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Stanley Donen: la esencia del musical

El fallecimiento de Stanley Donen en febrero de este año, ha pasado prácticamente desapercibido para los medios de comunicación lo que demuestra el ostracismo en el que ha caído el cine musical. El director americano nacido en 1924 es una figura esencial del 7º arte y uno de los principales pilares en que se asentó la comedia musical que vivió su edad de oro en la década de los 50.

Busby Berkerley  fue el pionero que revolucionó el lenguaje cinematográfico durante la década de los 30  y Vicente Minelli fue el director que mejor combinó la comedia con el musical. Pero fue la colaboración entre Stanley Donen y Gene Kelly la que marcó una época irrepetible con sus películas codigidas que fueron determinantes en la consolidación del género musical  en las preferencias del público gracias a la concatenación en el tiempo de varias  obras maestras.

Un día en Nueva York (1949) sigue siendo un musical moderno, por su frescura, por su historia, diferente a todo lo visto hasta entonces, por su lenguaje eminentemente cinematográfico muy distante de los espectáculos de Broadway y por su optimismo.

Cantando bajo la lluvia (1952) es considerado por muchos como el mejor musical de la historia del cine. Contiene algunas de las escenas más icónicas del género. El número de baile de Gene Kelly cantando Singin´in the Rain es un majestuoso ejemplo de montaje y de planificación y un alarde técnico donde la cámara se mueve con una envidiable elegancia siguiendo al cantante y bailarín.

Menos conocida que las dos anteriores Siempre hace buen tiempo (1955) es una exhibición de la pareja Gene Kelly y  Cyd Charisse que nos regalan unos números de baile inolvidables.

Entre estas dos últimas películas codigidas con Gen Kelly, Donen estrenó en solitario una de sus obras más populares Siete hermanos para siete hermanas (1954). Esta versión muy sui géneris del rapto de las sabinas es una extraordinario musical con un ritmo vertiginoso y unas escenas de baile acrobáticos que aprovechan al máximo las posibilidades técnicas del Cinemascope  utilizado por primera vez por el director. Su espléndida banda sonora mereció un Oscar.

Donen ayudó también a asentar el mito de Audrey Hepburn con varias películas con una mención especial para Una cara de Ángel (1957). Este film marca el apogeo de la Edad de Oro del musical clásico pero también establece las bases de su renovación. La música de George Gershwin subraya esta sofisticada comedia que se desarrolla en Paris acercándonos al mundo de la moda.

A partir de los años 60, Stanley Donen, sin abandonar definitivamente el musical, se especializó en la comedia romántica consiguiendo algunos éxitos significativos.

Para Charada (1963) reunió a Audrey Hepburn y Gary Grant en un homenaje no disimulado al genio del suspense Alfred Hitchcock. Donen combinó en este film con maestría varios géneros: el thriller, la comedia y el romance y todo ello apoyado en una banda sonora excelente de Henri Mancini.

Para Arabesco (1966) contó como protagonistas con Gregory Peck y Sofia Loren para contarnos una historia de espionaje y de suspense. Es una película liviana que se deja ver con agrado.

En 1967, recibimos una gran sorpresa con Dos en la carretera. Esta película interpretada de forma soberbia por Audrey Hepburn y Albert Finney es una despiadada disección del matrimonio como institución. Bajo el formato de un road movie la pareja va rememorando las distintas etapas de su vida en común. Es un retrato mordaz de la crisis del matrimonio y cuenta con un montaje cinematográfico novedoso para la época, porque incluye saltos en el tiempo, entre el presente y el pasado con elipsis perfectamente encadenadas.  Es una película madura que ha ido ganando adeptos con el paso de los años. Ganó la Concha de Oro en el festival de San Sebastián.

En 1974 filma El pequeño príncipe, versión musical del cuento de Antoine Saint-Exupery. Es un proyecto muy acariciado por muchos directores pero al final lo ejecuta Donen. La película es un fracaso económico y certifica la muerte del cine musical clásico.  Curiosamente la serpiente  en su forma humana viene interpretada por su discípulo más aventajado Bob Fosse. Michael Jackson, diez años después se inspiró para su baile en esta escena.

Fosse era un excelente coreógrafo y un magnifico bailarín que 1972 resucitó el musical con su obra maestra Cabaret y coronó su corta carrera como director con la prodigiosa  All that Jazz (Empieza el espectáculo) (1979).

En 1998 Stanley Donen recibió un Oscar honorifico por toda su carrera. 

Frente al ocaso del cine musical, vivimos sin embargo una época de esplendor  en los teatros de Londres, Nueva York y Madrid donde se multiplican con éxito los estrenos de comedias musicales muchas de ellas versiones de películas ya clásicas. Es el mejor tributo a  los maestros del género musical y a Stanley Donen en particular.

Imagen| Stanley Donen

Vídeos|Un día en Nueva York , Cantando bajo la lluviaSiete hermanos para siete hermanasUna cara de Ángel, CharadaDos en la carreteraEl pequeño príncipe, All that Jazz

 

 

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