Coaching y Desarrollo Personal 


Todo tiene solución

Tomar las riendas de nuestra vida

«Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto».

Henry Ford nos dejó esta sabia frase que nos recuerda que somos dueños de la vida que llevamos y de la actitud que tomamos. Evidentemente, los acontecimientos de la vida no siempre nos son propicios, pero es precisamente en esas ocasiones cuando cobra mayor sentido que tomemos las riendas de nuestra vida.

En tiempos turbulentos de enorme incertidumbre y agitación, las personas tendemos a sentirnos inseguros y temerosos. Los cambios nos atemorizan porque nos ponen a prueba y desafían en “status quo”. Quiénes saben adaptarse con mayor facilidad son los que sobreviven y triunfan, mientras que los que se resisten, no tienen ninguna oportunidad de avanzar.

Cuando se suceden los cambios y tomamos conciencia de que también está en nuestro poder intervenir y aprovecharlos para crear oportunidades, conseguimos poner las circunstancias de nuestro lado dentro de lo medianamente posible. Ahora bien, los hechos son los que son y la realidad, siendo la que es, se puede cambiar. Es decir, si estamos mal, la realidad es que estamos mal, aunque queramos estar bien. Claro que es de sentido común, pero a veces se olvida que la aceptación de nuestra situación es el primer paso para superarla.

Si hoy no estás bien, no quiere decir que mañana tampoco lo estés. En gran parte dependerá de ti que eso cambie. De hecho, la vida que tenemos se debe a las decisiones que tomamos en el pasado y que nos han llevado al punto en el que nos encontramos. Entre los dos extremos de echar la culpa de todo a la situación económica, los políticos, los banqueros, etc., o culparnos a nosotros mismos por todo, hay una opción más equilibrada.

Se trata de concienciarse de que nuestro alrededor se mueve independientemente de lo que hagamos o pensemos nosotros, y que es consecuencia de millones de decisiones individuales con un resultado incierto. Sobre ello, poco podemos intervenir nosotros como individuos por sí solos. Algo sí que podemos hacer, poniendo nuestra ayuda en los proyectos solidarios que se van gestando en la sociedad, pero se trata de unirse para conseguirlo, porque una sola persona poco puede hacer.

Por otro lado, nos queda la acción por lo que a nuestra vida se refiere. Aquí sí que podemos cambiar cosas si nos lo proponemos y encontrar una solución a nuestra situación. Es posible que algunos resultados tarden un tiempo en aparecer, pero con el tiempo podemos ser capaces de transformar nuestra vida para un futuro mejor, emprendiendo acciones y proyectos nuevos.

Nuestra vida profesional no tiene por qué ser siempre rutinaria, insatisfactoria o desocupada. En nuestra mano está que eso cambie algún día. El trabajo es otra de las cosas de la vida que podemos perder, y necesitamos aprender a vivir sin él. No sin trabajar u ocuparnos, sino sin el trabajo que un día tuvimos. Podemos reinventarnos y ocuparnos en otra actividad que represente un nuevo comienzo.

La carrera profesional de una persona no acaba por estar desempleado/a. Al contrario, es un momento de transición que favorece la reflexión y el autoconocimiento para indagar sobre lo que queremos en nuestra vida y los talentos y habilidades que poseemos o podemos desarrollar. Difícil verlo así a veces, como una oportunidad, pero puede serlo. Lo mismo ocurre en el caso de un profesional empleado en un puesto de trabajo donde no encaja o no se siente realizado. Esa desmotivación e insatisfacción se pueden canalizar hacia el autodescubrimiento y el diseño de eficaces estrategias para la búsqueda de un nuevo empleo.

En fin, para terminar, lo haré animando al lector a afrontar sus miedos y tomar las riendas de su vida por medio de nuevo de una cita de Henry Ford:

«La mayoría de las personas gastan más tiempo y energías en hablar de los problemas, que en afrontarlos».

Vía| TuCoach.eu

En QAH| Estancamiento o cambio

Imagen cortesía de imagerymajestic| Fredigitalphotos.net

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