Historia 


Tortuga: cuna de la piratería libertaria (I)

La Isla de la Tortuga, situada a unos pocos kilómetros de la costa norte de la actual Haití, en la isla de La Española, pasó a la historia por ser cuna de la piratería libertaria en el Caribe. Desde su nacimiento en la segunda década del siglo XVII hasta los primeros años del siglo XVIII, fue el refugio de esta estirpe de personajes, denominados filibusteros, que sin sentir más bandera que la suya propia hicieron del Mar Caribe, de las Antillas y de las costas americanas su campo de batalla y hogar, siempre sumergidos en la continua búsqueda de riquezas.

Mapa de La Española, con Tortuga en la parte superior izquierda.

Mapa de La Española, con Tortuga en la parte superior izquierda.

Tenemos que entender las condiciones de Tortuga y La Española en los primeros años del siglo XVII para poder entender el surgimiento del filibusterismo. Partimos de los hechos acontecidos en los años 1605-1606, momento en que se llevan a cabo las conocidas como Devastaciones de Osorio en la franja norte de la Isla dominicana, por la cuales se devastaron las poblaciones y mecanismos de producción como método paliativo ante el creciente contrabando del que se hacían partícipes en la región desde mediados del siglo XVI. Esto dejó en la segunda década del siglo una basta franja de tierra en La Española sin protección ni poblaciones que pusieran freno al asentamiento de una serie de extranjeros, franceses e ingleses principalmente, que aprovecharon el ganado dejado atrás y la situación de desprotección para instalarse en esas tierras dedicándose a la caza y tratamiento de carne. Estos hombres, conocidos como bucaneros, hicieron de Tortuga su principal centro, puesto que desde ella podían acceder a los ganados de La Española, disponiendo de medios de subsistencia. Estos bucaneros, procedentes de los primeros intentos franco-británicos de conquistar la isla antillana de St. Kitts, se establecieron contrabandeando con la carne, y no desaprovecharon en algunas ocasiones la oportunidad de saquear algún navío que recalase en Tortuga o la costa norte de La Española para hacer aguadas o reabastecerse de alimentos y materiales.
Sin embargo, los bucaneros no serían capaces de desarrollar una empresa de larga duración, siendo expulsados de su refugio en Tortuga hacia 1620. Pero en esos momentos entró en juego el factor pirata, de la mano de otra tanda de extranjeros que ante los costosos intentos de establecerse en St. Kitts y las Antillas Menores, buscaron refugio en Tortuga para iniciar desde allí las labores de filibusterismo, acosando las rutas navales de La Española y el Caribe central y forjando poco a poco la leyenda de Tortuga como “la Isla pirata”. El éxito de estos filibusteros se entiende por dos hechos clave: la unión del filibustero y el bucanero y la presencia de una entidad que los amparase.
Respecto al primero, el filibustero se terminaría uniendo al bucanero en un objetivo recíproco de subsistencia, puesto que las mercancías saqueadas bien servían para comerciar, no solo mediante contrabando con las poblaciones de La Española, sino también para mantener un abastecimiento de alimentos (como las carnes de los bucaneros), a cambio de otros pertrechos. Eso hizo florecer de nuevo el asentamiento de Tortuga, girando ya entorno a la piratería libertaria, representada en ese filibusterismo que, viniendo del servicio a Francia o Inglaterra en las operaciones de las Antillas menores, terminaron en Tortuga buscando fortuna bajo sus propias banderas. El otro hecho, ligado a esos personajes venidos de St. Kitts, es la presencia hacia los años 40 del siglo XVII de Le Vasseur, el cual fue enviado por Francia para establecer una supremacía gala sobre un territorio como el de Tortuga, donde cada vez se establecían más ingleses aprovechando el auge de la factoría filibustera. Le Vasseur fue el artífice de fortificar la Isla, generando un refugio prácticamente inexpugnable ante ataques extranjeros, tal como se demostraría en 1643 al repeler un intento de invasión española orientado a frenar el auge de los piratas de Tortuga. Le Vasseur sería también el responsable del auge de la primera época dorada de la piratería puesto que desde su gobierno no solo se dio refugio y defensa a la piratería, sino que se incentivaron las relaciones comerciales con los filibusteros, originando una próspera relación económica y social, dadas las garantías que ofrecía Le Vasseur a los piratas.

Estampa de "Piratas de América" de Alexander Exquemelin

Estampa de “Piratas de América” de Alexander Exquemelin

Así durante cerca de diez años se entendería el desarrollo de la piratería libertaria, amparados por la presencia de personajes como Le Vasseur, y dando cabida con ello al desarrollo incluso de sus propias estructuras, las cuales coexistirían con la gobernación “oficial” de Le Vasseur, el cual a pesar de las condiciones de su llegada, se iría alejando poco a poco de las órdenes de Francia, hasta ocasionarse la enemistad con la misma.
Para mediados del siglo XVII, los españoles consiguieron realizar una campaña efectiva contra el filibusterismo, pero el desarrollo de la primera mitad había generado una fuerte organización que difícilmente se vendría abajo, tal como veremos en la siguiente parte de este artículo.

 

 

Vía | EXQUEMELIN, A. O; Piratas de América, Madrid, Historia 16, 1988

PEÑA BATLLE, M.A; La Isla de la Tortuga: Plaza de armas, refugio y seminario de los enemigos de España en las Indias, Madrid, Ediciones Instituto de Cultura Hispánica, 1977

LÓPEZ ZEA, L.D; Piratas del Caribe y Mar del Sur en el siglo XVI (1497-1603), México D.F, Universidad Nacional Autónoma de México, 2003

Imagen | Mapa de La Española y las islas adyacentes, Estampa del libro de Exquemelin Piratas de América

En QAH| ¡Parlamento!, el código pirata; Los albores de la piratería; La Española y el contrabando: Las Devastaciones de Osorio

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