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Steve Horwitz: “La economía americana no se ha curado y está muy lejos de la recuperación”

Steve Horwitz: "Hay que dejar la libertad necesaria para que el individuo emprenda y vuelva la creatividad"

Steve Horwitz: “Hay que dejar la libertad necesaria para que el individuo emprenda y vuelva la creatividad”

El Dr. en económicas Steve Horwitz (1964) es un economista americano. Representante actual de la Escuela Austriaca de Economía, se graduó cum laude en económicas y filosofía en la Universidad de Michigan. Después, obtuvo su maestría en economía e hizo el doctorado (Ph. D.) en la Universidad George Mason de Virginia, donde tuvo el privilegio de educarse con Buchanan. Su doctorado, y su línea principal de investigación, ha sido la teoría monetaria y el papel del dinero y de los bancos centrales.

En “Microfoundations and Macroeconomics” ya realizó, a principios de la década de los 2000, una exposición de la teoría austríaca del ciclo económico que anticipaba con brillante audacia la presente crisis. De hecho, su famoso artículo publicado en 2008 (Open letter to my friends of the left) sobre las hipotecas basura sigue siendo, a día de hoy, una referencia a los problemas que asolan nuestra economía. Desde su despacho en la Universidad de St. Lawrence (Nueva York) atiende a Qué Aprendemos Hoy para comentarnos su visión austriaca de la coyuntura actual.

 

Pregunta: La primera pregunta es casi obligada, de acuerdo con lo que has estudiado de política monetaria, ¿qué ha causado la crisis?

 

Respuesta: Una combinación de diversos sucesos, pero que se resume en la tormenta perfecta de errores políticos. En primer lugar, tenemos a la Reserva Federal proveyendo al mercado de una cantidad excesiva de crédito después del 11-S, hasta el punto que el tipo de interés de los bonos federales fue negativo durante más de dos años la pasada década. La Fed proveyó del fuel necesario para un insostenible boom, tal y como lo comenta la teoría austriaca del ciclo económico.

En segundo lugar, en Estados Unidos y prácticamente en todo el mundo, los gobiernos comenzaron a fomentar (de distintas maneras) la compra de viviendas. En Estados Unidos, tuvimos ayudas directas gubernamentales a prestamistas sin recursos, por un lado, y por otro, tuvimos a dos empresas como Fannie Mae y Freddie Mac que tenían acceso especial al crédito y eran, implícitamente, “too big to fail”. La combinación de ambas variables generó un perverso incentivo para que las hipotecas se extendieran por el sistema bancario.

Finalmente, tenemos el fracaso del cartel de agencias de calificación creado por los gobiernos. Acabaron cautivadas por los bancos y el sistema financiero y supieron ver el verdadero riesgo de los activos. Si lo sumas todo, tienes el típico ciclo económico de auge y depresión con una crisis financiera de gran tamaño.

 

Pregunta: ¿Crees que una posible solución para evitar futuras crisis financieras es crear un sistema de banca libre?, o, ¿debería establecerse un coeficiente de caja del 100% para la banca comercial?

 

Respuesta: Sí, creo que un sistema de banca libre es la solución. Lo he argumentado en mis dos libros y en muchísimos artículos académicos desde hace muchos años. Creo que necesitamos que los políticos estén totalmente fuera del sistema de producción del dinero y del sistema bancario y dejar que la competencia haga el mismo buen trabajo en ese sector que hace en tantos otros sectores. Los Bancos Centrales han demostrado que son incapaces de manejar la oferta monetaria de una manera que evite estos ciclos de auge y depresión. Por último, hemos visto como estos bancos han servido a los intereses del político, en vez de a los de la ciudadanía en su conjunto.

El coeficiente de caja del 100% tiene, per se, numerosos problemas, el más relevante es que nunca ha funcionado un sistema con un coeficiente del 100%. Restringiría artificialmente la oferta de dinero y de crédito, algo que ya vimos a inicios de los años 30 que puede ser tan peligroso como la inflación. Lo más importante es que no hay nada absolutamente malo en la reserva fraccionaria, y si lo hay, librarse de los bancos centrales lo curaría.

 

Pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre el Banco Central Europeo y la Reserva Federal?, ¿Cuál, en tu opinión, está actuando con mayor prudencia?

 

Respuesta: Una elección muy difícil. Para ser honesto, no sigo las actuaciones del BCE a diario, pero desde luego las de la Fed durante estos últimos años no han sido muy prudentes. Como he comentado en todas partes, en septiembre de 2008 no era mal momento para que la Fed proveyera cierta liquidez en los mercados, pero no de la manera que lo hizo. Desde entonces, sin embargo, la decisión de la Fed de ser poco ortodoxa con sus actuaciones (como con las flexibilizaciones cuantitativas y las compras unilaterales de deuda) han sido serios errores de esos que, creo, no pueden ser reparados. Creo que estamos en una nueva era en la que los bancos centrales tienen cada día más poder, convirtiéndose en colocadores centrales de deuda.

 

Pregunta: Y, finalizando con los bancos centrales, ¿crees que el Banco de Japón (BoJ) logrará su objetivo de inflación? Actualmente la velocidad del dinero en Japón está en niveles muy bajos…

 

Respuesta: No presto mucha atención a lo que está ocurriendo en Japón así que no tengo mucho que decir al respecto.

 

Pregunta: ¿Estamos viviendo una guerra de divisas?

 

Respuesta: No creo que debamos llamarlo “guerra de divisas”, pero sí creo que estamos en un punto en el que muchas divisas están en serios apuros. A los que se enfrenta el Euro está claro: cuando creas un sistema monetario común pero dejas la política fiscal en manos de estados individuales vas camino al desastre. Se convierte en una especie de “tragedia de los comunes”, donde cada país tiene un incentivo para aumentar el gasto público y la deuda porque saben que no tendrán que pagar el precio en su propia divisa. Pueden externalizar los costes hacia los países del Euro.

El dólar también se enfrenta a grandes desafíos. A menos que la Fed averigüe cómo librarse de toda la liquidez que han trasladado al sistema bancario, cuando la economía americana crezca de nuevo hay posibilidad de alta inflación.

 

Pregunta: Y, ¿cómo afecta esto a la gente?

 

Respuesta: Siempre que existe incertidumbre acerca del futuro de la divisa es malo para la economía, porque hace que resulte más difícil para la gente comprometerse en negocios a largo plazo, indispensable para el crecimiento económico. Así que, en el sentido de que hace que se crezca menos de lo que se podría crecer, es malo para la gente.

 

Pregunta: ¿Crees que el Euro es una buena moneda? Hay economistas españoles que argumentan que el Euro, al ser una moneda más descentralizada que el dólar, ayuda a controlar a los políticos…

 

Respuesta: La idea que había detrás del euro era buena: reducir los costes transaccionales de una multitud de divisas en una región que se integraba rápidamente. Sin embargo, la reducción de este coste vino acompañada de otros costes, como el que comenté anteriormente de la relación entre la política fiscal y la política monetaria en la zona Euro. Si los Estados individuales pudieran mantener sus finanzas ordenadas, el Euro podría sobrevivir como una moneda decente, pero eso me parece bastante improbable que suceda.

 

Pregunta: ¿Sería posible volver al patrón oro? Muchos lo recomiendan, ¿cómo sería el camino para lograrlo?

 

Respuesta: Volver a al patrón oro es, por lo general, una buena idea. Sin embargo, primero uno debe responder qué quiere significa “patrón oro”. Históricamente, el oro fue usado tanto como dinero así como patrón de sistemas monetarios, en una serie de variantes muy distintas. ¿Sobre qué patrón oro estamos hablando?

La primera versión requeriría que los bancos centrales crearan una moneda, como el dólar y el euro, que fuera convertible de oro. Este paso generaría una moneda muchísimo más sana que la moneda no convertible que tenemos ahora y pondría límites a la manera en la que los bancos centrales pueden inflar una burbuja. Sin embargo, algo mejor que el patrón oro es un sistema de banca libre. Dejemos que los bancos compitan creando sus propias monedas tal y como lo hacen con sus depósitos. Los bancos tendrían fuertes incentivos para que sus pasivos fueran convertibles en un bien que tenga valor fuera del mercado bancario, y el oro siempre fue un buen candidato. Esta es otra versión del patrón oro, aunque hay muchas más.

Y es que creo que lo más importante del uso monetario del oro es que constreñiría a los bancos centrales (y serían totalmente eliminados en un sistema de banca libre). Si es esto posible, o probable, es una pregunta diferente. Ciertamente, los bancos centrales han fracasado constantemente en sus tareas durante los últimos años, mucha gente busca alternativas a la banca central y algunos volver al oro. No creo que los que defendemos el patrón oro tengamos el suficiente apoyo como para que esto suceda ahora, y los políticos siempre se opondrían. Mi amigo Lawrence Write ha escrito un paper para El Cato Journal sobre cómo sería la transición a una forma de patrón oro, pero termina su reflexión diciendo que no cree que vaya a suceder en un breve periodo de tiempo.

 

Pregunta: ¿Debemos temer a la inflación o a la deflación?

 

Respuesta: Ambas son malas, por supuesto, pero, ¿ahora mismo? Creo que no existe ningún miedo en el corto plazo pero sí en un horizonte temporal de 5 o 10 años la inflación es la gran preocupación. Los bancos centrales han dotado de muchísima liquidez al sistema y si las condiciones de la economía mejoran y los tipos vuelven a subir, los bancos empezarán a prestar de nuevo y tendrán mucho para prestar a menos que los bancos centrales se dediquen a retirar la liquidez del sistema. En segundo lugar, los grandes desajustes fiscales que los gobiernos han creado también genera perversos incentivos en ellos mismos para que la inflación reduzca la deuda real. Los déficits anuales que se transforman en deuda a largo plazo pueden generar grandes problemas de inflación. En suma, mi gran temor en el largo plazo es la inflación.

 

Pregunta: Hablemos de desempleo, ¿qué hay detrás de la tasa de desempleo superior al 25% que tenemos en España?

 

Respuesta: Ciertamente gran parte de la misma es debida al ajuste necesario tras el ciclo de auge. Durante muchos años, los recursos estaban atesorados en un sector que había recibido señales falsas del boom. Cuando estas señales se disiparon, la realidad acerca de dónde se encontraban las verdaderas oportunidades de negocio apareció y los recursos dejaron de estar retenidos y se dirigen allí donde las oportunidades de riqueza aparezcan. Este proceso de recolocación lleva su tiempo y es una fuente de desempleo.

Sin embargo, el tiempo que tarden los recursos en recolocarse puede ser afectado por la legislación laboral del gobierno en cuestión. Una gran diferencia entre la Eurozona y Estados Unidos es que el mercado laboral europeo es mucho menos libre y flexible y más regulado en en Estados Unidos. Los sindicatos en Europa tienen mucho más poder y es muy difícil despedir trabajadores. Los salarios mínimos europeos son también altos. Todo esto junto hace mucho más difícil para algunos trabajadores encontrar trabajo así como para muchas empresas contratar empleados. Recientemente, el Banco de España propuso suspender el salario mínimo interprofesional para algunos trabajadores como vía para reducir el desempleo. Creo que es una idea excelente y muestra como la ley del salario mínimo, y otras intervencionistas en el mercado laboral, juega un gran papel en el desempleo actual.

Finalmente, los problemas fiscales españoles no ayudan. En el momento en el que el gobierno está ahogado por el crédito y la gente duda de la estabilidad del gobierno, existen menos incentivos para el sector privado para invertir en esa economía y así crear empleos. Controlar el déficit llevará de nuevo la inversión a España y, con ello, el empleo.

 

Pregunta: Sin embargo, parece que la situación se está revertiendo en Estados Unidos, ¿se ha “curado” (usando las palabras de Mises) la economía americana?

 

Respuesta: No creo que la economía americana se haya curado, pero está mucho mejor que las economías de la eurozona. El desempleo ronda el 7,6%, que no contempla el muy significativo éxodo de muchos trabajadores (algo nunca visto en esta parte del ciclo), aún así, está muy lejos de la recuperación total. Estados Unidos tiene todavía que encarar ciertos problemas en su mercado laboral como comenté anteriormente.

 

Pregunta: Además, en Europa hay un gran problema de desempleo juvenil (más del 60% en España y Grecia), ¿cómo es esto posible?

 

Respuesta: Como dije antes, la ley del salario mínimo es un gran problema y daña con especial intensidad a los jóvenes. Una ley del salario mínimo es, en esencia, una ley de productividad mínima: si tienes que pagar una cierta cantidad por hora tienes que ser capaz de producir todo ello en un ahora. La gente joven no suelen tener aún, por falta de experiencia, las habilidades para ser muy productivos, así que tienen mucho más difícil producir lo suficiente como para que sea tan valioso como lo que les tienen que pagar.

Incluso en los Estados Unidos, donde la tasa de desempleo es mucho menor, el desempleo joven se encuentra entre el 25% y el 40% dependiendo de qué grupo demográfico observes. Los recientes incrementos del salario mínimo pueden tener la culpa de ello en EE.UU., y probablemente sea lo mismo que ocurre en España. Así que sí, menos regulación en el mercado laboral ayudaría mucho, así como eliminar el salario mínimo.

 

Pregunta: ¿Ha fracasado el Estado del Bienestar?

 

Respuesta: No estoy seguro de que haya fracasado, todavía, pero ciertamente tiene pinta de que va camino del fracaso. La razón es sencilla: nunca fue un modelo que podía funcionar en el largo plazo. Para que un gobierno pueda proporcionarle bienestar a los ciudadanos necesita unos ingresos fiscales que se lo permitan. A medida que la población crece (y la esperanza de vida aumenta), era más gente viviendo más años para ser ayudada. Además, una vez se va dando a la población todo este bienestar, el incentivo para incrementarlo (políticamente hablando) es muy fuerte, por ejemplo, reduciendo la edad de jubilación o incrementando los tipos de minusvalías que van acompañadas de subvenciones. Lo mismo se puede decir de familias pobres con hijos. Los políticos que defienden el Estado del Bienestar están convencidos de que seguirá expandiéndose porque las personas, en el fondo, están interesadas en que siga expandiéndose, excepto los que pagan impuestos claro.

Mientras la demanda de transferencias crece, los impuestos necesarios para sostenerla también. El problema es que cuando un político sube impuestos, desincentiva la creación de riqueza. En un determinado punto, los impuestos son tan altos que la creación de riqueza cae y no hay ingresos suficientes como para soportar la demanda. Entonces viene el periodo de vivir del crédito y agrandar la deuda pública, tal y como hemos visto en Europa, hasta generar grandes problemas para los países. Estos son los primeros síntomas de muerte del Estado de Bienestar. Es como un fumador cuyo cáncer ha empezado a crecer lentamente durante años y de repente enseña sus síntomas, esos síntomas los está empezando a mostrar ahora el Estado del bienestar.

 

Pregunta: Sin embargo, en Europa, muchos especialistas están convencidos de crear un Estados más grande, ¿están equivocados?

 

Respuesta: Sí, mucho. Necesitamos volver a un gobierno más descentralizado y federal europeo, donde los estados individuales o las regiones sean más manejables en tamaño y puedan competir unas entre otras ofreciendo políticas favorables para el crecimiento económico y la libertad de las personas. Los grandes estados suelen caer en los mismos problemas en los que caen los grandes monopolios. Lo que Europa necesita es un retorno a las condiciones que se dieron en la revolución industrial, donde eran pequeños estados compitiendo por atraer a los más brillantes.

 

Pregunta: Cerrando ya la entrevista, ¿cómo puede Europa o Estados Unidos ser más productivos que China?

 

Respuesta: Creo que la productividad de China está inflada. Hay que recordar que en los países pobres es más fácil alcanzar altas tasas de crecimiento si adoptas las políticas correctas, pudiendo crear altas tasas de crecimiento del PIB. Para EE.UU. y Europa, ese nivel de crecimiento no es posible probablemente, lo que no quita que podamos hacerlo mejor de lo que lo hemos hecho. Un crecimiento medio del 2-3% es la media a largo plazo de Occidente y nos hemos transformado mucho en los últimos 200 años. En vez de preocuparnos sobre China, debemos centrarnos en nuestras propias economías y preocuparnos de terminar con ciertas intervenciones estatales, incluidos los bancos centrales, que han hecho mucho daño las últimas décadas. Debemos dejar libre la creatividad y la imaginación dándole a los emprendedores la libertad que necesitan para innovar y crear valor. Si hacemos esto, y volvemos al respeto del derecho, el respeto a la propiedad privada y el dinero sano, podemos generar crecimientos sólidos que generan prosperidad para todos, especialmente para aquellos que han sido fuertemente golpeados por las incorrectas políticas de la era post-Segunda Guerra Mundial.

 

 

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