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Tailandia. La otra cara de la moneda.

Tailandia, paraíso terrenal donde todos y cada uno de los placeres se dan la mano.  Las increíbles montañas de la zona de Chiang Mai son perfectas para hacer rutas de senderismo y convivir con las tribus nativas. Las magníficas playas del sur ofrecen paisajes inigualables. Todo a un precio ínfimo para los bolsillos occidentales. Desde las abarrotadas calles de Bangkok hasta las indescriptibles playas de Phi Phi Island, cualquier turista daría una matrícula de honor a tal viaje, pero no es oro todo lo que reluce.

Este artículo no está destinado a describir todas y cada una de las maravillas del lugar sino a descubrir algunos detalles sobre los que nosotros, turistas ilusionados del primer mundo, no nos detemos normalmente a pensar. 

Se trata de un país todavía muy subdesarrollado en el que los avances tecnológicos conviven con la miseria absoluta. Un lugar donde el porcentaje de vehículos motorizados es practicamente igual al de habitantes y con ello la consecuente producción de polución. Es por ello que muchos de los locales habitantes de las grandes ciudades se han habituado a utilizar mascarillas contra los gases tóxicos e inhaladores de mentol para enmascarar el fuerte olor.

La mayoría de los turistas nos vemos atraídos por la naturaleza y singularidad del lugar. Es muy típico el paseo en elefante o dar de comer a los monos ¨salvajes¨ que algunos locales retienen para atraer a los turistas. Son numerosas las personas que a diario realizar tours por la selva o el mar para avistar animales en libertad. En ocasiones ofrecen comida para atraerlos y hacer una foto más auténtica, lo cual puede afectar a sus hábitos alimenticios y sus destrezas para sobrevivir.

El turismo produce al rededor de un 6% de ingresos en la economía tailandesa. Hoteles de lujo con la mejor atención por precios irrisorios para los visitantes. La revalorización del terreno en zonas donde acude mucho turismo hace dichos lugares dificilmente habitables para los locales, que siguen obteniendo salarios de acuerdo con el standard nacional. Este es el resumen del siguiente documental británico en el que explican cómo muchos tailandeses y tailandesas emigran solos a zonas turísticas para trabajar largas jornadas laborales a cambio de salarios ínfimos y vivir alejados de sus familias a las que envían el dinero.

http://youtu.be/x8tgz5R1yBI

La isla de Phuket es conocida como uno de los mejores destinos marítimos de la zona, y la verdad es que sus playas no son nada particular si se dejan de lado los resorts de alta gama. A pesar de que desde 1960 la prostitución es ilegal en el país, esta costa sigue sin duda atrayendo a gran porcentaje de los viajeros interesados en el turismo sexual ya que en la zona se camuflan múltiples locales con final feliz tras anuncios de Karaoke o Masaje Tailandés. Estos negocios, que hacen su ¨Agosto¨ durante la temporada alta, sobreviven durante todo el año gracias al consumo de los locales, que ven de lo más normal pagar por mantener relaciones sexuales.

Son algunas chicas las que escogen dicha profesión, pero la mayoría son niñas que engañadas sueñan con encontrar una ocupación más fructífera que la del duro trabajo en los campos de arroz. Mientras mujeres como Thanavadee Thajeen, directora de la fundación Amigas de las Mujeres, luchan por terminar con la prostitución infantil, miles de extranjeros pasean de la mano de señoritas tailandesas que acceden a complacerles a cambio de cenas, regalos y, en algunos casos, la posibilidad de una relación real que las lleve lejos de allí.

Vía| Público. El sucio negocio del turismo sexual.

Más información| THAILAND.TOURISM.AND THE TRUTH.

Imagen| Flirck, 4.bp.blogspot, laurameyers, wayfaring

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