Patrimonio 


Sueños plasmados: un breve recorrido por la obra de Zdzisław Beksiński

Hay artistas que te enamoran por su historia personal, por su trayectoria personal, por la calidad de su obra, por la destreza de su pintura, etc. Y luego hay pintores de los que ves una sola obra que te llega al alma y necesitas más, lo que se llama un amor a primera vista. Esto último es lo que me pasó con Zdzisław Beksiński, artista polaco que se caracterizaba por la representación de sus pesadillas. Sus cuadros desprenden una conjugación de emociones difíciles de explicar pero que te enganchan con sus detalles. Por eso me gustaría que conocierais a este pintor y fotógrafo aunque sea un poquito. Zdzisław Beksiński nació en Sanok, un pueblo sureño cercano a las fronteras de Ucrania y Eslovaquia. Estudió arquitectura en la Universidad de Cracovia, profesión que aborreció, y volvió a su Sanok natal en 1955. Sus primeros pasos en el mundo del Arte los dio como fotógrafo, profesión que desarrolló entre 1953 y 1960 llegando a pertenecer a la Unión de artistas fotógrafos polacos desde 1957 hasta 1963. Muchos de los temas que fotografió y montó en su estudio fueron los que más tarde representaría en sus pinturas. En 1959 comenzó a coquetear con la pintura y la escultura que trabajaba con yeso, metal y alambre con bastante éxito, aunque se le conoce más como un artista gráfico.

En 1959 en la Sociedad Fotográfica en Gliwice se realizó una exposición del grupo de fotógrafos al que pertenecía y que pasó a la historia de la fotografía polaca bajo el nombre AntiphotographyFue entonces cuando Beksiński presentó su famosa obra del Corsé del sádico junto a un conjunto de catorce obras sin título, que fueron inspirados por la fotografía surrealista y la teoría del montaje, creado por el constructivista soviético famoso Vsevolod Pudovkin. En su proceso creativo Beksiński utiliza fotografías de aficionados, reproducciones de revistas (incluidos las pornográficas), negativos y también reproducciones de textos del diccionario, que presentó en una forma de referirse a la narración cinematográfica. Beksiński acabó decepcionado con las limitaciones de la fotografía y la imposibilidad de interferir con la imagen positiva obtenida. Alrededor de 1960 puso sus últimas esperanzas en el fotomontaje, pero los proyectos nunca llegaron más allá de las fases experimentales.

La exposición celebrada en 1964 en el viejo invernadero en Varsovia, que fue organizada por Janusz Bogucki, tuvo un impacto significativo en la carrera artística de Beksiński ya que vendió todas sus pinturas y se convirtió en uno de los pintores polacos más famosos. A finales de 1960 entró en lo que él mismo llamó su “periodo fantástico”, que duró hasta mediados de la década de 1980. Es su periodo más conocido, durante la cual se crea imágenes muy detalladas e inquietantes, mostrando un ambiente surrealista, post-apocalíptico con escenas muy detalladas de la muerte, la decadencia, paisajes llenos de esqueletos, figuras deformes y desiertos. En ese momento Beksiński afirmó: Me gustaría pintar de una manera tal como si estuviera fotografiando sueños.

A pesar de los matices sombríos algunas de sus obras fueron mal entendidas; en su opinión, eran bastante optimistas o incluso humorísticas. Sin embargo el propio Beksiński afirmó que desconocía el significado de la mayor parte de sus obras de arte y no estaba interesado en las posibles interpretaciones. Por eso mismo se negó a proporcionar títulos para cualquiera de sus dibujos o pinturas. Antes de trasladarse a Varsovia en 1977, quemó una selección de sus obras en su propio patio trasero, sin dejar ninguna documentación sobre ellos. Más tarde afirmó que algunas de esas obras eran “demasiado personales”, mientras que otros fueron insatisfactorios, y que no quería que la gente vea ellos.

La década de 1980 marcó un período transitorio para Beksiński. Durante este tiempo su obra se hizo más popular en Europa occidental, Estados Unidos y Japón debido a los esfuerzos de Piotr Dmochowski junto con el que triunfó. Su arte a finales de 1980 y principios de 1990 se centró en las imágenes de talla o escultura, una paleta de colores restringidos (y, a menudo tenues), y una serie de cruces. Sus pinturas se centraron en líneas de color y aunque fueron mucho menos abundantes que los conocidos cuadros de su anterior periodo resultaron ser igual de potentes. En 1994, Beksiński explicó: “Voy en la dirección de una mayor simplificación del fondo, y al mismo tiempo un considerable grado de deformación en las figuras que están siendo pintadas y sin lo que se conoce como la luz naturalista y la sombra”. En la última parte de la década de 1990, se centró en el manejo de los ordenadores, Internet, la fotografía digital y la fotomanipulación, un medio que se centró en hasta su muerte.

El 21 de febrero de 2005, Beksiński fue encontrado muerto en su apartamento en Varsovia con 17 puñaladas en su cuerpo; dos de las heridas fueron mortales. Robert Kupiec (el hijo adolescente de su cuidador de toda la vida), que más tarde se declaró culpable, y un amigo fueron detenidos poco después del crimen. El 9 de noviembre de 2006 Robert Kupiec fue condenado a 25 años de prisión, y su cómplice, Łukasz Kupiec, a 5 años por el tribunal de Varsovia. Antes de su muerte, Beksiński negó un préstamo a Robert Kupiec de unos pocos cientos de zlotys, lo que hoy serían unos 24€.

Vía|Jurecki, Krzysztof Culture.pl: dzisław Beksiński.

Más información| Zdzisław Beksiński.

Imagen| Imagen de portada, El corsé sádico, Sin título 1, Sin título 2, Sin título 3.

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