Patrimonio 


Stonehenge y Avebury

En nuestra historia hemos demostrado que sentimos una necesidad imperiosa de entender todo nuestro entorno natural e histórico. De Stonehenge se saben muchas cosas hoy en día, pero un halo de misterio en torno a lo que todavía no sabemos ha mantenido viva la llama. Proliferan todo tipo de misticismos en torno a uno de los sitios neolíticos más famosos del mundo. Fuera utilizado como cementerio, centro astronómico o ritual, las corrientes new age como los neodruidas lo han adoptado como centro espiritual. Arqueológicamente estamos en la zona más compleja del Neolítico y Edad de Bronce de las islas británicas, con multitud de túmulos funerarios y varios henge. Un henge es simplemente un monumento neolítico formando círculos u óvalos de más de veinte metros de diámetro. Stonehenge es el más sofisticado y Avebury el más grande. Ambos son contemporáneos entre sí y, curiosamente, con las pirámides de Guiza en Egipto.

Detalle de dintel en Stonehenge

Toda la llanura de Salisbury fue utilizada en tiempos neolíticos, siendo las manifestaciones claras desde el 4000 a.C. Las fechas de Stonehenge son aún debatidas, pero parece que su historia arranca en el 3100 a.C. con el dibujo en el suelo de un círculo formado por dique y terraplén, cuyo interior fue utilizado como necrópolis en las que se hicieron cremaciones. Es posible que en esta etapa hubiera un círculo de postes de madera que fue sustituido en torno al 2600 a.C. por las piedras. Estas son parte del misterio: de granito negro y arenisca tipo sarsen principalmente, fueron traídas desde Gales, a más de 200 kilómetros. Hablamos de menhires que en esta primera etapa pesan cuatro toneladas midiendo dos metros de alto, metro y medio de ancho y ochenta centímetros de grosor. En el centro se colocó una más, la conocida como altar, y la entrada se orientó al noreste, dejando pasar la luz en los solsticios. 200 años después, Stonehenge fue completado con treinta nuevas piedras. Estas fueron labradas y encajadas entre sí a través de otras piedras en dintel. Forman un círculo de 33 metros de diámetro y son considerablemente más pesadas y grandes. En el interior, cinco trilitos forman una herradura en los que se tallaron armas típicas de la Edad de Bronce, hoy inapreciables.

El sol atravesando Stonehenge

Hubo pequeños añadidos y cambios hasta 1600 a.C., cuando Stonehenge perdió relevancia. La zona fue ocupada por varios pueblos y el monumento empezó a llamar la atención en el Medievo, cuando el erudito Godofredo de Monmouth sugirió que el mago Merlín era el responsable de Stonehenge. Fue un primer intento de explicación de los muchos y variados, pero siempre han tenido en contra la ausencia de registro escrito. En los siglos XVII y XVIII se intensificó la investigación gracias al pionero John Aubrey. En el XX, las restauraciones proporcionaron mucha información al levantar varias piedras, aunque la datación más exacta tuvo que esperar al siglo XXI. Hoy se consideran dos principales teorías científicas sobre el uso de Stonehenge: pudo ser un lugar de sanación mágico o un centro funerario y ritual.

Neodruidas en Stonehenge

27 kilómetros al norte está Avebury, el pueblo insertado en medio del henge más amplio de Europa. Tiene también un dique y terraplén por fuera de un primer círculo de 331 metros de diámetro. Este gran círculo rodea a otros dos más pequeños, pero también de unos cien metros de diámetro. Fue construido más o menos a la vez que Stonehenge, sobre el 2600 a.C. También cesa su actividad en la misma época, sobre el 1600 a.C. El paso del tiempo le pasó más factura que a Stonehenge. En su interior surgió un pueblo ya en el Medievo, época en la que las piedras sufrieron a partes iguales la ira religiosa y la necesidad de cantera. Fue investigado también por Aubrey. No obstante, el principal nombre de Avebury es el de Alexander Keiller, que investigó el henge en el siglo XX y lo reconstruyó en buena parte. Como en Stonehenge, las razones últimas de la construcción son desconocidas.

Ovejas pastando entre los menhires de Avebury

Stonehenge se encuentra cerca del pueblo de Amesbury, a unas dos horas al oeste de Londres. Desde el parking del sitio se puede ver el monumento sin pagar, pero si queremos acercarnos hay que pasar por taquilla, aunque al menos tendremos una audioguía. Aun así no podremos acceder al interior del círculo. Al menos de forma habitual, porque hay excepciones: podemos entrar en los solsticios o adquirir una entrada especial que permite el acceso a primera o última hora. Ambas opciones son caras y hay que reservar con bastante tiempo. A cambio podremos caminar entre las piedras, por supuesto sin tocarlas. Merece mucho la pena plantearse una excursión a pie por la zona: hay varios itinerarios propuestos que pasan por otros monumentos neolíticos. Las limitaciones de Stonehenge han empujado a los neodruidas a Avebury, donde no es raro verlos conduciendo algún ritual. En este henge no hay que adquirir entrada alguna: con llegar al pueblo basta para estar en él y desde ahí solo queda dar un paseo.

Vía|UNESCO Wikipedia Wikitravel

Imagen|Loco Steve Cheng I sandyraidy Resk Simon Barnes

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