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Técnica del interrogatorio en Sala (III): Los contrarios

 

Este es el último artículo de esta serie, tras haber analizado las bases de preparación para llevar a cabo los interrogatorios del Juicio y las especialidades de la técnica cuando interrogamos a nuestros propios testigos, finalizaremos dando luz sobre las especialidades que hemos de tener en cuenta cuando interrogamos a los testigos de la contraparte.

La premisa básica que ha de guiar toda nuestra actuación en Sala en el interrogatorio de los testigos del contrario es bastante simple: “intentar que se contradigan”, de tal manera que su credibilidad quede en entredicho.

La mayoría de los grandes abogados de España reconocen abiertamente que un testigo contrario jamás confesará lo que queremos oír. Por lo tanto, nuestra expectativa más realista será, al menos, que se contradiga a sí mismo, o cree conflicto con la versión que dio el abogado que lo propuso.

Esforzarnos en conseguir un resultado imposible es menos eficiente que emplear toda nuestra pericia y energía hacía un resultado real.

Nuestra misión, por tanto, ha de ser la de provocar que su testimonio entre en conflicto directo con otras declaraciones anteriores o con la documental aportada por el contrario. Cuando vayan surgiendo las contradicciones, las remarcaremos, y las iremos señalando con la debida entonación para sacar al testigo fuera de su zona de confort en la cuál se sentía cómodo declarando y llevarlo al punto de estrés limite, provocando su derrumbe.Captura de pantalla 2015-05-20 a la(s) 00.35.05

¿Cómo hacemos esto?

En primer lugar, hemos de distinguir entre dos tipos de herramientas, por un lado el “interrogatorio abierto” y por otro el “interrogatorio cerrado”.

En el interrogatorio abierto se le da margen al testigo para que responda abiertamente a preguntas que empiezan con los pronombres: qué, quién, cuándo, dónde y por qué.

Se le denomina abierto porque el testigo tiene plena libertad de desarrollar su exposición y responder aquellas partes que le interese responder y omitir las que no.

El interrogatorio cerrado (o también llamado “dirigido”) es aquél en el que ofrecemos al interrogado únicamente dos o opciones de respuesta a cada pregunta. Se le obliga a responder: “sí” o “no”, “dentro” o “fuera”, “en efectivo” o “por transferencia bancaria”, etc.

Ambos tipos de interrogatorio pueden sernos útiles. El cerrado es más efectivo siempre que queramos dirigir las preguntas hacia un lugar concreto o sacar algún dato especifico que sabemos que existe por otras fuentes.

Por otro lado la utilidad del interrogatorio abierto viene cuando pretendemos extirparle una ráfaga de información abundante que nos sirva para aumentar las posibilidades de contradicción en las siguientes preguntas o utilizarla contra otros testigos. Por ello, lo mejor es alternar ambas con intuición y suspicacia según vayamos viendo como se desarrolla el acto y jugando con la información que previamente obtuvimos en la preparación inicial. Es recomendable iniciar el interrogatorio con preguntas abiertas, e ir intercalando las cerradas según vayamos viendo.

Para lograr poner nervioso al testigo es muy importante llevar un buen “ritmo” en el interrogatorio.

Para ello se recomienda no llevar escritas las preguntas con todo detalle. Como mucho un pequeño esquema con líneas básicas a modo de árbol con ramas del que vayan colgando las posibles opciones de respuesta que pueden a su vez subdividirse. También conviene ser conscientes del momento en el que hemos de dar por terminado el interrogatorio; esto es: a) Una vez hemos probado/hecho dudar a la Sala sobre el hecho concreto pretendido, o b) Si vemos que no podemos seguir sacando información relevante, ya que, como decíamos en el primer artículo, repetirse es aburrir y molestar al Juez.

En el interrogatorio lo más importante es el comportamiento del testigo, y por ello hemos de ser dinámicos. Debemos analizar cuidadosamente “lo que dice” y “cómo lo dice”. Tanto en su comunicación verbal como no verbal, pretendiendo improvisar sobre la marcha cada pregunta, para cazarlo desprevenido. Por eso observarlo es vital, y tener un papel con notas delante nos distraerá y nos restará eficacia en Sala.

El perfil psicológico de los testigos influye de cara a poder anticiparnos en la preparación de nuestro esquema de preguntas.

Es importante estudiar la psicología y las características del testigo ubicándolo en uno de los diferentes grupos de perfiles con los que podríamos toparnos.

El experto D. Jordi Estalella del Pino los divide concretamente en 3 grupos según credibilidad, motivación y habilidades:

  1. Directivos o comerciales: Propensos a ocultar datos, facilidad de palabra, poder de persuasión, transmiten seguridad, se dejan llevar por emociones, muestran convicción en declaraciones, muy motivados para declarar, fuerte vinculación con empresa o persona a favor de la que declaran, propensos a ocultar lo que no interesa.
  2. Técnicos: Comprometidos con la verdad, no aguantan situaciones de tensión, fácil cazarlos mintiendo en interrogatorio cerrado, no son persuasivos, son analistas y categóricos, no tienen perspectiva, ensimismados en el proceso y en el detalle técnico, su compromiso por la persona-empresa por la que declaran es muy limitado.
  3. Obreros cualificados y no cualificados: No les cuesta mentir si alguien se lo pide pero es fácil detectar sus mentiras, muy fácil descorchar contradicciones evidentes, poco don de palabra que se agudiza en situaciones de tensión, lentos al detectar una pregunta que desconocen, suelen ajustarse al guión aprendido con lo que también es fácil que confundan las preguntas al responder, su motivación deriva de la persona o empresa para la que trabajan.

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Con estas pequeñas herramientas de ayuda, lograremos nuestro objetivo realizable: buscar contradicciones, dudas, mentiras flagrantes, que derriben la credibilidad del testigo.

Una vez detectadas, las iremos poniendo en evidencia una a una, lanzando miradas insinuadoras al Juez cada vez que topemos con alguna de ellas para presentársela a través del lenguaje no verbal.  Observar su reacción para obtener su “feedback” que confirme que él también lo ha detectado o seguir metiendo el dedo en la llaga hasta que las detecte por si mismo.

Por último, muchos el experto  D. Julío García Ramirez, recomienda evitar en la medida de lo posible el interrogatorio a peritos muy técnicos.  A lo sumo, que se ratifiquen en su informe solamente ya que éstos tienen bastante experiencia y suelen estar “hechos con la Sala”. Si no hubiese más remedio, intentaremos cargar contra su curriculum y su experiencia más que pretender derribar el contenido de sus complejas exposiciones, a no ser que nos encontremos con un posible “careo” (art.373 LEC) en el cual estemos seguros de que nuestro Perito técnico domina mejor la materia a tratar que el del contrario.

 

Vía | Ley de Enjuiciamiento Civil,  Libro de D. Jordi Estalella del Pino: El abogado eficaz” editorial editorial LA LEY,  Experiencias propias y de compañeros.

Imagen | Screenshots from Suits.

En QAH | La Técnica del interrogatorio en Sala (II): nuestros testigos, La Técnica del interrogatorio en Sala (I): La preparación,   Oratoria en la abogacía: sacarle valor añadido a un arma fulminante.

 

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