Economía y Empresa 


¿Tienen sentido los horarios estrictos en las empresas?

La conciliación y la necesidad de replantearse los horarios de las empresas son una realidad innegable en nuestros días. Aunque ya son muchas las empresas que han decidido cambiar sus horarios e implantar jornada intensiva que permita una mejor conciliación, aún queda mucho camino por delante.

Desde IESE desarrollan una labor envidiable pues plantean debates de muchísimo interés acerca de la necesidad de repensar los horarios y las formas tradicionales de organizar el trabajo.

Volviendo atrás en nuestra historia, desde IESE muestran como los horarios españoles de principios del siglo XX eran muy similares a los europeos. La costumbre de almorzar muy tarde fue consolidándose progresivamente en España a lo largo de algunas décadas y hoy, cuando nuestros vecinos del norte están a media digestión es el momento en que los españoles marchan a almorzar, tarea a la que, además, dedican un par de horas.

En cuanto a la realidad, los expertos señalan que las PYMES deben acometer planes de mejora que se acerquen a los programas de conciliación de las multinacional, pero teniendo en cuenta la naturaleza de su actividad y su tamaño. Las políticas de conciliación de la vida laboral, familiar y personal, –así́ como todas las medidas que configuran el llamado “salario mental” del empleado/a, van a jugar un papel decisivo en el futuro.

Una de las empresas pioneras en implantar jornadas continuadas fue Iberdrola en 2007. Desde la empresa señalan que «desde que se puso en marcha la jornada continuada, la productividad ha aumentado en 500.000 horas anuales», explican, algo que achacan al hecho de que las personas, «cuando están satisfechas y a gusto en su trabajo, se comprometen más con la empresa y sus objetivos». No es solo una cuestión de conciliación, sino que también reporta grandes beneficios económicos a las empresas.

La gran cuestión que se plantea en estos casos es cómo afrontar estos retos. Hay quienes opinan que es necesario una regulación legal. Ahora bien, yo considero que un cambio de estas dimensiones no puede venir decretado por ley, sino que debe ser una iniciativa privada de las empresas que son las que mejor conocer sus posibilidades y cuáles deben ser sus estrategias para obtener mayor rendimiento de sus trabajadores. Desde el Centro Internacional Trabajo y Familia abogan por paquetes de medidas dirigidas a flexibilizar los horarios de apertura, respetando las características de cada negocio y dejando en manos de sus responsables la decisión de abrir o cerrar en determinadas franjas horarias.

Coincido plenamente con aquellos que señalan que es más necesario que nunca un cambio cultural en las empresas, de manera que centren sus estrategias en la fijación de objetivos y en los resultados obtenidos, reemplazando la cultura imperante del control presencial y adicción al trabajo de los empleados.

 

Vía |IESE 

Imagen | MuyPymes 

Más información | ABC 

RELACIONADOS