escenas del mundo nocturno y los retratos casi caricaturescos de los personajes de la noche serán sus temáticas favoritas. Las influencias más notorias son la pintura de Degas (alejándose de los paisajes que pintaban otros impresionistas como Renoir o Monet) y la estampa japonesa.

La personalidad artística de Toulouse-Lautrec se ha considerado siempre como la de un solitario, como un artista independiente con respecto a las tendencias artísticas de su tiempo. Y en efecto, es cierto que la obra del pintor, comparada con la de los impresionistas discurrió por unos cauces completamente diferentes y aparentemente al margen de los principios de cualquier corriente.

Como artista de vanguardia, Toulouse-Lautrec no será admitido en el Salón de París al considerar inaceptables sus obras, lo que llevará al maestro a buscar todas las vías alternativas posibles para que el público las conociera. Posiblemente sean sus carteles y litografías el vehículo que más publicidad dio a su obra, dando lugar a  una amplia serie de estampas de gran belleza en las que parece anticiparse al modernismo.

La vida noctámbula que llevaba Henri desde los 25 años motivaría su alcoholismo, sugiriéndose incluso que podría haber contraído la sífilis, falleciendo finalmente el 9 septiembre de 1901. El 30 de julio de 1922 fue inaugurado oficialmente el Museo de Toulouse-Lautrec. El lugar elegido para albergar la colección fue el Palacio de la Berbie, una imponente fortaleza de ladrillo del siglo XIII construido por los obispos de Albi (ciudad natal del artista).

Tal vez una de las ironías finales en la vida de Toulouse-Lautrec, es que su obra que logró capturar tan brillantemente aquel nuevo fenómeno cultural de París, no se encuentra en el Museo de El Louvre ni en ningún museo de la capital -salvo contadas excepciones- sino en esa pequeña ciudad al sur de Francia.

 

Vía| ArteHistoria , Biografías , McnBiografías

Más Informacin| Museo Bellas Artes Budapest

Imagen| Poster 1895 , Poster Jane Avril

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