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¿Tan seguro es el pago electrónico?

El uso del pago electrónico se ha disparado durante la última década. La cantidad de dinero que mueve anualmente es espectacular y el número de transacciones y usuarios aumenta exponencialmente a diario.

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Los medios de pago electrónico alternativos a las ya clásicas tarjetas de crédito, han dado paso a gigantescas pasarelas o plataformas de pago tipo Paypal que se han multiplicado en los últimos años. En lo que se refiere al pago a través de teléfonos móviles, un reciente estudio de la asociación MMA Spain, concluye que el 56% de los usuarios en España ya utiliza sus terminales para realizar sus compras. money-256306_640 (1)Este espectacular avance del pago electrónico no hubiera sido posible si las constantes dudas que se plantean sobre su seguridad y privacidad no hubieran ido desapareciendo con su uso y los constantes ataques a los que se somete al sistema de pago electrónico se hubieran subsanado y superado puntualmente. A nivel del consumidor, los años que llevamos beneficiándonos de las bondades del pago electrónico, han creado una generación de compradores educados para su uso. Consumidores para los que ciertas reglas básicas del pago electrónico (no compartir contraseñas ni información personal, reputación digital de las partes, otras experiencias de usuarios…) forman parte de su educación siendo poco probable que cometan errores que puedan dar ocasión a que les roben o engañen.

Un consumidor educado en la compra digital y el pago electrónico. Por su parte, los comerciantes son conscientes de que su cumplimiento en una transacción electrónica es fundamental para su supervivencia en ese mercado. Son los primeros interesados en que el sistema de pago electrónico mantenga su “pureza” y son los primeros dispuestos a corregir cualquier “problema” en su correcto funcionamiento y a velar por su seguridad. Sin embargo, el hecho de que el pago electrónico se genere y formalice de forma digital a través de redes electrónicas fuera del control de los interesados introduce en la ecuación un tercer elemento tan necesario como preocupante.

Un tercer elemento (la tecnología) susceptible de errores o ataques por parte de terceros. Un tercer elemento que sigue preocupando a los interesados en que un  sistema de pago tan consolidado y práctico como el pago electrónico funcione. El comercio y el pago electrónico seguirán su avance inexorable y seguirán arrinconando al físico, hasta dejarle en una mera anécdota dentro del tráfico mercantil.  Probablemente lo mismo ocurrirá con el dinero físico.  Así que parece que estamos abocados a confiar en lo electrónico.  Al igual que sucede con muchas otras cuestiones que surgen del uso de la tecnología digital, el sistema de pago electrónico cuenta con innumerables ventajas, pero la propia naturaleza de la tecnología sobre la que se sostiene plantea dudas sobre la decisión a tomar antes de usarla.

¿Y tú, qué opinas?

 

Juan Canut Guillén

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