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Te felicito

Es bueno caer en la cuenta del poder de las palabras. De aquéllas que todo lo transforman. Que alguien te lanza mirándote a los ojos, que te traspasan el alma. Aquellas que te quedas saboreando. Aquellas que sólo una sonrisa vale por respuesta. Y, como quiero que sonrías, déjame felicitarte.

Si es que hoy no vas tan rápido como acostumbras y eres capaz de jugar con tu sombra mientras caminas bajo el sol, te felicito. Si te quitaste los auriculares y te dejaste sorprender por el canto de los pájaros y el susurro de las hojas agitadas por el viento, te felicito. Si pusiste tus sentidos para oler la nueva flor que florece, el olor a tierra mojada cayendo de la fuente y la fragancia que el niño deja saltando sobre el charco que se forma, te felicito.

Sombra

Te felicito si es que hoy decidiste vivir un día diferente. Salir de la rutina y adentrarte en el fondo de tu corazón. Cumplir tus deseos, transformarlos en realidades.

Si aparcaste la vergüenza que te impide ser tú mismo. Si hoy el miedo no te frena a dar otro pasito adelante. Si conseguiste retomar aquello que te apasiona. Te felicito.

Si te dejaste querer y desnudaste tu alma, te felicito. Te felicito si conseguiste acariciar la herida de otro, si tu compañía bastó para secar sus lágrimas. Si fuiste aliento y tesón, ritmo y cadencia, levedad y fuerza, te felicito.

Si hoy enfocaste la mirada hacia las realidades invisibles de tu día a día. Si te comprometiste con la vida, con tu propia vida. Si fuiste fiel a ti mismo. Si conseguiste perdonarte y regalarte un abrazo sincero. Sinceramente, de nuevo, te felicito.

Si aparcaste el orgullo y la necesidad de reconocimiento. Si hoy buscaste admirar a otro más allá de ti mismo. Si no exigiste que todo saliera perfecto y te animaste a descubrir otros modos de vivir. Por todo ello, te felicito.

Sin embargo, hay algo por lo que tú puedes felicitarte hoy. Esa conquista que sólo tú sabes y que hoy alcanzaste. No te detengas, ponte frente al espejo y felicítate a ti mismo. Si no lo haces por ti, que sea por regalarle al mundo otra sonrisa de esas que sólo te salen al escuchar ‘te felicito’.

Imagen| Sombra

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