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Somos instantes

Time for nothing

Somos instantes

Unas veces, la vida es como una bengala encendida, radiante al principio, intensa, ardiente, pero poco a poco se va consumiendo hasta que no queda nada más que un montón de ceniza, el cuerpo que una vez albergó el fuego termina por sofocarse. En ocasiones la vida es más como el río que nace abriéndose paso a través de las montañas, vigoroso pero sumiso, dócil, a sus hombres y a su naturaleza,  al fin y al cabo sus aguas tienden a juntarse hasta que su corriente ya no se distingue, como si hubiera muerto en mitad de la nada. Otras veces la vida es una aventura demasiado grande para el ser humano, la búsqueda por hallar un tesoro, una carrera contra no se sabe qué o quién, saltando los desafíos como saltan las agujas de un reloj cada segundo, cada minuto, cada hora, cada vez que el caprichoso tiempo nos recuerda que está ahí, observándonos con los ojos bien abiertos, esperando que demos un paso en falso, caigamos y sea demasiado tarde para levantarnos.

Lo creas o no, estás preso de sus cadenas, eres su esclavo, todos los somos. Sus grilletes crecen con nosotros aferrándose a nuestros cuellos como manos que nos estrangulan, cárceles sin salida, sin rejas, sin llave, esperando que alguien se quede atrapado en sus garras ahora que aquel que antes estaba se ha ido ya. Quizá el tiempo no vino para marcharse, quizá somos nosotros los que vamos y venimos, los que pasamos delante de éste dejándolo solo una y otra vez, quizá por ello vaya tan deprisa, no sabe cómo escapar de ese sufrimiento al que ha sido condenado a sufrir.

Él se encuentra perdido y por ello nosotros lo perdemos a él. Una y otra vez lo perdemos y lo buscamos, dónde se esconde, ni siquiera él lo sabe, no está seguro, pero los hombres seguimos persiguiéndolo, queriendo que los segundos duren algo más que un segundo, tirando de los pliegues del día para que la noche tarde un poco más en darle paso a la mañana, pero el tiempo es igual para todos nosotros, incluso para él mismo.

Aunque miremos hacia otro lado, el tiempo seguirá siendo ese espacio que parece haberse quedado congelado entre recuerdo y recuerdo, precisamente para que jamás olvidemos que todo cuanto hemos pasado sólo a él le pertenece, pero que aquello que aún tenemos que vivir depende de nosotros.

Tan sólo somos instantes.

Imagen| Blog de poesía

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