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¿Somos realmente seres civilizados?

¿Somos realmente seres civilizados?

¿Somos realmente seres civilizados?

Desde hace mucho tiempo,  concretamente desde que vi por primera vez el televisor encendido, he tenido la extraña sensación de que el ser humano aún está a años luz de ser una especie civilizada. Y  me refiero a civilización como estadio de la evolución cultural, esa que cuando se emplea intencionalmente en singular, refiriéndose al grado superior de desarrollo de la sociedad humana, indica que existe una única “civilización”.

A estas alturas, existe la posibilidad de que gran parte de nosotros se atreviese a dar la razón a Rousseau, aquel polímata suizo que no veía mejora, sino degradación, en el paso del estado de naturaleza del buen salvaje al estado de civilización, en que el hombre está pervertido y maleado por la sociedad.
Es hora de mirarnos de frente, cara a cara, o al espejo y examinar el rostro que hemos dejado a esto que llamamos “civilización”. ¿Es civilizado que una sola mano tenga el poder suficiente para hacer pasar hambre a decenas de miles de bocas? Es una salvajada. Y que esa mano esté repleta de anillos y relojes de lujo, ¿es civilizado?
Es otra salvajada. ¡Las dos en la misma mano!

Así es, pero si no miramos las manos de siempre, cosa complicada porque son muy grandes, vemos como una persona que está inmersa en este estado de civilización, carga contra otra  por su nacionalidad, raza o sexo, o por el simple placer de apretar el gatillo de su fusil semiautomático AR-15 ( es todavía más gracioso cuando te cuentan que ese fusil lo adquirió de la forma más fácil que uno se pueda imaginar). O vemos como otra diferente se mofa de su compañero de clase o trabajo, lo graba en vídeo y lo difunde al resto del planeta gracias a estas nuevas tecnologías que nos hacen aún más civilizados, o eso quieren que creamos…más aún! Si profundizamos, vemos hasta familias rotas por la envidia, la ambición, el rencor, el egocentrismo, la soberbia o el odio . O incluso hasta “seres civilizados” que se autolesionan, perjudicando así su salud y bienestar personal, por unas cuantas monedas o por unos cuantos seguidores más en facebook.

En definitiva, salvajismo puro y duro. Con herramientas y métodos más sofisticados pero idéntico al de los animales “salvajes”. Me atrevería a decir que incluso peor y me atrevo a decir el porqué: nunca he visto un documental donde el Rey León se sentase con el Rey Tigre a saborear un delicioso entrecôte mientras sus ejércitos se matasen en el campo de batalla sin saber bien el porqué.
Porque, y olvidémonos de los Reyes, ¿no es descorazonador que una persona civilizada sea capaz de anteponer el color de una bandera a su propia vida y, con ello, a la felicidad de sus seres queridos?

Mirar al futuro decepciona. Y decepciona porque lo más trágico está aún por llegar…más y peores guerras, desigualdades, injusticias, esclavitudes camufladas (y no tan camufladas)… En fin, nos hemos labrado este tremebundo y negro porvenir y no nos queda otra que proponer soluciones desesperadas, porque, como dijo aquel, a situaciones desesperadas soluciones desesperadas.

Es por esto por lo que, desde el pesimismo con el que me muestro, yo, al contrario que esa compañía refresquera tan conocida, no veo razones para creer en un mundo mejor, solo veo razones para trabajar por un mundo mejor.

Vía| Tomás Silva López

Más información| Filosofía Idóneos  Web Islam

Imagen| Desigualdad

En QAH| Comida para muchos, ¿Puede el capitalismo global erradicar la pobreza en el mundo? (I): Introducción

Vídeo| Youtube: Desigualdades Social

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