Neurociencia 


¿TDAH en adultos?

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad  es bien conocido gracias a un importante trabajo de psicoeducación social. Este trastorno se desarrolla durante la infancia y la adolescencia, etapas en las que suele ser diagnosticado. Pero ¿qué ocurre con este trastorno durante la edad adulta? ¿Se cura solo y desaparece? ¿Muta en otro tipo de trastorno? ¿Se le sigue llamando igual o cambia de nombre?

Pues bien, desde finales de los años 70 se estudia la evolución de los niños diagnosticados, y en más del 50% de los casos persiste, ya sea con un diagnóstico completo como en la niñez, o en remisión parcial. En la edad adulta de entre los síntomas principales destacan la impulsividad y la inatención, mientras que la hiperactividad se reduce con la edad y deriva en un sentimiento subjetivo de inquietud interna.

¿Actúa antes de pensar?

¿Actúa antes de pensar?

Los adultos con TDAH pueden mantener parte de la sintomatología característica de la infancia y rendir peor en sus tareas cotidianas. Sin embargo, este rendimiento deficitario cambia en apariencia porque el ambiente en el que se desenvuelven es diferente, lo que provoca que debamos de fijarnos en signos distintos para sospechar de un diagnóstico de TDAH en la adultez. Así, podemos observar problemas que parten de la misma base, pero que son cualitativamente diferentes a los del niño porque suceden en otros ambientes.

Existe un infradiagnóstico porque sus actos se consideran como resultantes de una persona desadaptada (malas reacciones sociales), con problemas de conducta (provocan mayor número y gravedad de accidentes de tráfico), con desajustes emocionales (problemas de pareja) o porque presenta otro tipo de trastornos que enmascaran los síntomas fundamentales (trastornos de personalidad, trastornos del estado de ánimo o trastornos de adicciones).

Estas manifestaciones clínicas pueden hacer sospechar, pero no hay que etiquetar, sino que se debería solicitar un diagnóstico a un profesional y establecer un tratamiento adecuado para el individuo.

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¿Bajo rendimiento en el trabajo?

El psicólogo para realizar un diagnóstico preciso necesitará: revisar la historia clínica del sujeto, apoyarse en una entrevista y escalas de evaluación de síntomas en la edad adulta, relacionar los síntomas actuales del TDAH con una desadaptación significativa en diferentes ámbitos (familiar, laboral, individual, tiempo libre, etc.) y rechazar la existencia de otra patología que explique mejor el cuadro. Finalmente, si el diagnóstico de un profesional cualificado es positivo podrá comenzar con un tratamiento.

En la actualidad, la terapia cognitivo-conductual está considerada como el tratamiento más exitoso para este tipo de casos. Ésta consiste en hacer una labor psicoeducativa con el paciente y la familia para que tengan un mayor conocimiento del trastorno y, por consiguiente, ser más conscientes de sus dificultades, detectarlas con mayor destreza y establecer unos objetivos terapéuticos. Además, pueden entrenarse algunas habilidades de afrontamiento para determinadas situaciones y trabajar el autoestima.

Si el tratamiento psicológico no es suficiente puede acompañarse en casos graves de tratamiento farmacológico. La medicación actúa regulando la dopamina y la noradrenalina mediante procesos de liberación o recaptación de estos neurotransmisores. Esta regulación se produce a través del uso de psicoestimulantes (metilfenidato) o no psicoestimulantes (atomoxetina) que producen un mayor control inhibiorio y atencional y, por tanto, conductual o funcional.

Por tanto, quizá debamos de hacer un seguimiento a adolescentes diagnosticados de TDAH para evitar diagnosis erróneas o que enmascaren. Y, además, también podríamos dar la importancia que merece al rendimiento disejecutivo en los adultos, al igual que las nuevas tendencias educativas lo hacen con los niños.

 

Vía| Neurología

Imagen| Impulsivo, Desorganizado

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