Historia 


Tharros, ciudad púnica y romana

En la costa Oeste de Cerdeña se encuentra la pequeña península del Sinis, donde surge la ciudad de Tharros, fundada en el siglo VIII a.C por los fenicios. El sitio arqueológico estaba ubicado en una posición geográfica muy favorable, porque la península cierra el Golfo de Oristano y se encontraba en las rutas comerciales con las costas africanas y la península Ibérica. Después del 509 a.C. los cartagineses remplazaron a los Fenicios y construyeron una nueva ciudad en la parte oriental del promontorio, en un lugar protegido del viento de maestral.

Vista de la peninsula y de Tharros

Vista de la peninsula del Sinis y de Tharros

La ciudad estaba defendida arriba por una doble muralla, en la parte alta de la colina surgía el tofet, el cementerio donde se realizaban las ceremonias religiosas y los sacrificios dedicados a la diosa Tanit y al dios Melqart. Aquí, como en otros sitios púnicos, se han hallado numerosos restos infantiles carbonizados depositados en urnas. Aun es objeto de discusión entre los arqueólogos si se trataba de sacrificios rituales de niños o simplemente de una necrópolis destinada a los abortos y a los niños muertos por causas naturales.

Templo de las semicolumnas doricas.

Templo de las semicolumnas doricas.

Tharros conoció el ápice de su resplandor  entre los siglos IV y III a.C., periodo en que se remonta el edificio más importante de la ciudad, el templo llamado “de las semicolumnas doricas”o “monolítico”. La principal caracteristica de esa construcción, situada en el centro de la ciudad, es la rampa de escalones excavada en la misma roca de arenisca. En época romana el templo continuó su función y en su lado meridional fue construida una gran cisterna.

En 238 a.C. Cerdeña pasó a manos de los romanos y Tharros empezó un proceso de gran cambio que terminaría en época imperial. Ya en el periodo republicano se reforzaron las fortificaciones y se erigieron nuevos templos donde era todavía evidente la influencia del estilo púnico; pero es sobre todo durante la época imperial cuando se renovó la estructura urbanística de la ciudad: las calles fueron pavimentadas con basalto y dibujadas según una planta ortogonal, se crearon insulae (manzanas) de forma regular y se realizó un eficaz alcantarillado a cielo abierto para las aguas blancas. Alrededor del siglo II d. C. se edificaron en la parte central de la ciudad tres edificios termales, el mayor se desarrollaba en tres niveles, con un ambiente destinado a vestuario (apodyterium), un frigidarium con pavimento taraceado de mosaicos que se remonta al siglo II d. C., dos tepidaria y un calidarium.

Catellum aquae

Castellum aquae

Los romanos dotaron la ciudad también de un acueducto, que estaba conectado con el castellum aquae, un edificio de planta cuadrada que se ubicaba en el cruce creado por el cardo y el decumano (las calles principales de las ciudades romanas), con ocho pilares que formaban tres naves y que desarrollaba la función de depósito de las aguas transportadas por el acueducto.

En época romana se ampliaron las areas funerarias que ocupaban casi todo el litoral occidental de la península. Por un lado se reutilizaron algunas tumbas de edad púnica, por otro se emplearon sepulturas de diferentes tipologías: sarcófagos monolíticos y grandes ánforas llamadas enchytrismoi,  vasos de arcilla y de plomo y tumbas recubiertas de tejas. Gracias a los restos conservados, sabemos que se utilizaba tanto la incineración como la inhumación.

El tofet durante la excavación

El tofet durante la excavación

En lo que concierne al puerto, hay incertidumbre sobre su ubicación debido a la falta de estructuras relevantes que se hayan conservado hasta nosotros, por lo tanto a lo largo de los años se han propuesto diferentes hipótesis: se ha teorizado la existencia de dos puertos, uno en el lado occidental y otro en el lado oriental de la península; muchos arqueólogos piensan que el puerto estaba situado en el lado del Golfo de Oristano, en frente de la ciudad púnico-romana. En la actualidad se están profundizando los estudios geo-morfológicos con el fin de reconstruir el aspecto de la costa en la edad antigua y poder elaborar nuevas propuestas.

Vía| ACQUARO E., FINZI C. Tharros, 1986.
Más información|Tharros
Imágenes|PanoramaTemplo; Castellum aquae; Tofet.

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