Cultura y Sociedad 


¿Tienen el mismo valor todos los votos en España?

congreso-diputados[1]

¿Quién no ha escuchado hablar de la desproporcionalidad del sistema electoral español?, ¿Vale lo mismo el voto de un ciudadano de Soria que el de un vecino de Madrid?, ¿Beneficia el sistema a los dos grandes partidos con respecto a las minorías?  Es el propósito de quien escribe ofrecer una serie de características que permitan responder a estas cuestiones en lo que a las elecciones al Congreso de los Diputados se refiere.

Podríamos interpretar que el ideal teórico democrático se resume en el enunciado “Un hombre un voto” o lo que en conceptos técnicos denominamos proporcionalidad del sistema; ésta se define como la propiedad de un sistema electoral de igualar el porcentaje de votos que obtiene un partido con el porcentaje de escaños que se le asigna; por lo que una determinada formación  que consiguiese el 50% de los votos le correspondería el 50% de los representantes.

Aunque nuestra Constitución habla de “Representación Proporcional” lo cierto es que nuestro sistema electoral no lo es.  De hecho muestra una  de las mayores desviaciones entre porcentaje de votos y escaños que se conocen en la escena internacional debido, entre otras causas, al prorrateo electoral; que no es más que la atribución de escaños a cada uno de los distritos electorales.

Nuestro sistema está compuesto de 52 distritos, uno por provincia. A la hora de pensar como se podría asignar a cada provincia un número determinado de representantes en el Parlamento la lógica dictaría que aplicásemos el denominado Método Proporcional Puro (MPP) que asignaría a cada distrito un número de escaños proporcional al peso que tiene su censo en el cómputo nacional. Pero esto provocaría que alguna provincia se quedara sin representación (Ceuta) y otras (Soria, Guadalajara, Segovia o Teruel) elegirían un único diputado. Esta situación, además del comprendido descontento social, supondría que en todas estas provincias cualquier fórmula electoral constituiría un sistema mayoritario.

Para evitarlo, la legislación española asigna inicialmente a cada circunscripción dos escaños, uno a  Ceuta y Melilla, quedando los 248 escaños restantes repartidos proporcionalmente al censo. Esto provoca una sobrerrepresentación desorbitada a favor de las provincias más pequeñas. En las Elecciones Generales del año 2004 el precio del escaño basculó desde las 20.000 papeletas de Soria hasta las 100.000 de Madrid.

Las provincias con menos de 7 representantes eligen al 40%  de los diputados que tiene el congreso, siendo ésta la principal causa de la desigualdad observada a favor de las dos grandes fuerzas políticas, lo que ha propiciado bien gobiernos de mayorías absolutas o con garantías suficientes de gobernabilidad. En las últimas  elecciones generales de 2011, existiendo 34 distritos con magnitud igual o menor a 6 escaños, si exceptuamos aquellas que cuentan con representación nacionalista, en todas se reparten la totalidad de escaños entre PP y PSOE.  El gran damnificado es IU que no consigue ni un solo diputado en este tipo de circunscripción; por lo que entendemos que el voto a este partido en estas provincias se pierde por el camino sin posibilidad alguna de representación.

Diversos estudios realizados valoran la posibilidad de realizar un sistema electoral más proporcional, siendo fundamental:

  • Aumentar el Congreso a 400 representantes (Permitido por la C.E)
  • Asignar un solo diputado como mínimo por provincia.
  • Aplicar una fórmula electoral más proporcional que la actual D’Hondt.

Los legisladores son los encargados de decidir si debe primar la proporcionalidad del voto,  o si por el contrario prefieren garantizar la gobernabilidad, típica del periodo democrático actual. Ahí está la cuestión.

Vía| Dimensión de la Circunscripciones. Josep M. Vallés 

Más información| Simulación  para  estudio de fórmulas electorales, La reforma del sistema electoral, El maquiavélico sistema electoral español

Imagen| Congreso

 

RELACIONADOS