Patrimonio 


The Iron Bridge y la innovación tecnológica

El primer puente de hierro de la historia, como no podía ser de otra manera, fue construido para atravesar el río Severn, en Ironbridge, cerca de Coalbrookdale, en el condado de Shropshire, en el centro de Inglaterra. Nada simboliza mejor la revolución industrial que dicho puente, hace tiempo convertido en la principal atracción turística de la región en que se ubica.

No fue fruto de la casualidad su construcción, sino una lógica consecuencia de los factores desencadenantes del origen de la ola de progreso tecnológico que ha determinado la enorme prosperidad económica y social que desde entonces ha conocido el mundo. La materia prima del puente, el hierro fundido, fue fabricada allí mismo merced al carbón y el mineral de hierro procedentes de las colinas próximas, y la ingeniería de su construcción, entre 1777 y 1779, fue considerada maravillosa en aquel tiempo.

The Iron Bridge cruzando el río Severn

The Iron Bridge cruzando el río Severn

Recientemente, a principios de 2011, la BBC dedicó un concienzudo reportaje al descubrimiento de la técnica de su construcción; nada trivial, por cierto, dados los 60 metros de luz que tuvo que cubrir, amén de su gran altura. El mérito de su montaje fue tan grande como su peso, excesivo.

Andaba el autor perfeccionando su inglés en el verano de 1982 por Inglaterra cuando se le ocurrió visitar la cuna de su admirada Revolución Industrial, a la que nunca rendiremos suficiente culto: gracias a esta primera revolución tecnológica —ahora vamos por la quinta, la de las TIC— el mundo ha conocido un continuo y exponencial progreso en condiciones de vida, así como en riqueza económica.

En algún libro o publicación que no recuerdo ahora me debí tropezar con la recomendación de visitar el primer puente de hierro del mundo y allá que me fui, a pesar de que me fuera desaconsejado por mis amigos ingleses con razones bastante convincentes: estaba muy lejos, en una región entonces decrépita y no había nada más que ver. Además, el puente, hasta que no se llegaba a palpar, parecería de madera. Y en todo tenían razón.

Pueblo de Ironbridge

Pueblo de Ironbridge

El puente que recuerdo apareció ante mi vista a más de cien metros de distancia, como al final de la calle central del pueblo, sin que me llamara la atención especialmente. No habiendo duda alguna de su identidad, la sensación visual en ningún caso lo asemejaba a un puente que no fuera de madera. Incluso advertido al respecto, la visión del puente no cambiaba dicha percepción. Al llegar a él, todavía me cupieron las dudas respecto al material de su construcción, pues incluso el color —del tiempo— podía confundir perfectamente ambos materiales. Solo palpándolo pude saber que era de hierro.

Pero incluso sabiendo que era de hierro, al contemplarlo en su conjunto, seguía pareciendo de madera: ¿por qué? Porque su diseño constructivo y las secciones de sus piezas reproducían literalmente una estructura de madera. La razón de tal sinrazón es muy fácil de descifrar: sus constructores desconocían el alcance real de las mejores propiedades mecánicas del nuevo material. Tuvieron que pasar muchos años antes de disponer de tablas de características mecánicas del hierro fundido para poder optimizar su uso en construcciones de todo tipo. Hoy, bien conocidas y aplicadas las características de la madera y el hierro, las estructuras constructivas derivadas de ambos materiales de construcción son perfectamente distinguibles a cualquier distancia.

torre hierrro

Torre Eiffel

Más de un siglo después de la construcción del Iron Bridge, en 1889, fue erigida en París la muy famosa Torre Eiffel, todo un prodigio de la ingeniería del hierro que llevó a casi sus últimas consecuencias las posibilidades de la nueva tecnología, hasta el punto de que a nadie se le ocurriría pensar que dicha estructura pudiera construirse con madera.

The Iron Bridge, pionero ingenio metálico de los albores de la primera revolución industrial, viene a ser la quintaesencia de las innovaciones tecnológicas, que, en contra de lo que comúnmente se supone, raramente encuentran sus mejores aplicaciones cuando emergen: necesitan madurar largo tiempo para explotar todas sus posibilidades.

 

Twitter| @jbanegasn

Más información| España, más allá de lo conseguido, Canal Youtube de Jesús Banegas y Programa radio “Viaje a Serendipia”

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