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Terra Australis Incognita: Tierra desconocida del sur (I)

 

A pesar de lo tedioso y difícil que resulta conseguir un visado para estudiar, trabajar o vivir a la bartola en este exótico país sureño, el hacerse con un visado turista y viajar por el surrealismo poético de Australia consiste solamente en tener ganas de aventura y por supuesto algún que otro dinerito ahorrado.

Al igual que para Apollinaire, el surrrealismo poético era una alianza entre la pintura y la danza, entre las artes plásticas y las miméticas, Australia es una perfecta simbiosis entre naturaleza y modernidad, cultura indígena y sociedad cosmopolita. Apenas aterrizado y todavía confuso tras veintipico horas de vuelo, plantas un pie en George Street, una de las calles principales de Sídney, y aunque tu sentido de la observación no esté demasiado desarrollado, podrás darte cuenta sin problema de que esta capital financiera australiana es un maremágnum de culturas, de etnias y de “backpackers” provenientes de todos los rincones del mundo.

Son muchos los estudiantes europeos que tienen los ojos atornillados en esta isla-país-“continente”(a pesar de las controversias) ya sea porque se sienten atraídos por las famosas olas de la ciudad surfera de Byron Bay,  porque quieren deleitarse con las producciones musicales y la imponente arquitectura de la Ópera House o porque quieren conocer la actividad cultural viajando en tranvía por las calles de Melbourne, considerada hoy en día como la mejor ciudad del mundo para vivir.

Los australianos son gente “curiosa” por dos razones. Por un lado, nace en muchos de ellos una inteligente y connatural curiosidad por conocer mundo. Conforman una de las poblaciones que más viaja durante la vida, pero además gracias a su fascinante carisma, a una jovialidad aplastante y a su don de gentes, son un pueblo con el que es muy fácil compartir. Quizás debido a su lejanía con el resto del mundo y a su testaruda pretensión por demostrar que ellos también forman parte activa de la tierra, se informan de absolutamente todos los acontecimientos internacionales. ¡Seguro que hasta se han enterado de la boda de la Duquesa de Alba! ¿Acaso nosotros conocemos la existencia de un reputado político que murió ahogado buceando o de una conocida modelo que fue devorada por un cocodrilo?

Por otro lado y dejando a parte pequeñas anécdotas, cabe destacar que los australianos son gente curiosa, en el sentido de peculiar. ¿Cómo puede ser que estos seres humanos, como bien señala Bill Bryson en su libro Downunder (libro altamente recomendado si se ha viajado, se va a viajar o se ha vivido en Australia), tengan infinitamente más miedo a un cocodrilo que a un tiburón? Cuando a nosotros solo con recordar alguna de las escenas de la saga Tiburón de Steven Spielberg, ¡se nos ponen los pelos de punta! Estamos hechos de otra pasta…Los australianos son personas muy singulares y a diferencia de lo que muchos pensamos antes de viajar allí, no van caminando por Darling Harbour o por The Rocks, con su tabla de surf a cuestas. Son personas aparentemente normales pero que esconden una personalidad embriagadoramente seductora, una forma de vida sana (a pesar de ser uno de los países con más obesos del mundo) y una manera de divertirse que se aleja mucho del expandido botellón. Una buena cerveza, una animada barbacoa en casa de algún “mate” es el mejor plan del sábado tarde (¡que no noche!)

Imagen| SydneyOpera

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