Actualidad Jurídica 


Tarjeta roja al escudo del “Barça”

Hace pocas semana hemos conocido una noticia, que si bien a algunos no nos ha cogido por sorpresa, si está generando opiniones de todo tipo en los foros jurídicos y especialmente mercantiles, debido a la importancia de la entidad a la que afecta, que no es otra que al Futbol Club Barcelona.

#actualidadQAH

En concreto, se trata de la resolución del Tribunal General de la UE la cual confirma la denegación por parte de la OAMI (Oficina de Armonización de Mercado Interior) de la solicitud de registro de la silueta del escudo del FC Barcelona como signo figurativo para la venta de sus productos, todo ello por una aparente falta de distintividad, en aplicación del artículo 7. 1 b), del RMC.

En efecto, todo se remonta a mayo de 2014, cuando tras la solicitud del FC Barcelona de registrar la silueta de su escudo para productos de papel, prendas de vestir y actividades deportivas, entre otros, la división de examen de la OAMI denegó la misma por entender que la marca solicitada carece de carácter distintivo intrínseco. En otras palabras, este organismo concluyó que la silueta del escudo del Barça no es una marca capaz de indicar al consumidor medio europeo la procedencia comercial de los productos o servicios con los que se utilizaría.

Y es precisamente esa fundamentación de la falta de distintividad o representatividad, el aspecto que más nos cueste entender del argumentario a los que somos fieles futboleros (incluso a los que no son tantos), pues ¿quién no reconocería la silueta de los escudos del FC Barcelona y del Real Madrid?, cuando probablemente sean dos de los gráficos más reproducidos mundialmente en medios de comunicación, libros, productos, etc., y cuyo valor como marca es de cifras incalculables.

Pues bien, esa misma línea fue la utilizada por el equipo español para interpelar tal resolución, reprochando a la Sala de Recurso haberse basado simplemente en hechos notorios para concluir que la marca solicitada carecía de carácter distintivo, considerando que esa explicación era demasiado vaga e incorrecta.

Sin embargo, el Tribunal de la UE en una de esas sentencias que son ejemplares por su claridad y fundamentación (pueden consultar aquí), desgranó detalladamente los puntos por los que debía de confirmar la resolución de la OAMI, así como tomó suyas el intenso estudio comparativo realizado por los examinadores de ese organismo, para llegar a la conclusión de que, al margen de que el FCB no había logrado demostrar que ese signo hubiera adquirido carácter distintivo por su uso, la silueta del escudo será percibida por el consumidor “como una forma simple que no les permite distinguir los productos o servicios de su titular de los de otras empresas”, añadiendo, que los escudos también tienen fines “meramente ornamentales, sin desempeñar una función de marca”.

Sentado lo anterior, esta aseveración fue reforzada con la siguiente tesis, y que a la postre puede sentar nuevos precedentes para supuestos análogos: “el examen de distintividad de una marca puede basarse en hechos que resultan de la experiencia práctica generalmente adquirida de la comercialización de productos de consumo general, que cualquier persona (incluidos los examinadores de la OAMI, los miembros de sus salas de recurso y los del Tribunal General de la UE) puede conocer y que son, en particular, conocidos por los consumidores de esos productos. “

En resumen, y a efectos prácticos para aquellos que se enfrenten a la tan temida a veces inscripción de una marca, según el TGUE, debemos tener muy presente que una decisión denegatoria no es necesario que se fundamente con hechos o casuística análoga, pudiendo su decisión basarse simplemente en la práctica adquirida por los examinadores en su trabajo diario, criterio que podría ser entendido como una puerta abierta a la discrecionalidad y por tal, generadora de un mar de incertidumbre para el usuario de la marca comunitaria, en definitiva el solicitante que paga la tasa.

Vía | Sentencia TGUE, OAMI.

Imagen | escudo

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