Jurídico 


Técnica del interrogatorio en Sala (II): nuestros testigos

En el presente artículo continuaremos con la primera entrega de esta serie de artículos sobre el interrogatorio en Sala. Esta vez, analizaremos con más detalle la ejecución y el desarrollo diferenciando entre interrogar a nuestro propio testigo/cliente, o al del contrario a la hora de diseñar y lanzar las preguntas.

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Veamos cómo plantear el interrogatorio cuando se trata de nuestros propios testigos, o preparamos a nuestro cliente por si es llamado por el contrario en virtud del art. 301 LEC:

Debemos citarlos una (o varias veces), con anterioridad al Juicio para que acudan a nuestras oficinas, y poder llevar a cabo el “acto de preparación previo al juicio”. Dicho acto de preparación irá encaminado a dos fines básicos, que son:

  1. Obtener información: de cara a especificar, ampliar, corregir o rectificar aquella información que nos suministró nuestro cliente inicialmente.  Les haremos preguntas genéricas y abiertas y les dejaremos que la desarrollen. Solamente debemos interrumpirles para hacer hincapié en aquellos puntos y aspectos que más nos interese remarcar, o para introducir datos concretos que ayuden al caso. La finalidad, es que lleven acabo ellos mismos, un ejercicio mental en el que van a revivir los hechos [ver testigos QAH]; lo que quedará grabado en su memoria “rápida” y ayudará a que actúen con mayor espontaneidad y naturalidad cuando estén en Sala. Por ello, se recomienda que dichos “actos de preparación” se lleven a cabo en dos fases: la primera una semana antes del juicio; y la segunda, por lo menos, dentro de las 48 horas anteriores al juicio. Así, mantendrán “frescos” los recuerdos y podremos ratificar cualquier contradicción de esas dos versiones con tiempo suficiente para modificar, en su caso, nuestro informe final o conclusiones sin atropello alguno.
  2. Acondicionarlos a Sala:  todo ciudadano medio tiene natural aversión a los jueces y a los tribunales.  Para ellos, es un territorio estridente, inhóspito y desconocido. Para que dichos temores no se materialicen, provocando una crisis nerviosa que dañe el interrogatorio, nuestra misión será  proveerles con todo tipo de detalle sobre lo que sucederá en Sala. En qué consistirá la vista, dónde irán sentadas las partes, el Juez, los abogados y procuradores, qué tamaño tiene la Sala, cuánto durará aproximadamente el juicio, en qué orden se formularán las preguntas, etc. Así se sentirán más cómodos, estarán menos nerviosos y más protegidos ante el miedo escénico y por lo tanto, harán una exposición más efectiva y creíble.

Es imprescindible hacerles entender a nuestros testigos que mientras más detalles y con más concreción se exponga a la sala, mayor credibilidad se obtendrá de la misma (referencias, fechas y horas, colores, impresiones que obtuvieron en aquellos momentos, personas allí presentes, etc.).

Hagamos una prueba: ¿Cuál de estas dos versiones tiene mayor credibilidad?

Versión A):

“[…] llegué a la sucursal el miércoles por la mañana, allí me recibió y atendió el interventor, y me dijo que firmara la documentación, que no me preocupara porque me enviarían todo el papeleo antes del viernes. Pero, tal y como esperaba, no me dieron la documentación ni el propio día de la firma en la Notaria[…]”.

Versión B):

“[…] Llegué a la sucursal el miércoles por la mañana. Recuerdo que era por la mañana porqué ese mismo miércoles jugaba el Madrid-Barca a las 11:30 y quería llegar a tiempo para poder verlo. Allí me atendió muy amable D. Jesús, que es el interventor; llevaba una corbata roja muy llamativa, y me dijo que firmara la documentación, que no me preocupara porque me enviaría todo el papeleo antes del viernes. Hice hincapié en que me lo entregaran antes del viernes, ya que pasaría el fin de semana en la montaña con mi mujer. Y lo pasé fatal, ya que ni mi mujer ni yo habíamos podido leer nada a pesar de que ella me lo había advertido. Ni siquiera lo pudimos leer la semana siguiente en la misma notaría antes de la firma, lo que me costó un gran disgusto con ella que duró casi una semana…. ella ahora quiere el divorcio […]”.

Puede parecer exagerado, pero es una realidad del día a día. Los jueces, como humanos que son, dependen de su sana crítica (art. 316.2 LEC), por lo que debemos animar a nuestros testigos a dar detalles, y referencias concretas que avalen la fidelidad de su historia (siempre sin pasarse para no aburrir a la Sala). Todos sabemos que los mentirosos crean sus historias. Y una historia inventada no tiene detalle alguno. Si esto lo sabemos nosotros, más lo sabe el Juez.Captura de pantalla 2015-04-19 a la(s) 19.56.21

Se advierte de que puede ser un arma de doble filo ya que al aportar más detalles, la posibilidad de contradicción se incrementa ante otras versiones de testigos, o de otras preguntas que le lancen a sí mismo. Sobre todo ante abogados contrarios astutos y con gran capacidad de improvisación. Por lo que debemos buscar el equilibrio entre “el detalle y  la correlación lógica”.

Por último, hemos de enseñar a nuestros testigos la importancia del lenguaje verbal y no verbal.

El testigo debe mantener contacto visual con la persona que le está preguntando, sin dejar de mirar de vez en cuando al Juez. Esto le dará un “halo de sinceridad” extra. Ya que todos tenemos grabado en nuestro subconsciente que las personas que mienten evitan la mirada o miran hacia los lados, arriba o abajo por pura psicología emocional. La creatividad es el motor que impulsa la mentira, y durante el desarrollo de la misma, el sujeto dirige subconscientemente su campo visual hacía el extrarradio del globo ocular. Podemos comprobarlo nosotros mismos fácilmente con niños pequeños que mienten. Dicha reacción ha de ser comprendida y eludida conscientemente mirando directamente al interlocutor, intercalando miradas con el propio Juez.

Así pues, tanto el testigo como la parte interrogada ha de mantener la mirada, y dirigir el desarrollo de su testimonio con voz alta y clara, acreditando con ello que no tiene nada de ocultar.

En la siguiente entrega analizaremos las especialidades que intervienen en el interrogatorio cuando se trata de testigos aportados por la parte contraria en el turno de re-preguntas, o en el de la  propia parte contraria.

 

Vía | Ley de Enjuiciamiento Civil,  Libro de D. Jordi Estalella del Pino: El abogado eficaz” editorial editorial LA LEY,  Experiencias propias y de compañeros.

En QAH | La Técnica del interrogatorio en Sala (I): La preparación,   Oratoria en la abogacía: sacarle valor añadido a un arma fulminante.

 

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