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Somos lo que escuchamos

 

Habitualmente utilizamos esta expresión cuando nos referimos a la alimentación (somos lo que comemos), queriendo hacer hincapié en la educación para una dieta saludable, con alimentos de calidad. Ahora ha llegado el momento de hacer la misma reflexión respecto a la música.

Es difícil poder juzgar distintas interpretaciones objetivamente, puesto que tendemos a evaluar unas piezas o interpretaciones variando si nos gusta el estilo, si nos cae bien el intérprete, si relacionamos la melodía a una circunstancia agradable de nuestra vida, o variando también de cómo nos la han introducido los medios en nuestro entorno : publicidad, cine, etc…. Normalmente si escuchamos una melodía una sola vez, y nos detenemos a escucharla, no oírla, puede que no nos resulte agradable, sin embargo, si la publicidad nos introduce reiteradamente una melodía para oírla sin más, a fuerza de familiarizarnos con ella, se nos hace agradable y pegadiza, asociada a las imágenes que acompaña,  aunque aquí también influya la forma en que está compuesta dicha pieza.imagen cedida por pixabay.com

Durante las fechas navideñas hemos tenido la oportunidad de observar cómo las fiestas están relacionadas con la música, y no sólo los tradicionales villancicos, sino que cotillones tanto televisivos como en locales y salas de fiesta está presente.

Ahí mismo es donde comienzo a plantearme este tema, cuando veo la cantidad de profesionales formados musicalmente y con talento que salen de los conservatorios y que están ausentes en todos estos lugares donde se requiere música; cuando advierto la ausencia de música en directo, incluso en programas grabados se hacen “playbacks”, cuando no se hacen me doy cuenta de cómo una cosa tan elemental en música como es afinar, supone una dificultad para muchos ejecutantes que no están preparados para presentarse ante el público y sin embargo lo hacen.

Entonces me planteo que si en otras profesiones exigimos que se esté colegiado, que se tengan finalizados determinados estudios, y se tenga una exquisita profesionalidad, por qué la música profesional puede ejercerla cualquiera. Por supuesto en el ámbito no profesional deberíamos introducirnos todos, ya que es saludable, y una experiencia maravillosa, llena de  cosas positivas, la música es universal e innata en el ser humano.

Pero mi planteamiento sigue siendo si deberíamos exigir como consumidores una música de calidad, donde prime la profesionalidad y la formación.

Como dijo Pablo Picasso “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”.

 

Imagen cedida por pixabay.com

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