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Tempus Fugit

Tempus fugitResulta que tenían razón mis padres cuando hace un tiempo me decían que no tuviera tanta prisa por crecer y hacerme mayor, que de pronto un día sin haberme dado cuenta, sería más mayor de lo que me gustaría. No tengas prisa, no vaya a ser que, cuando llegues, te hayas centrado tanto en ello que se te haya olvidado disfrutar del camino. Tenían razón. De pronto un día, sin haberme dado tiempo a asimilarlo, ya nada era como antes, todo había cambiado para siempre y por fin, era mayor. ¿Por fin?

Recuerdo a mi padre en fin de año reflexionando sobre lo rápido que pasan lo años ¿Rápido? A mi se me hacían eternos. ¿Recordáis cuando un año era un periodo considerable de tiempo? Pero llega un momento en la vida en el que doce meses ya no son tanto, en el que todo empieza a pasar de manera acelerada, las semanas se acortan, los meses pasan histéricos uno detrás de otro y tú no puedes hacer nada más que acostumbrarte a ese ritmo frenético en el que saborear un minuto cuesta más de lo que nunca hubieras imaginado. Los buenos momentos son más efímeros que nunca, pasan casi de refilón, te recuerdan lo que era sentirse bien para marcharse casi antes de llegar, sin darte tiempo a reaccionar.

Y es así como empezamos a apreciar todo lo que realmente importa y a preocuparnos más por vivir, dejando atrás la prisa por algo que no depende de nosotros. El tiempo pasa y la vida se va con él, mientras nosotros tratamos de acariciar momentos de felicidad que guardar en nuestra memoria para seguir hacia delante. Al hacernos mayores debemos olvidarnos de la prisa, del ansia de saber qué pasará mañana, porque queramos o no, el mañana vendrá, llegará para recordarnos que todo es solo un momento. Un momento que debemos ocuparnos en vivir y no preocuparnos porque llegue. Olvidémonos de correr para alcanzar lo que no está a nuestro alcance y centrémonos en exprimir cada minuto que nos brinda la vida. Parémonos un segundo a respirar hondo, cojamos aire para seguir con paso firme mirando hacia ese futuro incierto, del que solo podemos asegurar que llegará.

Tempus fugit.

Imagen| Tempus fugit 

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