Ciencia, Neurociencia 


Tareas del hogar, ¿tareas productivas o improductivas?

Cuando se habla, se analiza y se discute sobre el trabajo de la mujer, existe un aspecto, en estrecha relación con este que a menudo se olvida. Nos referimos a la carga de las responsabilidades familiares, el cuidado de los hijos y el trabajo doméstico en general, que la sociedad ha impuesto a las mujeres.

Contínuas tareas del hogar nunca finalizadas y estrés en el nivel más alto

Contínuas tareas del hogar nunca finalizadas y estrés en el nivel más alto

El rol sexual de las tareas del hogar ha constituido durante mucho tiempo una barrera social para su dedicación a la actividad laboral.

El trabajo del hogar se considera vulgarmente como un conjunto de tareas que la mujer ha de realizar en la casa y, en última instancia, como un determinado tipo de “ocio”. Cuando a las amas de casa se les pregunta ¿Usted en qué trabaja?, es frecuente la respuesta “Yo no hago nada”, el trabajo doméstico no se concibe como un determinado tipo de trabajo. Además de la monotonía, la fragmentación de tareas y el ritmo excesivo de trabajo, variables que son intrínsecas al desempeño de ama de casa, presentan otras características como son la falta de relaciones sociales y el número de horas semanales de trabajo.

Todo ello se puede concebir por un nivel de estrés excesivo, agonía constante y continua improductividad. El grado de satisfacción psicológico nunca está cubierto, es un trabajo que nunca se finaliza, abres un círculo del que no se sale y esto lleva a una insatisfacción constante que genera cortisol, hormona que facilita la conversión de dopamina en noradrenalina gracias a la enzima dopamina-betahidoxilasa, lo que aumenta las provisiones de adrenalina necesarias para responder a una situación estresante.

El problema surge en circunstancias de estrés crónico, cuando la demanda de adrenalina se alarga en exceso y la dopamina se agota. Es entonces cuando el cortisol, siendo ergotrófico, comienza a manifestar sus efectos más destructores, ya que al no desviarse para la metabolización de adrenalina por falta de dopamina, se acumula en exceso y paraliza todos los procesos de regeneración celular del organismo, incluyendo la mucosa del tubo digestivo y las células del sistema inmunológico.

Cuando el estrés hace su aparición, surgen síntomas de diversa índole relacionados todos ellos, con un trastorno en los sistemas de regeneración del organismo que se pueden manifestar en trastornos digestivos, dermatológicos, del sueño y en una disminución general de las defensas, lo que abre las puertas a las infecciones y las alergias.

El estrés crónico también puede provocar agotamientos, cuadros depresivos y alteraciones del sueño por la disminución de los niveles de serotonina y/o dopamina.

Es importante señalar que, en el caso de las mujeres, el estrés provoca también un aumento de la prolactina (que estimula la producción de leche en las glándulas mamarias).

TERAPIA DE ESTRÉS

El tratamiento del estrés consiste, básicamente, en reducir las hormonas de estrés, como el Cortisol, y en facilitar la producción de sus antagonistas, las hormonas regenerativas que nos hacen sentir bien.

1 Se debe reducir el cortisol en las primeras fases del estrés, cuando hay hiperactividad, aumentando las B-endorfinas, sus antagonistas. Esto impide la conversión de dopamina en adrenalina, que ya hay en exceso.

  • Deporte: movimiento (andar, correr, subir escaleras…) 45 min diarios
  • Terapia de motivación: proyectar en la primera hora del día algo agradable para hacer
  • Actividades sociales
  • Risa, placer, sexo
  • Relajación, meditación y yoga
  • Mejorar la regulación del sueño
  • Psicoterapia

2 Antagonistas del cortisol (Serotonina y Dopamina)

  • Vitaminas B6, C, B3, Magnesio y Oxígeno

3 Dieta equilibrada

  • Buenos alimentos para combatir el cortisol: Frutas, verduras, carbohidratos de cadena larga integrales, legumbres, pescado azul, frutos secos crudos, dátiles, higos secos, aceite de oliva virgen, lecitina de soja.
  • No tan buenos: Cerdo ni derivados, grasas animales y aceites refinados, conservas y alimentos precocidos, azúcar y leche.
  • No: alcohol y cafeína

Todos ayudan a reducir el cortisol, aunque lo más efectivo desde el punto de vista neuropsicológico es la risa, el placer, actividades sociales y regulación del sueño. Las mujeres duales, dedicadas al trabajo y a la casa, normalmente no practicas nada de los puntos anteriores y sobrecargan continuamente los niveles de estrés, pudiendo derivar a un trastorno psicosomático.

* Vía| Estrés y amas de casa
* Más información| Fisiologia del estrés
* Imagen| Ama de casa y estrés
* En QAH| Estrés

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