Coaching y Desarrollo Personal, Reflexiones 


Tanto tiempo para nada

Vivimos amarrados al tiempo y a sus caprichos, moviéndonos en el sentido de sus agujas, empujados siempre hacia adelante, como siervos, esclavos de nosotros mismos obligados a renunciar a todo. Caminamos preocupados, atados a demasiadas obligaciones, demasiadas responsabilidades, pisando las baldosas de una calle cuya acera está formada por los sueños que hemos desechado a lo largo de los años, los placeres a los que hemos renunciado por el miedo y la vergüenza, las aventuras que sólo tomaron forma y color dentro de nuestra imaginación.

Cuántas heridas hemos visto cicatrizar, dejando su marca en nuestra piel y en nuestra alma. Con qué propósito no se han borrado, qué es lo que quieren recordarnos. Quizá que el tiempo no existe, que es tan sólo un producto creado por el hombre en su afán de controlarlo todo y a todos, quizá que las cadenas que arrastramos son pequeños resquicios de arrepentimiento por hacer dejado atrás tantas y tantas oportunidades. Tanto tiempo para nada, tanta nada para el tiempo.

Cómo poder perdonarnos por haber gastado parte de nuestra vida en alimentar un vacío insaciable, por haber perdido la ilusión por buscar todas y cada una de las metas que nos esperaban al final de la carretera, por alardear de nuestra libertad sin ser otra cosa que no sean esclavos.

original

Tanto tiempo para nada

Quizá ha llegado el momento, ahora que precisamos de algo de tiempo, de un poco de vida, quizá podamos saltar del segundero, sin temor a caer en el agujero negro que alberga la humanidad, sabiendo que las puñaladas de las manijas del reloj son regalos que la memoria quiere hacernos, para que no volvamos a sufrir en vano, para que no volvamos a sangrar durante horas, días y años, por heridas que nos infligimos los unos a los otros.

Quizá es el instante en el que debemos sentarnos a observar aquello que se encuentra más allá del horizonte, sepultado bajo un vertedero de escombros, ruinas de aquellos “tal vez“, “y si“, “quiero“, palabras que perdieron el significado en el momento en el que dudamos de su capacidad, de su fuerza, de su misión.

Se abre ante nosotros un amanecer aún sin descubrir, sin colorear, esperando a que lo llenemos con historias de amor, de amistad, de terror, de sueños, de nuestros nombres y apellidos, de mí, de ellos, de ti. En tu mano está el pincel, en tus pasos la paleta, pintemos, por una vez y hasta el final, el comienzo de nuestras vidas, ahora que aún tenemos tiempo.

Imagen| Xatacafoto.

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