Derecho Mercantil, Jurídico 


¿Tengo derecho a la cesta de Navidad?

La conocida, esperada y tan agradecida cesta de Navidad ¿Tengo derecho a recibirla?

Los largos años de crisis han conseguido socavar el espíritu navideño de muchas empresas que, si no habían adoptado la medida antes, han decidido ahora modificar, sustituir o, en el peor de los casos, suprimir  los presentes u obsequios navideños que venían entregando en estas níveas fechas. Entre ellos, la conocida, esperada y siempre agradecida cesta de Navidad, llena de viandas y licores, de los que trabajador y familia dan buena cuenta durante la holganza de estas fiestas.

Pero, hay quien quizá se pregunte si esa cesta de Navidad no es un derecho, bien originario (en el sentido de que tiene su origen en una norma convencional o legal), bien adquirido por los trabajadores que la han venido percibiendo con regularidad durante todos estos años.

Para dar respuesta a esta cuestión hay que partir de dos supuestos diferentes. El primero, es que el convenio colectivo que sea de aplicación en la empresa contemple de manera indisponible la entrega de una cesta de Navidad a los trabajadores que estén bajo su ámbito. En este caso, como ya vimos en el artículo sobre la fuerza vinculante de los convenios, el trabajador tendrá derecho a la cesta de Navidad, sin que el empleador pueda eludir, ni siquiera pactándolo con el trabajador, el cumplimiento de tan dichosa obligación.

En segundo lugar, siendo la práctica más habitual, y a la vez la más controvertida, se da la situación en que la empresa, sin verse obligada por convenio ni contrato, ha ido concediendo durante años sucesivos la señalada cesta de Navidad sin documentarlo en ningún tipo de pacto. Y es aquí donde, en algún caso, podremos encontrarnos con lo que jurídicamente se conoce como condición más beneficiosa de carácter colectivo y origen tácito. Que es aquella cuyo disfrute corresponde a todo el personal de un centro de trabajo o empresa y que se produce cuando media una voluntad empresarial clara e inequívoca de concesión de esa contraprestación entre sus trabajadores de manera indefinida.

Sin embargo, para encontrarse ante este tipo de condición -dice la Sentencia de 7 junio 1993 (RJ 1993\4544)- «no basta la repetición o la persistencia en el tiempo, sino que es preciso que la actuación persistente descubra la voluntad empresarial de introducir un beneficio que incremente lo dispuesto en la ley o en el convenio». No siendo suficiente tampoco, la mera tolerancia o liberalidad, característica esta última que coincide con la definición que con carácter general dan los tribunales a la cesta y regalos navideños.

Como veis, estamos ante el inestable terreno de la valoración de los hechos y de la prueba que, en última instancia y llegado el momento, quedará en manos del juez de lo social. En cualquier caso, de encontrarnos con que la cesta de Navidad constituye una condición más beneficiosa, ésta, tiene vigencia y pervive mientras las partes no acuerden otra cosa o mientras no sea compensada o neutralizada en virtud de una normativa posterior. O bien, a través de la modificación sustancial de condiciones de trabajo regulada en el art. 41 del ET. Por tanto, en este caso, no podrá ser suprimida o modificada de manera unilateral por el empresario.

Con cesta o sin ella: feliz Navidad.

Imagen | vectorizados.com

RELACIONADOS