Historia 


Todo para el pueblo un 14 de julio de 1789

 

Para este mes de caluroso verano quiero acercaos un poquito más a un hito histórico que marcó el devenir en la historia y que el pasado  sábado celebramos su aniversario: el 14 de Julio de 1789,  fecha en la cual un grupo de revolucionarios tomó la prisión de La Bastilla, liberando a los prisioneros e iniciando la Revolución Francesa hace 228 años.

Dibujo de la Bastilla tomado de la publicación “Geschichtsbilder” del año 1896

La Bastilla es una fortaleza medieval  situada en el este de París. En su origen se construyó como una fortificación contra los ingleses durante la Guerra de los Cien Años, pero Richelieu la convirtió en prisión del Estado. Era el símbolo del despotismo, la forma de gobierno por antonomasia en las monarquías europeas del siglo XVIII. Este despotismo ilustrado fue una práctica y teoría política que surgió por la síntesis entre el absolutismo monarqúico y la filosofía de la Ilustración. El término fue acuñado por los historiadores alemanes del siglo XIX. Dentro del llamado “Despotismo Ilustrado”  encontramos rasgos pertenecientes a la teoría de Hobbes, como por ejemplo, negar el origen divino del poder y afirmar el origen contractual del Estado. También podemos encontrar ciertos guiños pertenecientes a Maquiavelo, como que el monarca es el primer servidor del Estado. En el denominado “despotismo ilustrado” la finalidad del Estado es conseguir la felicidad del pueblo pero sin la participación del pueblo en política. Podríamos resumir esta forma de gobierno con su frase más célebre Todo para el pueblo pero sin el pueblo. 

Esta acuarela sobre la Toma de la Bastilla de París, pintada por Jean-Pierre Houël en el año 1789, muestra la jornada cuando ni siquiera había pasado un año.

La toma de la Bastilla se produjo un martes del 14 de julio de 1789. La caída de esta  fortaleza, símbolo del despotismo de la monarquía francesa, supuso un hito histórico, acompañado de un gran cataclismo tanto en Francia como en el resto de Europa. Antes de ser tomada, funcionaba como prisión. La caída de la misma en manos de los revolucionarios franceses vino a significar de forma simbólica el final del Antiguo Régimen y el inicio de la Revolución Francesa. Comienzo y final a su vez de una era histórica, para la mayoría de los historiadores, el paso de la Edad Moderna a la llamada Edad Contemporánea.

Desde el año 1880, el 14 de julio ha sido el Día Nacional de Francia por el diputado francés Benjamin Raspail. Se declaró fiesta del país, pero no por este acontecimiento sino en memoria de la Fiesta de la Federación del año 1790. Un año después del inicio de la Revolución, los franceses a propósito celebraron su reconciliación y su unidad en un día menos sangriento que el año anterior.

El pueblo francés encolerizado contra los privilegios que intentaban acabar con los Estados Generales convocados por Luis XVI para salvar Francia, volcaron su odio contra La Bastilla, edificio símbolo del poder. Se podría considerar casi una cruzada de liberación. Los revolucionarios parisinos imaginaban encontrarse a un gran número de prisioneros. Entre los revolucionarios se encontraba una numerosa guarnición conformada por los llamados “inválidos”, no eran más que veteranos de guerra no aptos para el servicio militar en activo. Tras arrollar las defensas de la fortaleza, cortar la cabeza al gobernador  y pasearla por las calles, descubrieron que la cantidad de prisioneros ascendía a ¡SIETE! Entre ellos, los archivos hablan de cuatro falsificadores, un noble y dos locos. Uno de estos últimos, se afirma que era inglés ya que en los registros se podía leer el sobrenombre de “White”. Realmente, el origen de su identidad se perdió junto a su sano juicio. Otro de los presos más famosos abandonó días antes la Bastilla para alojarse en un asilo mental. Este era el Marqués de Sade, autor de numerosos escritos obscenos.

Concluyendo, sin ninguna duda este hito histórico marcó el devenir de la historia francesa, europea e incluso podríamos afirmar que de toda la globalidad. Fue el primer paso hacia la Revolución fFancesa, que ya no se detendría hasta acabar con la monarquía francesa y conducir al rey, Luis XVI, y a su familia a la guillotina.

Como sus paseos por la torre se habían suspendido debido a las circunstancias, al mediodía se aproximó a la ventana de su celda y comenzó a gritar con todas sus fuerzas que los prisioneros estaban siendo asesinados, que se les cortaba el cuello y que había que rescatarlos de inmediato. Repitió los gritos y las acusaciones en varias ocasiones. En estos momentos resulta sumamente peligroso mantener a este prisionero aquí. […] Creo que es mi deber, señor, advertiros que es preciso trasladarlo a Charenton o a alguna institución similar, donde no suponga una amenaza para el orden público.

Carta de De Launay, Gobernador de La Bastilla, al viceministro

No hay más infierno para el hombre que la estupidez y la maldad de sus semejantes

Marqués de Sade

Vía|TULARD, J.; et.al.( 1989): Historia y Diccionario de la Revolución Francesa. Editorial cátedra. Madrid
Más información| La toma de la Bastilla
Imagen|Bastilla

 

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