Historia 


Tácito, un historiador entre la poesía y la psicología humana

 

Tácito nace en una época turbulenta. El Imperio ya está consolidado y él mismo deja claro en una de sus obras que tras la muerte de Augusto el sistema dinástico se había asentado y cerrado las puertas a cualquier intento de restaurar la República. El cambio de régimen no estaba, sin embargo, exento de conflictos. A partir del segundo tercio del siglo I, Roma se va a ver sacudida por guerras civiles y por una gran inestabilidad: basta citar el año 69 y el terror de Domiciano como prueba. Las obras de Tácito, que abordan este turbulento período, reflejan la decadencia de la sociedad romana bajo el yugo de los emperadores y, mediante una representación descarnada de sus vicios, intentan restaurar la dignidad republicana (que no la República).

Estatua de Tácito en el Parlamento austriaco

Estatua de Tácito en el Parlamento austriaco

A pesar de ser un hombre influyente en la Roma de su época, no disponemos de mucho material biográfico sobre la vida de Tácito. Sabemos que su padre pertenecía al orden ecuestre (desempeñó el cargo de procurator Augustii en la Galia Bélgica) y su madre a una influyente familia romana. Nació a mitad de la década de los años cincuenta bajo el reinado de Nerón, presumiblemente en la Galia Narbonense (Plinio el Joven resalta su peculiar acento), aunque hay también quien lo sitúa en la Galia Cisalpina. Ignoramos todo sobre su infancia (¿alumno de Quintiliano?) y sólo tenemos noticias suyas cuando comienza el cursus honorum en Roma. En el año 78 contrae matrimonio con la hija de Julio Agrícola (importante personaje de la élite política romana, cónsul y gobernador de Britania) y ostentará el cargo de tribuno militar en alguna de las legiones de su suegro. En el año 81 accede al cargo de cuestor, lo que a su vez le posibilitaría acceder al Senado, y en los sucesivos años irá ascendiendo en la administración romana (tribuno de la plebe, pretor en el año 88 y ese mismo sacerdote quindecimviral).

En el año 93, fecha de la muerte de su suegro, se encontraba desempeñando un cargo fuera de Roma y en el año 97 será designado consul suffectus por el emperador Nerva. No se descarta que a principios del nuevo siglo recibiera un gobierno provincial (quizás la Germania Superior o Inferior). De los últimos años de su vida conocemos únicamente que fue designado procónsul en Asía, entre los años 112 y 113. La fecha y las circunstancias de su muerte son una incógnita aunque se considera que falleció en torno al año 120.

La historiografía ha clasificado en dos grupos sus obras: menores y mayores. Las menores son Julio Agrícola, Germania y Discurso sobre los oradores. Las dos obras mayores (Historias y Anales) son las más relevantes y las que han convertido a Tácito en un referente histórico. Todos los escritos de Tácito tienen un denominador común: el pesimismo ante el decadente estado de la política y sociedad romana. Es una constante en la historiografía romana, se puede ver en Salustio o en Tito Livio, el uso didáctico de la historia. Tácito continúa esta senda y a través de ejemplos busca recuperar los valores que Roma había perdido.

Foro Romano

Foro Romano

Quienes han estudiado en profundidad la obra de Tácito destacan dos características fundamentales: el profundo análisis psicológico de los personajes que retrata y su estilo literario, cercano a la poesía. La metodología que utiliza Tácito para desarrollar su obra es analítica, esto es, narra la historia año a año tal como hacían los historiadores republicanos. Este método, especialmente en las Historias, se va difuminando y adquieren mayor importancia los personajes que intervienen. Si la historiografía romana tradicional, cuyos máximos exponentes serán Tito Livio o Catón, situaba a Roma como personaje principal, Tácito va a traer a primer plano a los individuos. Pasa de una historia colectiva a una historia individual (aunque esta afirmación no está hoy del todo consensuada), transformación que va ir a acompañada, a su vez, de una modificación sustancial en el tratamiento de las conductas de los protagonistas.

Para Tácito la historia es lo que los agentes y participantes en los sucesos pasados creyeron que era. Por lo tanto, el modo de aproximarse a estos personajes va a consistir en plasmar los posibles condicionantes internos de sus conductas cuando toman decisiones, pues las “emociones” o su carácter son el motor de los comportamientos. Utiliza con esta finalidad los retratos que, incluidos generalmente tras narrar la muerte del personaje, resaltan sus virtudes y/o vicios y le permiten pronunciar un juicio ético o moral del fallecido.

Sus obras se caracterizan por un lenguaje breve y conciso, muy influido por el que utilizó Salustio, y por la fuerte carga dramática de algunos de sus pasajes, cercanos a la tragedia o al patetismo. Un buen ejemplo es la narración del saqueo y destrucción de Cremona por las tropas de Vespasiano. En los últimos años se ha señalado, además, el uso continuado que Tácito hace de la ironía y el humor. Con él se produjo una poetización de la prosa latina.

 

En colaboración con QAH| Metahistoria

Vía| Extracto del libro en preparación “Vida y obra de los grandes historiadores”

Imagen| Estatua de Tácito, Foro Romano

En QAH| Salustio, el primer historiador latino; Tito Livio y la tradición romana; Polibio y la Historia Pragmática

 

RELACIONADOS