Jurídico 


Términos jurídicos “vintage”

Muy a la moda de usar aquellos artículos, objetos o accesorios con cierta antigüedad pero con una calidad original inigualable (ya sean unas Ray-Ban aviador de los años 80, una Vespa de los 60 o un Mini autentico de los años 50) que fueron algún día de nuestros padres, tíos o incluso abuelos y que ahora son todo “fashionable“, me vienen a la cabeza como asesor fiscal determinados términos que casi en desuso, me impacta oírlos en personas de mi “quinta“.

Y es que así es la vida, porque como aquel decía “eres lo que escuchas“, y si en casa, en la calle o en tu círculo más cercano has oído determinadas palabras, aun desconociendo su significado, sabes perfectamente en qué tertulia introducirlas.

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Y es como digo curioso escuchar a amigos y conocidos términos como “desgravar“, “contribución” o “la plusvalía del ayuntamiento“, palabros del ámbito tributario, que aún siendo correctos ortográficamente, es más habitual escucharlos en personas de cierta edad.

Así, observas con cierta gracia, pero también con respeto, a aquellas personas que siguen utilizándolas y en realidad te das cuenta que estás asistiendo en directo al sabor auténtico de nuestra lengua, esa que se enriquece con el paso de los años (como hoy en día con los términos chatear, Internet, Wifi, por no decir los más modernos como “tweet” o “whatsappear”). Es por tanto un momento de reflexión, al menos para mí, en el que te preguntas qué dio lugar al uso de ese determinado vocablo.

Este es el caso de la palabra “contribución” o mejor dicho “la contribución“, término que designa el impuesto municipal más conocido como IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles)que grava la simple propiedad de los bienes inmuebles, ya sean rústicos o urbanos. Así, “la contribución” nació de la llamada contribución territorial urbana (o rústica) que hasta el año 1989 gravaba los bienes inmuebles urbanos (o rústicos), pasando a sustituirse a partir de aquel año por la Ley de Haciendas Locales por el actual IBI.

Otra palabra del ámbito tributario que me causa especialmente congratulación es la conocida como “plusvalía“, la cual se corresponde con el Impuesto Municipal por Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (todo un horror para los asesores fiscales cuando tenemos que mencionarlo aun cuando sea utilizando sus siglas IIVTNU). Y es precisamente eso, la plusvalía en el valor experimentado por los terrenos urbanos puesta de manifiesto cuando se transmiten por cualquier título (venta, herencia, donación… etc.) lo que grava este impuesto por parte de los Ayuntamientos. En la actualidad la Ley que regula dicho impuesto, Ley de Haciendas Locales, no lo denomina plusvalía, pero es ese hecho el que ha llevado a su uso común.

Por último, y aunque más utilizado, el verbo “desgravar” (descontar ciertas partidas de la base o de la cuota de un tributo, según la definición de la RAEes un término muy en desuso dentro del ámbito tributario, o al menos lo es desde que yo formo parte de este mundillo, oyéndolo especialmente en determinadas épocas del año como son la campaña de la renta. Y es que es muy común oír la típica pregunta: ¿esto puedo “desgravárrmelo” de la renta?, pero eso desgravaba, ¿no?

Es como digo un verbo totalmente correcto en su utilización, pero al que los fiscalistas hemos casi enterrado. En su lugar, la ley cuando regula determinados impuestos hace mención a la deducción, es decir, a la acción o al efecto de rebajar, restar o descontar alguna partida de una cantidad determinada que, concretamente en tributario supone reducir la base imponible o la cuota a ingresar de un impuesto. 

Así, pese a que no son exactamente términos iguales, sí que podríamos tender a identificarlo con acciones que un contribuyente puede llevar a cabo con tal de reducir su base imponible o cuota a ingresar de un determinado impuesto. En resumen, una cosa y la otra ayudan para que el resultado sea menor y por tanto es esto lo que realmente le importa al que tiene que soportar el tributo.

Vía| Francisco Javier Campoy de Diego

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