Coaching Profesional 


Soy Creyente

Últimamente nos encontramos en un momento en el que en España estamos todos realmente descreídos de cualquier sistema establecido. No creemos en los políticos, y ahí tenemos el movimiento 15-M, no creemos en la Unión Europea al grito de “Si es que estábamos mejor fuera…” , no creemos en los bancos con las consabidas tertulias de “…pero si es que son los culpables de todo…” y tampoco creemos en las empresas porque son todos una explotadores de los trabajadores que solo quieren pegar el pelotazo. La verdad es que dicho así solo se salvan las ONG’s  y tres o cuatro entidades más que no salen por la tele.

Es una realidad que la mayor conciencia en cada una de sus áreas las tienen esos grupos de voluntarios que dejan su tiempo libre en el desarrollo de bienes para la sociedad, para los animales, para el medio ambiente, etc.…

Desgraciadamente de esta realidad ni vivimos ni comemos y sí de las empresas con ánimo de lucro que se esfuerzan todos los días en generar riqueza y crecimiento en generar empleo y sostenibilidad en modelos de negocio más o menos audaces; para sus propietarios, por supuesto, pero también para la sociedad.

Es en este punto donde creo que deberíamos separar aquellos problemas en los que, bajo una visión plana de la situación, podríamos hacer un café para todos. Si de verdad tenemos conciencia social debemos ser tan exquisitos en el análisis de los problemas como en las críticas a los sistemas establecidos.

Una cosa es que debamos vigilar de manera exhaustiva el cumplimiento de la legalidad por parte de todas las empresas y endurezcamos de manera sensible las sanciones a aquellas empresas con sistemas de trabajo abusivo, pero otra muy distinta es que el sistema de empresa privada emprendedores y mentes brillantes al servicio del capital privado sea un huerto para la creación de déspotas y explotadores; en el mismo sentido deberíamos ser garantes de la capacidad profesional de los trabajadores y su compromiso para con su puesto de trabajo.

 

 

En la sociedad en la que estamos, por fortuna contamos con las herramientas adecuadas para  que todo el mundo cumpla las normas, y si no tenemos esas herramientas tendremos que generarlas, pero ese es un problema distinto del que se tendrán que ocupar las personas adecuadas.

Desconozco si será inherente a la cultura española el hablar siempre en trazo grueso, todos tenemos quejas sobre las grandes empresas porque son impersonales y es mucho más fácil, pero si hablamos de personas y sobre todo de personas a las que conocemos, nos empieza a cubrir un cierto rubor que nos impide ser tan injustos.

Si hablamos del Banco Santander hablamos de una forma, pero Pedro, el que trabaja en el Santander hablamos de forma completamente diferente. Y será cierto, pero de la empresa hablamos en trazo grueso y sin información fiable ninguna.

Desgraciadamente la situación no permite un planteamiento tan maniqueísta, ni los trabajadores son tan buenos en todo, ni los empresarios son tan malos gestores en todo; ni los trabajadores son tan malos y poco productivos ni las empresas son tan  buenas y eficaces.

Mientras no seamos capaces entre todos de hacer nuestra parte del trabajo y asegurarnos de contar con toda la información y, lo que es más importante, con propuestas antes de ponernos a hablar de los demás, no conseguiremos que haya más creyentes y el volumen de descreídos seguirá creciendo.

Obviamente, no podemos pedir a los millones de personas que se encuentran en el desempleo que crean en el sistema, pero también el sistema de protección social, mejor o peor, mejorable o no, forma parte del sistema en el que vivimos y en el modelo por el que trabajamos.

Supongo que cada vez es más difícil ser creyente y más contando con las múltiples acepciones del término, pero en cuanto a lo que es nuestra única opción, yo, soy creyente.

Es por este planteamiento por el que me considero creyente y puedo afirmar esto porque creo firmemente en nuestra capacidad de resolver situaciones como esta cada uno desde nuestro ámbito. Creo profundamente en los trabajadores por mi condición de empresario de empresa pequeña que trabaja como un empleado más; asimismo creo profundamente en la empresa que tiene la oportunidad, y la aprovecha, de hacer las cosas bien.

Creo que necesitamos volver a ser creyentes con independencia de colores políticos, futbolísticos, regionales o religiosos, porque no existe otra opción.

 

RELACIONADOS