Economía y Empresa, Finanzas 


Tarjetas “revolving”

Las tarjetas de crédito revolvente o tarjetas revolving, son un tipo de tarjeta de crédito y funcionan de manera similar. Su principal diferencia se encuentra en el modo de pago: este tipo de tarjetas, permite el cobro aplazado mediante una cuota fija, como si de un préstamo se tratara, mientras que en las de crédito se abonan de una vez las cantidades adeudadas.

Su funcionamiento consiste en la disposición de un crédito, con un límite determinado (que oscila entre 600 y 6000 euros, aunque algunas entidades lleguen a ofrecer créditos de hasta 30.000 euros), que se va devolviendo con las cuotas mensuales abonadas al banco contando con un tipo de interés, generalmente más elevado que el utilizado en otro tipo de préstamos. Las cuotas que se abonan de forma periódica, vuelven a formar parte del crédito disponible del cliente (de ahí su nombre “revolving”), por lo que constituye un crédito que se renueva de manera automática a su vencimiento, de tal forma que son en realidad un crédito rotativo equiparable a una línea de crédito permanente.

El tipo de interés anual al que se devuelve el crédito, es por lo general elevado, y oscila entre el 11% y el 25%. La asociación ADICAE (que agrupa a usuarios de banca y seguros) recomienda exigir el tipo de interés mensual y la TAE (Tasa Anual Equivalente, que incluye el interés que nos cobran más las comisiones y los gastos generados por el crédito) para poder calcular a qué tipo de préstamo nos estamos enfrentando, ya que un tipo de interés bajo, no implica que la TAE, que es el índice real, también lo sea. Un crédito que supere el 12% de TAE ya se considera muy costoso, dado que en el mercado hay préstamos personales a partir de un 6,5%.

El principal peligro que entrañan es que facilitan la adquisición de productos o servicios para los que no se tiene dinero, permitiendo, además, una gran flexibilidad en los pagos, lo que representa su mayor atractivo, así como un riesgo importante para el mayor endeudamiento. Los bancos las emiten sin exigir demasiados requisitos y, en la mayoría de los casos, de manera gratuita, incluyéndose, asimismo en el contrato, cláusulas de bonificaciones al consumo.

En España de momento, se calcula que circulan ya más de 800.000 tarjetas revolving, a pesar de ser un producto poco conocido, por lo que es probable que en poco tiempo formen parte de nuestra cultura financiera. Por una parte, en cuanto al aumento del consumo con este tipo de productos financieros, podría suponer un impulso de la economía que en mayor o menor medida, ayude a la recuperación. Pero, por otra parte, el auge de las tarjetas revolving en los próximos años en nuestro país, podría suponer un grave problema de endeudamiento familiar.

Vía| rankia

Más información| grupo santander

Imagen| helpmycash, negocios1000

 

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