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¿Suerte o elección?

Hora de elegir

Si tuviera que representar la vida de alguna forma, la haría como un camino. Pero no un camino recto, liso y llano, sino uno lleno de bifurcaciones, curvas y baches.

Porque la vida está llena de vaivenes y sobre todo, la vida está llena de opciones. Muchas veces no nos damos cuenta porque estamos muy convencidos de lo que queremos o nos empeñamos en una sola cosa, pero la segunda opción siempre está ahí.

A veces hay más de dos opciones, y más de una es la correcta, pero así como cuando salimos de paseo nos detenemos para asegurarnos con un mapa (o un GPS) el camino a seguir, también es importante que nos detengamos en la vida y analicemos nuestro mapa interior para elegir lo que realmente queremos y nos hace felices. No importa si en algún momento nos equivocamos de rumbo, ya que de los errores aprende uno. Lo único necesario, es levantarse y volver a empezar; no detenerse y localizar nuevamente el camino que nos lleva al destino que buscamos.

Porque todos podemos elegir lo que verdaderamente deseamos para nuestra vida.

En el siguiente cuento les voy a narrar la historia de dos personas que transitaban caminos similares pero de forma diferente:

Lección de vida

La conocían como Cleo, aunque no era su verdadero nombre, pero este no viene al caso en esta historia.

Cleo era una cantante Pop reconocida mundialmente y con fans de todas las edades sin diferenciación de género. Superaba las 3 décadas, pero se movía en el ambiente del espectáculo desde los 17 años.

Se encontraba en una premiación con su marido, cuando ocurrió lo que les contaré a continuación:

El salón era un barullo. Famosos de todas las áreas se agrupaban para charlar con antiguos colegas o para enterarse las últimas noticias de los diferentes invitados, un par de fotógrafos se colaban entre los presentes disparando flashes a diestro y siniestro, y un buen número de mozos vestidos con impecables trajes negros, llevaban bandejas con bocaditos y bebidas que no tardarían en desaparecer.

Cleo fue variando la compañía durante toda la noche entre recuerdos con antiguos compañeros de espectáculos y propuestas de futuros proyectos. La noche ya estaba por terminar. Cleo escuchaba a una actriz que contaba la última travesura de su hijo, cuando vio, un poco más lejos, a una muchacha de no más de 25 años que, apoyándose sobre el hombro de un camarero, cambiaba su copa vacía por una llena. Disimuladamente codeó a su esposo y con una simple mirada tomaron una decisión.

Disculpándose, se retiraron del grupo y se acercaron a la muchacha. Se trataba de la estrella teen del momento. Juntos la acompañaron al guardarropa en busca de sus abrigos, y la llevaron a su casa. Allí, le dieron una cura de café y le prepararon una cama.

Cleo la ayudó a cambiarse con uno de sus pijamas y la abrigó con las sábanas y el grueso edredón. Estaba por retirarse de la habitación cuando la joven estrella la llamó:

-Cleo, ¿por qué hacés esto por mi?- Cleo se acercó a la cama y acariciando el pelo, le sonrió antes de responder.

-Porque vos me lo pediste- La muchacha no recordaba haberlo hecho, pero no preguntó nada imaginando que lo había hecho bajo los efectos del alcohol. En cambio dijo:

-Entraste a este mundo siendo más joven que yo, ¿cómo es que soportás este ritmo de vida sin hacer ningún escándalo?- Cleo se sentó a los pies de la cama.

-Querida, todos tenemos el poder de elegir el camino que queremos que siga nuestra vida, yo elegí la música, el canto-

-No puedo entender como elegiste esta vida. Yo la odio-

-Puedo leer en tus ojos que en el fondo no es así. Sólo no sabés cómo afrontarla y pedís ayuda, aunque no de la forma correcta-

-¿Qué querés decir?-

-¿No te parece que sería más sencillo pedir un consejo que poner en peligro tu vida con las drogas y el alcohol para llamar la atención?-

La muchacha permaneció en silencio un momento.

-¿Cómo hiciste para no caer en… esas cosas?-

-No fue muy difícil. Cuando era joven, y no sabía cómo actuar y la vida me abrumaba, hablaba con mis padres y con su compañía salía adelante. Ellos me enseñaron que uno puede tener todo lo que quiera, pero las cosas más importantes, las que nos llenan el alma y nos dan felicidad, no son las que se compran. Por eso cada día, disfruto escuchando el trinar de los pájaros, la inocencia de mi hijo, o una sonrisa de mi marido. Me encanta asomarme al balcón al atardecer y sentir la calidez de los últimos rayos en la piel, o salir a la calle y sentir el viento en la cara. Y cuando hago algún show, me gusta mirar las caras del público y descubrir que con mis simples canciones puedo ayudar a otros a sentir felicidad-

La muchacha miraba a Cleo con lágrimas en los ojos, ella la besó en la mejilla y abandonó la habitación.

A la mañana siguiente, regresó a su casa con una llamita de esperanza en el corazón. Todavía tenía la posibilidad de llevar una vida mejor.

Nosotros somos los únicos que tenemos el poder de elección sobre nuestra vida y los únicos responsables de lo que vivimos. Por eso, hagamos uso del freno y detengámonos a pensar qué camino queremos tomar.

Imágen| La elección

En QAH| Muchos caminos, una sola decisión

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