Reflexiones 


Superalimentos (II): El poder en tu despensa

 

En la primera parte de esta trilogía de artículos basados en la alimentación me centré en explicar por qué creo que no somos conscientes de que aquello que comemos repercute de manera espectacular en cómo nos sentimos, e introduje el concepto “superalimento”.

Las legumbres son una gran fuente de proteína vegetal, hidratos de carbono, fibra, minerales y vitaminas.

Las legumbres son una gran fuente de proteína vegetal, hidratos de carbono, fibra, minerales y vitaminas.

Como vimos, un superalimento es aquel que nos aporta nutrientes esenciales, vitaminas, antioxidantes y ayuda a nuestro cuerpo a contrarrestar los efectos nocivos de la vida actual. Esta vez voy a centrarme en aquellos alimentos que seguramente todos hayamos consumido pero cuyas magníficas propiedades puede que se nos escapen.

–              Arándanos: contienen grandes cantidades de vitamina C, indispensable para la producción de colágeno, intervienen en el metabolismo celular disminuyendo los radicales libres y potencian el sistema inmune.

–              Frutos secos: a pesar de su mala fama debida a su alto aporte calórico, estos frutos son altamente recomendables por su contenido en ácidos grasos esenciales que favorecen el control del colesterol y la presión arterial y por su aporte de proteínas, vitaminas y fibras que colaboran en la absorción de grasas.

–              Aguacate: al igual que el aceite de oliva, es rico en ácidos grasos monoinsaturados que protegen nuestro sistema cardiovascular, reducen los niveles de colesterol total en sangre y aumentan los niveles de colesterol bueno (HDL).

–              Salmón: rico en proteínas, ácidos omega 3 y minerales como fósforo, hierro, calcio y selenio – esencial para el crecimiento del cabello y las uñas-. Y alto contenido de vitaminas del complejo B, como la niacina, necesaria para el procesamiento de las grasas y reducir el colesterol.

–              Brócoli: Contiene vitaminas A y C y minerales como hierro, potasio y fósforo. Es uno de los vegetales con más presencia de glucosalinatos, un fitoquímico que previene el crecimiento de células precancerosas. También incentiva la actividad del hígado y purifica la sangre de toxinas, cuyas mejoras pueden verse en el estado de la piel, además de ser una buena fuente vegetal de calcio.

–             Miel: edulcorante natural, fuente de proteínas, con funciones antiséptica, tonificante, calmante, laxante y diurética gracias a las enzimas y flavonoides que contiene. Recomendable la miel cruda, pues su procesamiento hace que pierda muchas propiedades.

–              Té verde: especial atención merece el té verde que, como todos los tés,  contiene polifenoles y antioxidantes que reducen la degeneración celular. Pero en concreto este tipo contiene catequina, un polifenol que es más potente que las vitaminas C y E contrarrestando la formación de arteriosclerosis y reduciendo el colesterol, además, previene el envejecimiento cutáneo y la caída de pelo.

Aparte de los anteriores, son reseñables también todos los vegetales de hoja verde (especialmente oscuras) como espinaca, coles, perejil o cilantro, todas ellas depurativas y antioxidantes.

Sabías que…el cilantro y el perejil nos ayudan a eliminar los metales pesados que penetran en nuestro cuerpo a través del consumo de ciertos pescados, los insecticidas con los que rocían la comida o algunos medicamentos.

Os animo a incorporar estos alimentos de forma más consciente a vuestra dieta y a que os beneficiéis de todas sus propiedades, os aseguro que merece la pena.

Vía| alimentación

Más información| salud, superalimentos

Imagen| comida, consciente

En QAH| ¡A la rica Hamburguesa! Mindful eating: introducción a la alimentación consciente, Superalimentos (I): la alimentación consciente

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