Cultura y Sociedad 


¿Son más felices los países más ricos?

¿Son más felices los países más ricos?

¿Son más felices los países más ricos?

Podría parecer obvia la respuesta a esta sencilla pregunta y es que acostumbramos a relacionar riqueza y bienestar. Si imaginamos países como Dinamarca o Noruega indudablemente tendremos la certeza de que sus ciudadanos disfrutan de mayor bienestar que los de países como Ucrania o Bulgaria. Sin embargo, esta relación no es tan estrecha.

David G. Myers es un investigador en Psicología Social que ha planteado que la correlación entre la riqueza de un país en términos de renta per cápita y el bienestar de sus ciudadanos no es tan elevada. Se puede hablar de un techo alrededor de los diez mil dólares de renta per cápita a partir del cual un aumento de ésta no generaría un incremento paralelo de bienestar. Esto significa que “ser Irlandés es mejor que ser Búlgaro”, pero ser alemán no implica ser más feliz que ser irlandés aunque Alemania tenga una renta per cápita que doble la de Irlanda.

Averiguar si la mejora económica de un país a lo largo del tiempo repercute directamente en el nivel de bienestar de sus ciudadanos es otra cuestión interesante. Hay estudios que indican que países que han doblado su renta per cápita en los últimos 50 años, no han experimentado un aumento en el porcentaje de ciudadanos felices a lo largo de los mismos.

Para explicar estos hechos se han planteado dos principios: la capacidad humana de adaptación y el deseo de comparación.

La capacidad humana de adaptación se refiere a la tendencia a adaptarnos rápidamente a los logros cuando estos son superiores a los obtenidos en el pasado; de manera que a medida que se van consiguiendo logros más elevados estos pierden valor. El desarrollo de las nuevas tecnologías es un buen ejemplo de la capacidad de adaptación. De esta forma, nuestra experiencia de bienestar sería alta en un principio pero a medida que los logros son superiores, ésta deja de ser excelente y simplemente es buena o normal.

El deseo de comparación con lo que consiguen otros similares se conoce como privación relativa. La privación relativa es la percepción de que lo que uno tiene o consigue es inferior a lo obtenido por otros con los que se compara. Esto significa que el nivel de riqueza de un país no es una cuestión objetiva; y que es la comparación social, y no tanto la realidad objetiva, lo que determina la satisfacción de las personas con lo que tienen.

Estos procesos median la relación entre riqueza y bienestar siempre que el nivel de riqueza esté por encima del umbral de la pobreza, existiendo un nivel mínimo de ingresos que garanticen la satisfacción de las necesidades básicas de sus ciudadanos. Como establece David Myers, alrededor de los diez mil dólares de renta per cápita.

Volviendo a la pregunta inicial de si son más felices los países más ricos, la respuesta sería que existen procesos como el nivel de adaptación y el deseo de comparación que median la relación entre riqueza y bienestar. Por un lado, nuestra capacidad para valorar la experiencia presente está mermada por nuestras experiencias y trayectoria pasada, de forma que no poseemos un punto de vista neutral sobre el presente. De alguna forma, lo que vivimos nos hace incapaces de ver el mundo como antes, de volver al punto de partida. Y por otro lado, la riqueza no es algo absoluto, sino relativo a la que poseen otros grupos o personas similares a nosotros.

Vía| Gaviria Steward, E., Cuadrado Guirado, I. y López Sáez, M. (2009). Introducción a la Psicología Social (págs: 26-27)

Imagen| Riqueza y bienestar

En QAH| ¿Cómo se mide el bienestar?

 

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