Especial Guernica, Patrimonio 


Sueño y mentira de Franco: El compromiso político de Picasso

Sueño y mentira de Franco es el nombre por el que se conoce a una serie de aguafuertes, realizados por Pablo Ruíz Picasso en 1937, que contienen una fuerte sátira contra la figura del General Franco, así como contra la violencia empleada por el bando nacional en sus ataques al bando republicano durante la Guerra Civil española. Funciona también una llamada de atención sobre el sufrimiento ocasionado por la Guerra civil al total de la población de España.

Los grabados consisten en dos planchas de cobre que medían, aproximadamente, 31 x 42 cm, que se compartimentan en nueve casillas cada una, de unos 9 x 14 cm. Originalmente estaban pensadas para cortarse y ser editadas como postales individuales pero, finalmente, esta idea no se llevó a cabo y se editaron las impresiones de las dos planchas, cada una con nueve viñetas. Al conjunto se le suma una tercera plancha grabada con un texto manuscrito del propio Picasso, de inspiración surrealista, y que resulta complementario a las imágenes.

Picasso empezó a realizarlos en enero de 1937, y las últimas viñetas, datadas por el propio artista, llevan fecha del siete de junio de 1937, por lo que son totalmente contemporáneas a la gran obra picassiana en relación a la Guerra Civil Española, el Guernica, con el cual comparte numerosos lugares comunes. Los grabados se reprodujeron en una edición limitada de mil ejemplares y el dinero de las ventas se destinó a los programas de ayuda para refugiados españoles.

Masacre en Corea

La serie de grabados tiene como clara referencia otra gran serie de temática bélica: Los desastres de la guerra, de Francisco de Goya. Incluso el título parece hacer alusión a algún grabado del artista dieciochesco. En la obra de Picasso también se pueden ver otras alusiones evidentes a la obra goyesca, esta vez en el ámbito pictórico, como ocurre con el óleo titulado Masacre en Corea, que toma como base la guerra civil en dicho país, y que se basa directamente en Los fusilamientos del tres de mayo. Como tantos otros artistas del momento, así como incontables artistas a lo largo de la historia del arte, Picasso ponía su arte y su oficio en la medida de lo posible al servicio de la causa de la República en la Guerra Civil española.

La obra muestra su faceta más vanguardista en el formato de cómic que adopta, pese a que no era el modo en el que los grabados habían sido concebidos en origen. Tal vez por eso la agrupación y la narrativa de las imágenes no es clara, pero, pese a no haber sido intencionado, subraya el mensaje y el contenido de la serie, de signo caótico.

Suite Vollard

En el primer grabado, con un lenguaje que se mueve entre la parodia y la crítica social, Picasso recurre a elementos formales que ya había usado anteriormente, habituales de su producción y, mediante ellos, retrata ácidamente la figura de Franco, llevando la imagen del dictador a los terrenos de la caricatura. También se acerca a todos los elementos representativos del bando nacional, tales como el ejército, la tradicional religiosidad española o la monarquía. Asimismo, también se encarga de recordar en estas secuencias la destrucción del patrimonio artístico nacional, tratada mediante una crítica feroz. El pueblo de España se representa mediante el toro y el caballo alado, elementos figurativos que también utiliza en obras evidentes como el Guernica, con la misma iconología subyacente tras la imagen, o en otras series de grabado, como la Suite Vollard. También llaman la atención las referencias a la producción de propaganda cartelística que artistas tan destacados como Josep Renau estaban llevando a cabo en medio del contexto bélico.

Por otra parte, la segunda lámina del conjunto de grabados se centra en la lucha del pueblo español, poniendo énfasis en el drama de la situación. Enfrenta al militar del bando nacional, con los atributos del ejército, la monarquía y la iglesia bien definidos, otra vez a modo de caricatura, contra el toro o el caballo desgarrado, que representa a un pueblo español con visos de fracaso. Tras esto, aparecen las trágicas y devastadoras consecuencias de la guerra, con figuras como la madre llorando sobre el niño muerto, o la mujer moribunda que, una vez más, podemos ver también en el Guernica, así como en otras obras del mismo periodo, donde se dedica a plasmar la desesperación derivada de la lucha armada.

 

Los numerosos elementos de esta serie, por tanto, enlazan con el periodo pictórico en el que Picasso se hallaba inmerso, marcado profundamente por una etapa de convulsiones políticas y conflictos bélicos a nivel internacional. La geometrización de su dibujo se vuelve, en numerosos casos, decididamente grotesca, siendo usada como recurso para mostrar la devastación que sufre el pueblo tras la guerra, con el objetivo de ganar la empatía del espectador, mostrando la situación como algo universal, un ataque a la condición del ser humano. No debemos olvidar el marcado carácter apolítico del artista, que se comprometió con la causa del bando republicano en virtud del impacto que le causó la Guerra Civil como atentado contra la libertad del pueblo.

Sin duda, estos grabados completan un ciclo temático de gran importancia para la historia española, representando la nación desfigurada y grotesca que Picasso vio en esta guerra.

 

Vía| CABAÑAS BRAVO, M., LÓPEZ-YARTO ELIZALDE, A., RINCÓN GARCÍA, W.: Arte en tiempos de Guerra. Consejo superior de investigaciones científicas, Madrid, 2009; MUSEU PICASSO: “Vinyetas al front” Dossier de prensa de la exposición. Barcelona, 2011; VAN HENSBERGEN, G.: Guernica: la historia de un icono del siglo XX. Editorial Debate, 2005; WIDMAIER PICASSO, O.: Picasso, retratos de familia. Algaba Ediciones, Madrid, 2003

Más información| Museo nacional centro de arte Reina SofíaEl blog del Museu Picasso de Barcelona;

Imagen| Masacre en Corea Grabado de la Suite Vollard; Sueño y mentira de Franco láminas 1 y 2

En QAH| El pequeño Pablo Picasso; Picasso y el clasicismo; Picasso y el minotauro en su obra gráfica

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