Cultura y Sociedad 


¿Somos resistentes?

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El término hardiness (fortaleza, dureza o resistencia) se aplica a las plantas que son capaces de crecer en condiciones de cultivo adversas, tolerar el frío, el calor, el viento, o sobrevivir a las sequías e inundaciones. Igualmente, dureza y resistencia también se emplean para determinar la oposición que ofrecen los materiales a ser rayados o deformados.

La aplicación de este concepto al campo de la psicología tuvo lugar en 1979, cuando los psicólogos Suzanne Kobassa y Salvatore Madi observaron que, en una muestra de 200 ejecutivos de una empresa expuestos a altos niveles de estrés, algunos enfermaban y otros permanecían sanos. Aquellos que permanecieron sanos aún estando expuestos a alto estrés, se caracterizaban por tener una personalidad resistente, a diferencia de los que habían enfermado. Es decir, los acontecimientos habían sido los mismos para los que habían enfermado como para los que no, la diferencia estaba en la percepción y reacción ante tales circunstancias.

Las personas resistentes creen en lo que hacen y en que pueden influir en los acontecimientos importantes de sus vidas, dando la bienvenida al cambio y al desafío personal. Se han propuesto tres componentes relacionados con esta personalidad: compromiso o tendencia a comprometerse con lo que uno hace y en creer que lo que hace es importante, desafío o creencia en que lo normal en la vida es el cambio más que la estabilidad y que los cambios y nuevas situaciones son una oportunidad para el desarrollo personal; y control o tendencia a actuar como si uno tuviera la capacidad de influir sobre los acontecimientos prediciendo y afrontando las situaciones de manera activa. En definitiva, se refleja en el grado que las personas somos capaces de expresar compromiso, control y desafío en nuestras acciones.

Si bien la resistencia física es una capacidad que podemos entrenar si practicamos ejercicio moderado con frecuencia, la resistencia o hardiness como concepto psicológico puede ser igualmente entrenable, ya que no se trata de un rasgo de personalidad inherente y estático, sino resultado de nuestra experiencia e interacción con el medio.

Los estudios sobre hardiness y salud han puesto de manifiesto propiedades protectoras ante el estrés y un efecto amortiguador del impacto del estrés en la salud. El ritmo de vida actual implica la exposición a altos niveles de estrés y cambios para los cuales debemos ser resistentes. Por este motivo, no está de más hacernos a nosotros mismos la pregunta de si somos resistentes y en qué medida podemos comprometernos con lo que hacemos, controlar las situaciones y desafiar los cambios.

Vía| Bermudez, J.; Pérez-García, A. M.; Ruiz, J. A.; Sanjuán, P. y Rueda, B. (2011). Manual de Psicología de la Personalidad (págs: 661-663).

Imagen| Hardiness

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