Derecho Penal, Jurídico 


¿Son las penas cada vez más blandas?

Existe una  tendencia histórica hacia la suavización de las penas, prueba de ello son la desaparición de las penas corporales o de la pena de muerte, así como la limitación temporal de la duración de las penas privativas de libertad. ¿Cómo se explica este fenómeno?

A medida que la dignidad de la persona y la libertad van pasando a ser los cimientos de nuestro Ordenamiento Jurídico  (artículos 1, 10 y 17 de la Constitución Española), penas como la tortura o los trabajos forzados desaparecen. Los condenados a prisión gozan de todos los derechos fundamentales excepto aquellos que se vean expresamente limitados por el contenido del fallo condenatorio, el sentido de la pena y la ley penitenciaria.

La normativa internacional a la que se ha suscrito España refuerza este principio de humanidad de las penas. Por ejemplo la Declaración Universal de Derechos del Hombre prohíbe en su artículo 5 “las torturas, penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”.

La dignidad humana cobra una gran importancia, salvaguardada en el artículo 10 de la Constitución Española y protegida por el Título VI del Libro II del Código penal para evitar los abusos de poder y garantizar la integridad moral y física del condenado a la hora de impartir las penas.

/var/www/clients/client0/web2/web/wp content/uploads/2015/09/cadenas rotas 1

¿Son las penas cada vez más blandas?

Si al impartirse las penas se vulnerara esta integridad moral o física del condenado podríamos encontrarnos ante delitos de tortura o delitos contra la integridad moral. Algunas prácticas penitenciarias han sido puestas en duda por estar en la frontera entre aquellas que ofenden a la dignidad humana y aquellas que no.

¿Constituye un trato degradante la prohibición de mantener relaciones sexuales al condenado? ¿Es la alimentación forzosa, para impedir la muerte voluntaria, un trato inhumano? ¿Y el aislamiento en celdas negras, es un trato vejatorio? Distintas Sentencias del Tribunal Constitucional, algunas amparadas en la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, permiten estas prácticas.

El Tribunal Constitucional aclara que  para que una pena pueda ser tildada de inhumana o degradante debe suponer sufrimientos de una especial intensidad o provocar una humillación que alcance un nivel determinado, distinto y superior al normalmente esperado en el cumplimiento de una condena.

Por lo tanto y en respuesta a la pregunta del título, las penas no son cada vez más blandas, sino que son cada vez más humanas. El condenado no ve pisoteados sus derechos fundamentales por el mero hecho de ser condenado y de esta forma se facilita su reeducación y reinserción social, orientación única de las penas de acuerdo con el artículo 25.1 de la Constitución Española.

Vía|Orts Berenguer, E. Compedio de derecho penal, Tirant lo Blanch

Imagen| dehc77

En QAH| Problemática de la prisión permanente revisable

Sentencias| 1 2

RELACIONADOS