Especial II Guerra Mundial, Historia 


Tormenta de Agosto: la invasión soviética de Manchuria

Yalta

Foto promocional de la Conferencia de Yalta en febrero de 1945.

La conferencia de Yalta en febrero de 1945 dio el cerrojo definitivo a la cuestión polaca y, por extensión, a la de Europa Oriental: a cambio de apoyar a Roosevelt en la creación de lo que serían las Naciones Unidas y de atacar a los japoneses, Estados Unidos haría la vista gorda a la fagocitación de los países conquistados por la URSS.
Pese a la oposición del premier británico, más de cara a los muchos exiliados polacos que vivían en el Reino Unido y luchaban integrados en sus Fueras Armadas, que llegó a considerar combatir contra la Unión Soviética alineando a prisioneros de guerra de la Wehrmacht tras rearmarlos, un Franklin D. Roosevelt enfermo y cegado por sus propios proyectos, transigió alegremente a los requerimientos de Stalin.
La intervención armada soviética en Extremo Oriente enfrentaría a un ejército anclado en 1940 con otro de la guerra fría.
El otrora poderoso ejército del Kwantung, había enviado sus mejores fuerzas, por goteo, a defender las islas del Pacífico (las últimas a la de Okinawa) y sustituido a sus soldados de élite por fuerzas bisoñas. Carente de material de transporte, se trataba de un ejército estático sujeto a sus posiciones defensivas. Por último, la orografía de los escenarios en que los japoneses habían combatido que hacía primar el empleo de pequeñas fuerzas (frente al combate de grandes masas en el Teatro de Operaciones Europeo, TOE) y la idiosincrasia de sus enemigos (principalmente Estados Unidos y China), no habían exigido una carrera tecnológica similar a la llevada a cabo en Europa.
Para enfrentarse a unos carros de combate nacidos de la amenaza de los Tigers y los Panthers, los nipones oponían un cañón de 47 mm de elevada velocidad inicial: si bien se encontraba al nivel de los shermans norteamericanos, distaba mucho de hacer mella en los T-34/85 o los JS 2. Así, debieron recurrir nuevamente a tácticas suicidas que poco efecto llegaron a tener.

ISU

Un impresionante ISU-152 pasa junto a un tanque japonés destruido.

Por su parte, los soviéticos venían de combatir con los alemanes y estos habían puesto toda la carne en el asador en el Ostfront (el frente oriental), exigiendo de los rusos una evolución continua en todos los campos. Cuando atacaron a los japoneses, hicieron uso de unas tácitas probadas y contrastadas que ponían un especial peso en la artillería, la que Napoleón denominó la reina de la batalla.
Durante varios meses trasladaron la fuerza atacante haciendo uso del transiberiano: una labor metódica y paciente que exigía una acumulación de fuerzas y abastecimientos muy lenta. Ello hacía que toda la ofensiva dependiera de los almacenes de suministros acumulados hasta la fecha y no poder contar con la llegada de muchos más. Si la campaña se alargaba, los soviéticos tendrían un buen problema.
Las mayores dificultades, no obstante, derivaban de una orografía particularmente agreste y una climatología continental extrema propia de pleno agosto.
El encargado de la planificación fue el mariscal Vasilienski, antiguo jefe de la Stavka (Estado Mayor Central) y el ataque, aún dentro del pacto de no agresión que los japoneses se esforzaban por renovar, iba a comenzar el 11 de agosto.
Tres frentes, el equivalente de un grupo de ejércitos occidental, se alinearían con la frontera del Manchukuo para llevar a cabo la operación Tormenta de Agosto, como se denominó: el Primer Frente de Extremo Oriente bajo el mando de Meretskov, el Segundo Frente de Extremo Oriente de Purkaev y el Frente del Trans-Baikal de Malinovsky.
Se aprovechó el desconcierto provocado por el lanzamiento de la primera bomba atómica sobre Hiroshima para adelantar la ofensiva y, el 9 de agosto, comenzó.
El frente de Meretskov se lanzó rápidamente sobre su objetivo, Mutachiang, que cayó el 16 de agosto tras hacer retroceder a los defensores entre 150 y 180 kilómetros dependiendo del punto de partida. Fue en esta zona donde los soviéticos tuvieron más bajas, totalizando el 50 % de toda la campaña.

mapa

Mapa de la operación Tormenta de Agosto.

En la zona occidental, Malinovsky avanzó en dos ejes: uno hacia el norte con las miras puestas en Hailar y otro al este por Solun. Aparte de los problemas climatológicos y de la falta de agua para las tropas, el 19 se daban por tomados los objetivos.
El último frente, el de Purkaev, debía atravesar el ancho río Amur y avanzar hacia Harbin. En su camino fue esencial la intervención de la Flotilla del Amur que, con sus cañoneras, no sólo apoyó el asalto a las posiciones y ciudades niponas, sino que efectuó dos desembarcos – en Fuchin y en Chiamussu – esenciales para el éxito de la operación. El día 20 finalizaban los combates en Harbin.
Como vemos, la lucha continuó tras la rendición de Japón el día 15 de agosto: los japoneses, embebidos por el espíritu samurái, continuaron los combates y prefirieron terminar honorablemente antes de enfrentarse al deshonor de la rendición.
Tormenta de Agosto contemplaba también la incorporación del sur de Sajalín, las Kuriles y la invasión de Hokkaido. Los dos primeros objetivos entraban dentro de las concesiones efectuadas al Tío Joe por las potencias occidentales durante la conferencia de Yalta.

Además de estas ganancias territoriales, la URSS obtendría concesiones comerciales importantes en China y restablecer el prestigio perdido en la guerra ruso-japonesa de 1905, además de constituirse en una potencia en Extremo Oriente.
Sajalín cayó el 26 pese al desastre que supusieron las operaciones anfibias soviéticas, tres días después que las Kuriles. Por su parte, la invasión de Hokkaido, que debía comenzar el 23, nunca llegó a producirse.

Rendicion

Rindiendo banderas ante el vencedor soviético.

En Manchuria, los últimos combates tuvieron lugar en la fortaleza de Hutou, que quedó asediada en los primeros compases de la operación, y que finalizaron el día 26 de agosto de 1945.

 

En colaboración con QAH| Historia Rei Militaris.

Vía| García Palacios, Antonio: La guerra oculta. El conflicto soviético-japonés (1939-1945). HRM Ediciones, Zaragoza 2014.

Para saber más| Reynolds, David: Cumbres. Seis encuentros de líderes políticos que marcaron el siglo XX. Ed. Ariel, Barna 2008.

Imágenes| Yalta, ISU-152, Mapa tormenta de agosto, Rendición.

En QAH| Especial 70 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial

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